Los inferiores
El mundo del fútbol, como el de los claustros, la milicia o las fuerzas de seguridad, es un ámbito donde la diversidad sexual ha sido históricamente perseguida y ninguneada. Mientras tanto, esas mismas sombras (confesionarios y vestuarios) ofrecen un vía libre para el abuso, el tráfico sexual de infuencias donde el que pierde siempre es el que viene perdiendo de antes: chicos con sueños de jugar en Primera pero, sobre todo, salir de la pobreza. Los entrevistados por SOY, algunos prefieren no revelar su identidad, coinciden en que lo que hoy entendemos como abuso es una práctica que viene de lejos y que hasta el movimiento de mujeres estaba naturalizado en el ambiente.





















