Un paseo por el set de filmación en el Valle de Napa
La responsabilidad de contar
Dylan Minnette, Katherine Langford, Christian Castillo, Ross Butler y Alisha Boe hablan de la experiencia de ponerle el cuerpo a 13 Reasons Why: “Esto es algo más maduro. La gente está hambrienta de otras historias, no la basura que suele encontrarse”.
Minnette y Langford en el set de filmación, en un episodio de la segunda temporada que se estrena hoy.Minnette y Langford en el set de filmación, en un episodio de la segunda temporada que se estrena hoy.Minnette y Langford en el set de filmación, en un episodio de la segunda temporada que se estrena hoy.Minnette y Langford en el set de filmación, en un episodio de la segunda temporada que se estrena hoy.Minnette y Langford en el set de filmación, en un episodio de la segunda temporada que se estrena hoy.
Minnette y Langford en el set de filmación, en un episodio de la segunda temporada que se estrena hoy. 

Desde San Francisco 

En pantalla, la Liberty High School luce como un edificio real; por eso impresiona entrar al set en un estudio del Valle de Napa, donde la madera aglomerada deja paso a los pasillos y dormitorios donde transcurren las historias de Hannah y Clay Jensen, Tony, Jessica, Justin, Bryce, Alex, Zach, Tyler, lidiando con un ambiente que puede volverse tóxico. Este año se suma la corte donde se desarrolla el juicio por el suicidio de la joven, donde los jóvenes actores deben juntar los pedazos de una existencia atomizada por la muerte y los abusos sexuales. Y armar el rompecabezas de quién fue realmente Hannah Baker.

“La historia de Hannah fue contada en la primera temporada, pero hay mucho más por saber, y cómo eso afecta a los demás personajes”, dice Katherine Langford. “Su imagen es deconstruida y remoldeada, se ve lo mejor y lo peor, y deja preguntándote quién era realmente. Quizás se descubran cosas que te enojen o te shockeen... pero nada de eso importa, fuera quien fuera y hecho lo que haya hecho, no merecía terminar como terminó”. Dylan Minnette, que como Clay pasó los primeros episodios escuchando los casetes con la voz de su amiga, señala que “la muerte de Hannah fue de esas cosas que te cambia; él no había encontrado un propósito en su vida hasta que la conoció, y luego ella se suicida. En el comienzo de esta temporada Clay trata de vivir una vida normal. Pero rápidamente se da cuenta de que no es posible, que tiene que vivir con el recuerdo y la idea de Hannah. Tiene alzas y bajas e incursiones en caminos oscuros, y trata de pelear con eso.”

Los actores tienen claro el peso de trabajar en una serie que despertó debates intensos, y cómo suele traducirse eso en las redes. “Participar en este proyecto hace que sienta una responsabilidad, atender qué cosas resonaron en la gente de Hannah. Es complejo, porque tengo poco más de veinte años y sólo puedo ayudar un poco. Lo que trato de hacer en las redes sociales es dejar claro que hay formas de encontrar ayuda”. Minnette señala que “cuando hablás con los consejeros del programa te dan una guía de los patrones o señales que pueden aparecer. Son cosas en las que quizá nunca antes pensaste. Por eso estoy orgulloso de ser parte de algo que ayude a que estos temas se conviertan en una discusión en el mainstream.”

La juventud de Langford, precisamente, lleva a preguntar por el costo de ciertas escenas. En la filmación que presenció PáginaI12, una escena del juicio fue repetida al menos seis veces; imaginar ese proceso en momentos devastadores como la violación o el suicidio de Hannah produce escalofríos. “Fue difícil, sí, un desafío enorme”, señala la actriz australiana. “Pero también algo bueno en términos de crecimiento, y algo en el que hubo mucho cuidado. En términos creativos, estábamos muy al tanto de lo que estábamos haciendo y cómo queríamos hacerlo, con respeto y sensibilidad. Pude trabajar con psicólogos, profesionales, para asegurarnos de que yo entendiera lo que estaba haciendo, el punto de vista de lo que Hannah atravesaba. Hubo gente en el set que me apoyó, pendiente de cómo me sentía; tuve la suerte de trabajar con grandes directores y directoras que hicieron que me resultara más fácil. Y sí, en un punto te afecta como persona, porque ves en pantalla a Hannah pero allí están las emociones de Katherine, y eso te pasa factura. Pero cuando salís te encontrás con mucho apoyo y una respuesta positiva que ayuda.”

“Ir a la secundaria en EE. UU. nos permitió ver circunstancias como las que se ven en la serie”, dice Ross Butler (Zach). “Los fans nos hablan de sus experiencias, y tenemos claro que hay muchas cosas de las que es necesario hablar. Mucha gente conecta con esto, es fácil identificarse para el público y para nosotros”. En la misma línea, Christian Navarro, el latino-estadounidense que interpreta a Tony, señala que “tengo hermanas que se identifican con lo que ven, hay momentos horribles, que te parten el corazón porque son mis hermanas y no puedo protegerlas de todo. Hay un punto en el que no podés hacer nada porque así es la vida en las secundarias. Es inaceptable, y por eso se vuelve importante contarlo no solo para EE. UU. sino para el mundo. Estuvimos en Brasil y encontramos respuestas similares: es necesario hacer este debate cultural.”

Aunque en 13 Reasons Why pueden encontrarse personajes identificables como el atleta (Zach y Bryce), el nerd (Tyler) o el freak (Alex, Skye), Navarro –cuyo personaje es gay sin ninguna de las obviedades que suelen aplicarse al perfil en las ficciones– apunta que no caen en el lugar común. “Muchos de los shows para adolescentes están llenos de arquetipos. Me gusta este tipo de programa en el que los personajes son multifacéticos, cometen errores y no tienen miedo de asumir que no son perfectos. Hoy, más que nunca, necesitamos algo que no sea perfecto en TV y el cine. Elegir algo más maduro es una forma que tienen los guionistas y los actores de hacerle ver al público que una persona no es solo una cosa, nunca. Y la gente está hambrienta de otras historias, no la basura que suele encontrarse.”

Y está Alisha Boe, cuya Jessica tiene aún más peso en esta temporada. “En la secundaria conocí chicas que sufrieron abusos. Hoy hay más información, pero cuando tenía 16 años había una zona gris en la que no se sabía bien de qué se trataba el abuso, tenías que hablar con un psicólogo o tu familia. Al darle forma a Jessica descubrí que lo que sufre es mucho más común de lo que se cree, y que le pasó a mucha gente que no se anima a decirlo porque se avergüenzan o no quieren ser culpadas por lo que les sucedió. Luego de estrenada la serie, muchas personas se acercaron a decir que habían sufrido alguna forma de abuso, que incluso en el momento no tomaban plena consciencia de lo que sucedía. Fue muy importante para mí hablar con chicas muy jóvenes que descubrían qué estaba bien y qué estaba mal y que debían hablar de eso. Más que presión siento responsabilidad porque creo que esta historia debe ser contada. Porque hay algo epidémico, lo podemos ver en Hollywood con el asunto de Harvey Weinstein: hombres tan poderosos que creen que pueden imponerse sobre las mujeres.”

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