Cómo se vive en el país anfitrión la proximidad de la cita mundialista
Rusia, lista para recibir el Mundial
Recién esta semana comenzó a verse en Moscú el clima de efervescencia que caracteriza los mundiales de fútbol. En medio del clima festivo, los diarios alertan sobre el aumento en el gasto de organización, cercano a los 14 mil millones de dólares.
Un grupo de hinchas argentinos en Bronnitsy, donde se entrena la Selección.Un grupo de hinchas argentinos en Bronnitsy, donde se entrena la Selección.Un grupo de hinchas argentinos en Bronnitsy, donde se entrena la Selección.Un grupo de hinchas argentinos en Bronnitsy, donde se entrena la Selección.Un grupo de hinchas argentinos en Bronnitsy, donde se entrena la Selección.
Un grupo de hinchas argentinos en Bronnitsy, donde se entrena la Selección. 
Imagen: AFP

PáginaI12 En Rusia

Desde Moscú

La primavera comienza a despedirse en Europa, y la temperatura va en aumento mientras se acerca el inicio de una nueva Copa del Mundo. Rusia, el país más grande del planeta, es el que se encargará de ponerle punto final a la espera, luego de una designación salpicada por la sospecha de compra de votos en la elección, cuando la Federación Internacional (FIFA) era gobernada por el suizo Joseph Blatter. Inclusive, el escándalo hizo peligrar la sede cuando se conoció el denominado “FIFAGate”, en mayo de 2015. De todas maneras, la cadena de favores pudo sostenerse a pesar de las detenciones y el derrumbamiento del ex presidente, y el 21° Mundial de la historia comenzará finalmente.

El desprendimiento de la Unión Soviética dejó a los rusos con una superficie de un poco más de 17 millones de kilómetros, pero principalmente con un poder central sobre el resto de las naciones. El presidente Vladimir Putin, cuyo primer mandato comenzó en mayo de 2000, es el hombre que más tiempo posee en el cargo con la nueva denominación. A pesar de los altos porcentajes que consiguió Putin en su última elección, hay una porción grande de los rusos que continúan defendiendo su pasado para tratar de escaparle a este presente.   

“Lo mejor era lo que pasaba antes aquí. Yo nací en otro país, que se llamaba Unión Soviética, y no tuve más alternativa que adaptarme a lo que sucedió después. Soy ruso por adopción”, cuenta Alexander Kashcheev, de 57 años, y quien se hace entender con un español bastante particular. “Cuando muchos piensan que lo que desembocó con la caída de la Unión Soviética terminó siendo positivo, les digo que tienen que vivir aquí para saber realmente lo que ocurre”, agrega Alex, que se dedica a hacer negocios en la Bolsa de Moscú.

Esa ciudad, precisamente, será el punto central de todo lo que rodeará al Mundial. La capital, que aprovecha por estos días para brillar en toda dimensión, es un gran centro político, económico, cultural y científico del continente. Es la segunda ciudad de Europa en población luego de Estambul (Turquía), con más de 12 millones de habitantes. 

Las calles de Moscú se diferencian mucho de lo que ocurría en Brasil hace cuatro años, cuando ese país palpitaba con otra pasión lo que estaba por llegar. El sentimiento de los rusos es muy distinto, y esta semana recién empezó a llegar la efervescencia mundialista. Lo que provocaron los hinchas argentinos en la Plaza Roja, con cantos y bailes, suscitó el asombro de los que transitaban el lugar.

El otro movimiento que transcurre aquí es el económico, y también genera desconcierto. El diario económico RBC dejó entrever que el gasto final de la Copa significará un aumento inexorable en las estimaciones que se hicieron hace cinco años, y el de Rusia será el certamen más caro de todos. En 2013 el gasto total estaba estimado en 664 millones de rublos, pero una resolución estatal asegura que el costo final ascenderá a 883 mil millones de rublos, que estaría cerca de los 14 mil millones de dólares, unos 11,6 mil millones más que lo que demandó el torneo organizado por Brasil.

Los números estipulados se vieron modificados, según los rusos, por la inversión en infraestructura vial, la construcción de los estadios, y hasta la financiación en materia de seguridad antiterrorista. La similitud con lo que ocurrió en Sudáfrica con la Copa de 2010, cuando todas las estructuras nuevas terminaron abandonadas, es algo que se especula que suceda después del 15 de julio.

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