Negra, favelada, bisexual, la biografía de la concejala brasilera ejecutada en Río de Janeiro por balas de la policía expresaba un tránsito fluido entre múltiples identidades. En Buenos Aires, a un mes
de su asesinato, un homenaje encarnó parte de esas alianzas políticas y solidaridades afectivas de las que Marielle era sinónimo.