El ajuste tocó las puertas de la AFA y lo dejaron pasar. Cuando Jorge Sampaoli debió reducir a 23 la lista de 35 jugadores, buscó 12 excusas, algunas bastante creíbles, otras absurdas, más de una con cierta dosis de crueldad y otras directamente fueron mentiras piadosas. Peligro de Wolf está en condiciones de afirmar –hasta que se demuestre lo contrario– que éstos fueron los dialoguitos que sostuvo el calvo entrenador oriundo de Casilda, con algunos de los 12 jugadores excluidos para informarles la mala nueva:

–La verdad, Icardi, no puedo llevarte… La dirigencia nos vino a apretar con exigencias desmedidas, casi imposibles de cumplir.

–¿Ganar el Mundial?

–No, que tu mujer, Wanda, mantenga un bajo perfil durante todo el Mundial.

–Se retiró Fillol, se retiró Goycochea, pero todavía quedás vos, Chiquito.

–¿Usted me ve como el sucesor?

–No. Me refiero a que quedás vos. ¿Cuándo te retirás?

–No sé cómo funcionaría este equipo sin vos. ¡Pero lo averiguaré en este Mundial!

–Diego, en la Selección se viene una limpieza, pero voy a seguir contando con vos. De hecho, acá tenés: escoba, lampazo, detergente y un balde para el vestuario.

–Vos te caracterizás por un gran ida y vuelta… pero te voy a pedir un pequeño cambio. ¿Qué te parece si a partir de ahora suspendés la vuelta?

 –Leandro, vos sos el jugador del futuro. 

–¡Gracias, Jorge!

–Vení a verme en el 2022.

–Ahora no te incluyo, pero te llamo para dentro de un mes.

–Lo mismo me dijo el mes pasado, Profe.

–Es que a mí me gusta mantener la palabra.

–Yo te veo como el futuro Mascherano.

–¿Capitán del equipo?

–Jugando en China.

–Tu habilidad me hace acordar a Papá Noel.

–¿Porque tiene magia y reparte alegría?

–No, porque no existe.

–Mi sueño era estar en el Mundial. No me desafecte. Hágame el favor.

–¿Un favor? Ya te hice un favor. En las eliminatorias escuché cuando a un periodista le dijiste que habías jugado bien, sin reírme.

–Tu talento me recuerda al Messi de los comienzos...

–¿Mi talento?

–Sí. No crece y si sigue así se va a tener que ir del país.

–Tengo que decirte algo, Cajero automático...

–Me llamo Pablo, ¿por qué me llama “cajero automático”?

–Porque nadie te saca del banco.