Sintetizadores modulares Núcleo, herramientas para el futuro de la música hoy y acá
Armas para el pueblo tecno
Las piezas de este proyecto de jóvenes de la Untref son robustas y de alta calidad, y eluden la obsolescencia programada.
Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se conocieron en la Untref y armaron Núcleo.Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se conocieron en la Untref y armaron Núcleo.Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se conocieron en la Untref y armaron Núcleo.Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se conocieron en la Untref y armaron Núcleo.Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se conocieron en la Untref y armaron Núcleo.
Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se conocieron en la Untref y armaron Núcleo. 
Imagen: Cecilia Salas

Hoy día, pensar en sintetizadores de alta calidad, robustos y que eludan la obsolescencia programada resulta completamente disruptivo y arriesgado. Después de todo, ¿cuánta gente conocés que testee y anote a mano el valor de varias resistencias para que la sumatoria final se mantenga en 1 volt? De seguro, no mucha. Sistemas Modulares Núcleo (o simplemente Núcleo) es responsable de ese desarrollo. De hecho, es el proyecto de diseño y confección de sintes más interesante a nivel local.

El trabajo que llevan adelante Francisco Trípodi Arley y Santiago Villa se remonta a la cursada del primero en la carrera de Artes Electrónicas en la UNTREF. Se conocieron en la materia Tecnologías Sonoras, donde Santiago era profesor adjunto de Ernesto Romeo, figura de gran trayectoria en la divulgación de síntesis sonora. Francisco hacía pedales de guitarra y alguna vez había llevado alguno a clase, donde a través de sus profes conoció los sintes modulares.

“Para el siguiente cuatrimestre llevé un módulo de sinte que armé”, cuenta ahora. “Y con Santi pensamos que estaría bueno dar talleres de construcción de módulos de sintes en la facultad.” Como figura responsable, Santiago acordó un presupuesto para concretarlo bajo cierto acuerdo. “La política del taller era que la universidad ponía las herramientas y materiales, los alumnos aprendían sobre eso, y los sintes quedaban para el laboratorio de la facultad.”

Esos talleres fueron la primera aproximación a una suerte de producción en serie, con plazos y el objetivo de llegar con sintes terminados para tal fecha. “Empezamos fabricando circuitos y modelos disponibles en internet. Aprendimos bastante de electrónica probando y armando cosas que ya existían”, recuerda Francisco. Ese proceso, que Santiago resume con el concepto de “ingeniería inversa”, partió de indagar en la circuitería de cada módulo, conociendo a fondo sus componentes y funciones, y dio como resultado los módulos Núcleo de primera generación.

El verano pasado todo escaló a una nueva dimensión: diseñar todo desde cero. “Fue juntarse durante tres meses acá en casa, con la protoboard, el osciloscopio, el programa de KiCad para hacer los esquemáticos y las placas”, dice Fran. Y rectifica: “En realidad, lo primero que hicimos fue pensar desde la interfaz de usuario. Con el Ilustrator diseñamos el frente del sistema, toda la funcionalidad que nos gustaría tener. Diagramamos cada uno de los nueve módulos, la parte frontal, la interfaz de usuario y la funcionalidad, y después tuvimos que hacerlo electrónicamente”.

Con la lógica de diseñar primero y luego resolver técnicamente --inspirados en la metodología de trabajo promovida por Steve Jobs--, se concentraron en crear un sistema sinérgico basado en dicha funcionalidad. “Uno de los módulos es un driver que sirve para controlar los osciladores del sistema. Podés controlar todos al mismo tiempo, octavarlos, manejar el portamento, que es el deslizamiento entre nota y nota, y podés activarlo con voltaje o con un switch. Resolvés cosas para las que en otro sistema tendrías que usar muchos cables y ruteos.”

Cecilia Salas

Como mentor, patrono de buen augurio y beta tester, Ernesto Romeo acompañó el proceso haciendo devoluciones al estilo: “Siempre quise uno que tenga tal y tal cosa”. Entusiasta de Núcleo, en un posteo reciente respondió a alguien que le escribía en portugués: “Los nuevos osciladores, por ejemplo, son increíblemente poderosos y llenos de funciones muy originales”.

Una de las cosas que hicieron en Núcleo fue pensar en que cada módulo tenga su propio oscilador: “El LFO tiene el oscilador propiamente dicho (VCO) y el sample and hold también. Hay cuatro, que van desde un minuto y medio por ciclo, que es muy muy lento, hasta 30kHz, algo inaudible. Todos son de un 1 volt/octava y los podés usar tanto para generar notas afinadas como para que sean señales de control. Además, los cuatro osciladores tienen entrada de sincronización atenuable que permite hacer cosas para las que en los sintetizadores clásicos necesitarías de otros módulos”.

El sistema que promocionan consta de nueve módulos de 5U de alto, pero eventualmente venden módulos por separado o configuraciones hechas a pedido. “Hicimos hincapié en que fuera fácil de montar”, dice Santiago. Las placas que diseñaron fueron mandadas a hacer a China, y a la vuelta tuvieron que soldar los componentes y atravesar la prueba de fuego de que todo encastrara como habían planeado: “Fue uno de los momentos de mayor satisfacción”, recuerda. “Al no haber ningún tipo de cableado, te reduce el tiempo en armado y la posibilidad de error. Antes había que rastrear dónde estaba el problema, ahora vas descartando de manera más sencilla”.

Sin pretender jugar el ingrato rol de muchos empresarios locales, que buscan maximizar el rédito conjeturando con los pros y contras de quien pide algo al exterior, los sintetizadores Núcleo están a un precio que los pone en ventaja ante otras ofertas, sumado a la idea de poder hacer un sistema robusto: “Estas máquinas te van a durar toda la vida”.

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