Organizaciones sociales, gremiales y políticas colmaron el centro porteño y a partir del mediodía convergieron sobre Plaza de Mayo después de haber recorrido todo el país bajo la consigna “Contra el ajuste, por pan y trabajo”. El veto presidencial de ayer sumó una nueva bandera al reclamo –contra el veto- y mudó la concentración final del Congreso a la Plaza, para que el repudio al ajuste y a la política tarifaria de Cambiemos llegue de manera directa a la Casa Rosada.

"A lo largo de la historia estos ajustes terminan con hechos complicados, y nosotros queremos llamar al gobierno a la paz. El veto es una señal muy complicada porque rompe todos los puentes de diálogo. Un ajuste como el propuesto pone en riesgo la paz social", sostuvo Daniel Menéndez, dirigente de Barrios de Pie, desde el acampe de su organización en Liniers. Para Menéndez "sobran motivos para un paro nacional”. El dirigente espera que esta marcha federal “sea una oportunidad para que haya un paro activo con una señal muy nítida contra esta política económica".

Dina Sánchez, del Frente Popular Darío Santillán, a su turno, denunció que “venimos de los barrios más humildes, sin luz ni cloacas y los grandes medios muestran lo que les conviene”. Recordó que hace pocos días hubo una marcha de los vecinos de la Villa Itatí, de Quilmes, “que no tienen nada por la lluvia (...) pero los medios no dicen nada, salvo si hay inseguridad”, como sucedió con los “pibes a los que golpeó la Prefectura en la Villa 21-24. Por último, exhortó a los dirigentes gremiales a ponerse a la cabeza de los reclamos porque "si no, que se pongan a un costado, porque serán cómplices”.

Hugo Godoy, de ATE, por su parte, reivindicó las propuestas contenidas en los cinco proyectos de leyes presentados en el Congreso, que le ofrecen al Parlamento la oportunidad de ponerse “al servicio de las mayorías populares” y que demuestran, además, que “peleamos para protegernos”. En otro tramo de su discurso se refirió a la corrida bancaria de los últimos días. “En dos semanas se saquearon 11 mil millones de dólares al país, generando más hambre y desocupación”, denunció, antes de calificar de “cipayo” al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, por el anuncio de nuevos recortes en la administración pública por 20 mil millones, y fustigó al Gobierno por haber quitado retenciones al agro y a la minería y por condonar la deuda a las eléctricas.

El titular de La Bancaria Sergio Palazzo manifestó el apoyo de la Corriente Federal a la Marcha y reclamó a la CGT “un paro general para que el Gobierno entienda que tiene que cambiar sus políticas y dejar de mirar a los más ricos. Recordó el debate presidencial de 2015, denunció “cómo se le mintió al pueblo”, y le preguntó al actual mandatario, Mauricio Macri, en qué se había convertido, devolviéndole la misma pregunta que él le había hecho a su adversario de entonces Daniel Scioli. "¿Quien le quitó Fútbol para Todos a la gente, quién endeudó serialmente al país, quién subió las tarifas un 1600 por ciento y le sacó luz y calefeacción a muchos”, remató.

El secretario general de SUTEBA, Roberto Baradel, por su parte, en nombre de las dos CTA, reclamó a la alianza gobernante que “deje de atacar a la escuela pública”. Ratificó, además, el llamado a un paro general el próximo 8 de junio “en rechazo al ajuste y al Fondo Monetario Internacional”, y recordó que “el movimiento trabajador somos todos, los trabajadores registrados, los no registrados y los trabajadores de las economías populares”. Por último, advirtió que “no importan las difamciones” y aclaró que “preferimos el desprecio del Presidente al de la clase trabajadora”. 

El cierre del acto estuvo a cargo de Esteban “Gringo” Castro, de la CTEP, quien recordó que el lunes pasado, en La Quiaca, los movimientos sociales tuvieron la certeza de que Macri vetaría la ley que frenaba los tarifazos y que se estaban generaban las condiciones para acordar con el Fondo. "Ahí supimos que la marcha sería contundente”, agregó.

Más adelante relató que el párroco de La Quiaca, Jesús Olmedo, definió al proyecto de Macri como el “proyecto del Demonio". “El ministro de Finanzas Luis Caputo tiene 400 millones de dólares afuera y no sabe qué hacer con ellos. Nosotros le pedimos 25 millones para ayudar a los pibes, que los traiga, que nosotros sabemos dónde invertir”, desafió Castro, quien también fustigó a María Eugenia Vidal. “Nunca fui a la Universidad, pero ayudé en un terciario y no es cierto que sobren maestros, faltan”, concluyó.


 

Además de los movimientos sociales, el repudio al veto de Macri, al tarifazo y a las políticas de ajuste sumó más adhesiones a la convocatoria. Los docentes de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), por ejemplo, quienes a primera hora se movilizaron desde la villa 21 hasta los tribunales porteños para acompañar a la familia de un joven torturado por la Prefectura en 2016, y luego se sumaron a los manifestantes concentrados en la 9 de Julio y Avenida de Mayo.

El Partido Obrero y otras agrupaciones de izquierda convocaron como punto de concentración el Obelisco. Desde ahí, se sumaron a la Marcha y avanzaron hacia la Plaza de Mayo. "El veto presidencial no sólo es la vía libre para los últimos aumentos del gas y la luz, después de dos años con tarifazos del 1000 y 1500 por ciento. Es también la garantía de que las tarifas seguirán dolarizadas", remarcaron desde el PO, que adjudicaron el ajuste al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.