00:00 › KIRCHNER ENCABEZó ACTO DE ETAPA FINAL DE LA DEMOLICIóN DE LA CáRCEL DE CASEROS

"Esta cárcel fue preparada para torturar, quebrar moral y espiritualmente a una generación"

El presidente Néstor Kirchner consideró hoy que con la etapa final de la demolición de la cárcel de Caseros "se están liberando ideas", en alusión al fin de un símbolo de la persecución política en la última dictadura militar.

El mandatario asistió al acto acompañado por la presidenta electa, Cristina Fernández; el jefe del Ejército, Roberto Bendini, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman.

Kirchner se mostró satisfecho por "la terminación de la vida de este edificio que fue inaugurado por la negación de la vida", y criticó al entonces dictador, Jorge Videla, que inauguró el edificio en 1979 porque, a su juicio, fue "quien más atropelló los derechos, la dignidad y el pensamiento de los argentinos".

Sostuvo que la demolición de la cárcel "nos pone frente a los hechos de ayer y las asignaturas pendientes de hoy", y en ese sentido aseguró que uno de los temas pendientes para la presidenta electa, Cristina Fernández, consiste en "el mejoramiento profundo del sistema penitenciario argentino".

Puntualizó que esa "es la tarea central para consolidar profundamente la política que todos nosotros creemos respecto a los derechos humanos, las garantías individuales, y la recuperación de muchos presos comunes que también estuvieron por aquí".

"Lo que pasó por esta cárcel los argentinos lo tienen que conocer", aseguró Kirchner y dijo que el accionar que se desarrolló en ese lugar se trató del "castigo al pensar diferente, al tener ideas, al creer que se podía cambiar la Argentina, al tener dignidad, al no rendirse".

Apuntó que "esta cárcel fue inaugurada para tratar de quebrar esos valores", y que con ese fin "fue preparada para torturar, quebrar moral y espiritualmente a una generación".

Para Kirchner, la demolición de la cárcel de Caseros es "el final del horror" y paralelamente "es el triunfo de la dignidad, es el triunfo de la idea, es el triunfo del que se puede".

"Acá argentinos y argentinas detenían a argentinos y argentinas que pensaban diferente", señaló el mandatario y narró que "los encerraban en estos muros, prácticamente los querían enterrar vivos".

Con la demolición de la cárcel de Caseros "venció la idea", enunció Kirchner y consideró que "se están liberando pensamientos, se están liberando ideas que no se pueden encerrar por mucho tiempo".

El jefe de Estado reiteró el "perdón en nombre del Estado argentino por haberlos hecho sufrir el horror, por tener ideas y pensamientos, y por querer una Argentina digna, libre, inclusiva, con justicia y con equidad".

Acotó que "todos los que caminen por este lugar, saben que van a estar caminando sobre la historia viva de la Argentina, de esa Argentina que estamos derrotando entre todos de a poco y no queremos que vuelva nunca más".

"Por este espacio se respira dignidad, se respira moral, se respira principio, se respira una historia que los argentinos la tienen que incorporar a su identidad y a su acervo cultural", manifestó el jefe de Estado.

Finalmente, destacó que el fin de la cárcel de Caseros debe ser "la construcción del amor", y pidió que "a cada acto de ataque y agresión: los brazos abiertos. Nuestros hermanos no cayeron para sembrar el odio sino para sembrar el amor", llamó.

Por su parte, Telerman calificó a la jornada de "noble e histórica", porque se acaba con "una de las zonas oscuras y siniestras que perduraban en la ciudad de Buenos Aires", y habló de una "perversión orwelliana" en la construcción del edificio.

"Si no fue suficiente con el horror de la ESMA, los centros de detención clandestina, la dictadura también tenía en este monstruoso y nefasto símbolo -la cárcel- uno de sus lugares más perversos en su historia".

El jefe capitalino agradeció al titular del Ejército por "la colaboración que hemos tenido en este trabajo, que se hizo a pico y pala".

Además de Telerman, se encontraban el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; el dirigente kirchnerista Juan Carlos Dante Gullo, el secretario de Derechos Humanos bonaerense, Edgardo Binstock, y el intendente electo del partido de Quilmes, Francisco Gutiérrez.

En el predio, el Presidente activó a las 13:21 un dispositivo que derribó una de las columnas de la que fuera la cárcel más grande de Sudamérica, de 85 mil metros cuadrados cubiertos, dos torres de 22 pisos, dos subsuelos, y 2.096 celdas.

Tras el acto, el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, dijo haber vivido "con mucha emoción" el acto presidido por el primer mandatario, y aseguró que la demolición significó "cerrar una historia, un símbolo".

También manifestó su solidaridad a "todos los compañeros que pasaron por acá, y por todos los que no están".

Por su parte, el diputado kirchnerista Carlos Kunkel, presente también en el lugar, consideró que el fin de la cárcel de Caseros es "la reparación y la demostración de lo que sosteníamos cuando nos toco ser la primera tanda de presos que llenó estas celdas".

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