En la Unión Europea también está prohibido

Asbesto o amianto es el nombre de un grupo de minerales metamórficos fibrosos. Tienen fibras largas y resistentes que se pueden separar y son suficientemente flexibles como para ser entrelazadas y también resisten altas temperaturas. Las excelentes propiedades que presenta el amianto (aislantes, mecánicas, químicas y de resistencia al calor y a las llamas) y su relativo bajo costo pueden explicar sus numerosas aplicaciones industriales. Además, existen numerosos yacimientos en todo el planeta y su costo de extracción es bajo. Debido a estas características, se ha utilizado masivamente en diversos sectores: como material de construcción en tejas, baldosas, azulejos, papel o cemento; en la fabricación de embragues, frenos, juntas o componentes de la transmisión de vehículos; en materiales ferroviarios; en la construcción naval, reparación y desguace de barcos; en la siderurgia; en el sector eléctrico (centrales térmicas y nucleares) y en diversos materiales textiles, envases o revestimientos. Todas las formas de amianto son muy resistentes a los ácidos y a los álcalis y todas se descomponen a altas temperaturas (800-1000°C) y por eso se utilizaron para la protección ignífuga de estructuras metálicas y trajes de bomberos.

Desde 1906, las autoridades médicas demostraron que los productos relacionados con el asbesto/amianto provocan cáncer con una elevada mortalidad. A principios de 2000 empezó a prohibirse en los países desarrollados y su uso quedó totalmente prohibido en la Unión Europea desde 2005.

Los gobiernos francés y alemán destinan, cada uno, más de mil millones de euros por año a la indemnización de enfermedades derivadas del amianto.

La propia Comisión Europea habla de una epidemia de 500.000 muertes en los próximos años, una cantidad 10 veces superior a la de accidentes de trabajo. Se estima que el cáncer por exposición al amianto provocará más de 200.000 muertes durante la próxima década en el Reino Unido. El 4 de mayo de 1999, la Comisión Técnica de la Unión Europea aprobó la prohibición de uso de cualquier tipo de amianto a partir del 1º de enero de 2005.

En Estados Unidos, casi cincuenta mil personas por año presentan una denuncia a causa de enfermedades provocadas por el amianto. Las solicitudes de indemnización podrían alcanzar los 260 mil millones de dólares en ese país.

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