Entrevista a Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, flamantes ganadores en las elecciones del Consejo Nacional de Ciencia
“Tenemos que salvar el Conicet”
En comicios que reflejaron el descontento de la comunidad científica respecto de las políticas del Gobierno en el sector, los candidatos más opositores se impusieron con holgura. Ahora esperan la designación del PEN, con el antecedente fresco de Roberto Salvarezza. Aquí, sus definiciones.
Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, electos por las áreas de Ciencias Biológicas y Ciencias Sociales, respectivamente.Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, electos por las áreas de Ciencias Biológicas y Ciencias Sociales, respectivamente.Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, electos por las áreas de Ciencias Biológicas y Ciencias Sociales, respectivamente.Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, electos por las áreas de Ciencias Biológicas y Ciencias Sociales, respectivamente.Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, electos por las áreas de Ciencias Biológicas y Ciencias Sociales, respectivamente.
Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny, electos por las áreas de Ciencias Biológicas y Ciencias Sociales, respectivamente. 

Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny resultaron electos por las áreas de Ciencias Biológicas y de la Salud, y Ciencias Sociales y Humanidades, respectivamente. Ambos se impusieron por un margen importante y sacaron grandes diferencias respecto de sus competidores directos. Kornblihtt recibió 1626 votos y superó a Eduardo Ceccarelli (541) y Mirtha Lewis (415) con gran holgura; mientras que Pecheny hizo lo propio con 1191 dejando atrás a Guillermo Neiman, que registró 632. Durante la campaña, ambos referentes manifestaron su oposición al rumbo adquirido por el gobierno de Mauricio Macri para el sector y, en la actualidad, invitan a la comunidad a “mantenerse bien atenta”. El objetivo subyacente es que no se repita la historia de Roberto Salvarezza que, en 2016, pese a ganar los comicios como representante de Ciencias Exactas y Naturales, nunca fue oficializado por el Ejecutivo.

Kornblihtt es doctor en Ciencias Químicas (UBA) e Investigador Superior del Conicet en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Ifibyne) que hoy dirige. Pecheny, por su parte, es doctor en Ciencia Política (Universidad Paris III) e Investigador Principal del Conicet en el Instituto Gino Germani (UBA). En esta oportunidad reflexionan acerca de las claves de sus triunfos, se preparan para ocupar un Directorio que necesita recuperar el liderazgo en un presente adverso, al tiempo que defienden la centralidad de la ciencia básica como engranaje decisivo para el desarrollo productivo del país.

–Ganaron la elección con una manifiesta oposición al gobierno, ¿creen que existió una necesidad de la comunidad científica de expresar la desaprobación frente a la gestión de Macri? O bien, ¿por qué ganaron?

Alberto Kornblihtt (A.K.): –No creo que nuestras campañas hayan reflejado una posición partidista, aunque pienso que condensaron el descontento de los científicos respecto de las políticas de ciencia y técnica del Gobierno. Sobre todo, me refiero a los ajustes en el Conicet, la reducción de los ingresos a la Carrera del Investigador Científico (CIC) y los cambios abruptos de las reglas de juego. Durante la elección, los colegas nos han expresado su respaldo porque confían que nuestra presencia en el Directorio podrá modificar tendencias actuales.

Mario Pecheny (M.P.): –Como suele pasar en las elecciones, confluyen diversos motivos y uno nunca sabe muy bien cuáles fueron definitorios. En el caso de Sociales, los dos candidatos manifestamos una oposición crítica respecto al gobierno. Incluso, me animaría a decir que mucha gente que votó a Macri en 2015, hoy siente malestar respecto a la política de ciencia y tecnología del Conicet. Pienso que gané por la propuesta colectiva, plural, federal y transgeneracional planteada. 

–Aunque fueron electos por sus colegas, el PEN tiene la potestad de no designarlos en el Directorio y elegir a otro candidato de la terna. ¿Cuáles serían las consecuencias si no los nombra? Ya tenemos el caso Salvarezza…

A.K.: –En el caso de Salvarezza se extendió de una manera tal que hizo sospechar con fundamentos a la comunidad científica y a la población en general por un acto de discriminación evidente. De hecho, no se lo nombró; solo que como un tiempo más tarde fue electo diputado no asumió al Directorio. En esta ocasión podría ocurrir lo mismo aunque la diferencia de votos es tan grande que también sería escandaloso. Es cierto que el reglamento lo permite, pero el espíritu es nombrar al referente más votado por sus colegas aun cuando no piense igual que las autoridades. De hecho, durante la gestión de Cristina Kirchner se designaron miembros del Directorio que no eran oficialistas ni mucho menos. 

M.P.: –No creo que no nos designen porque sería debilitar aún más la institucionalidad de un organismo democrático con reglas de juego claras. 

–No reconocer sus triunfos atentaría contra el sistema democrático de la institución. Cuánto más, si se tiene en cuenta la distancia obtenida respecto de sus competidores...

M.P.: –Sí, pero aunque nos hubiéramos impuesto por un voto también habríamos ganado la elección; a la democracia hay que respetarla de cualquier manera y lo de Salvarezza es inaceptable desde cualquier punto de vista. Ahora bien, fue una elección importantísima, ya que votó el 80 por ciento de los investigadores del país en comicios que registraron niveles históricos de participación. Como tenemos legitimidad suficiente y no ingresamos por la ventana, contamos con el apoyo de nuestros colegas en caso de que Macri retrase los nombramientos. Por último, el área de Sociales tiene una particularidad: durante mucho tiempo, afortunadamente, contamos con Dora Barrancos que nos representó muy bien. En este caso, la designación del PEN no modificaría la ecuación, pues, tanto Dora como yo somos críticos de la gestión actual. 

–¿Deberán conformar un espacio de trinchera en el Directorio, o bien, prevén que habrá diálogo con los miembros restantes?

A.K.: –Afortunadamente no nos sentimos solos por dos razones: han nombrado a Roberto Rivarola en el área de Ciencias Exactas y Naturales, que tiene una posición crítica respecto a los ajustes del Conicet. Además, junto a Mario seremos tres con una coherencia interna para discutir situaciones que afectan a los investigadores del país. Por otra parte, tampoco me siento solo porque tengo el apoyo de una gran parte de la comunidad y del comité de campaña –con compañeros muy entusiastas y comprometidos– que trabajó arduamente. El diálogo con los directores restantes será normal y actuaré en consecuencia para cumplir con la plataforma que propuse. 

M.P.: –En el Directorio también hay representantes de las universidades nacionales que, en el contexto actual, estarán de nuestro lado. No existe ninguna razón por la que no podamos desarrollar un diálogo franco y productivo para cumplir con los objetivos que nos propusimos. Luego, habrá que generar consensos con el presidente del Conicet y con el ministro del área. Aquí será más difícil, ya que en el último tiempo hemos visto cómo Ceccatto y Barañao se han desentendido de los reclamos de la comunidad que representan. Sin ir más lejos, ni siquiera asistieron a las discusiones por el anteproyecto de ley de financiamiento del área a fines de 2017. 

–El diálogo parece ser fundamental. Sin embargo, a veces suele existir una gran distancia entre lo que se propone en las plataformas y lo que sucede durante el ejercicio de las funciones...

A.K.: –Comparto. No obstante, como no se trata de cargos políticos nombrados desde arriba sino que son el producto de la democracia electoral, nosotros cultivamos otro compromiso con quienes nos votaron y nos esforzaremos en dar todas las discusiones que sean necesarias.

M.P.: –Es fundamental que el Directorio del Conicet recupere el liderazgo como organismo rector de la política científica y, al mismo tiempo, extender la discusión hacia el Congreso y la opinión pública. Nuestro objetivo es revertir la restricción presupuestaria que afronta el sector, a partir de la base de nuevas decisiones razonadas y compartidas. En definitiva, los científicos tenemos que lograr que nuestro trabajo sea reconocido.

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