Ganamos
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Ganamos. Adentro y afuera del recinto. Después de una sesión larguísima, tras casi 23 horas de debate, se impusieron la sensatez, los fundamentos basados en evidencia y el reclamo histórico del movimiento de mujeres, contra falacias y argumentos mentirosos. La enorme presencia de adolescentes y jóvenes en las calles, con sus pañuelos verdes, exigiendo el derecho a decidir sobre sus cuerpos, y que quienes aborten no tengan la amenaza de la cárcel ni el miedo de la clandestinidad, son marca indeleble de la época.

La media sanción en general, que se obtuvo por 129 votos a favor y 125 en contra, menos ajustado de lo que se esperaba de madrugada, expresa la suma de apoyos transversales –como en otras leyes que tuvieron que ver con ampliación de derechos—, y el trabajo oculto de tantas feministas que tejieron acuerdos y consensos, a veces impensados. Como quedó plasmado en el apretado y emotivo abrazo entre las diputadas Silvia Lospennato, del PRO, y Lucila De Ponti, del Peronismo para la Victoria, cuando la referente macrista terminó su discurso y entre lágrimas les dedicó la ley: “A nuestras mujeres en sus casas, a nuestras madres, a nuestras hijas, a nuestras nietas”.

Durante la eterna jornada, se escucharon barbaridades, nos compararon con perritas y canguros, se igualó al aborto con el Holocausto y se llegó a decir que nada tan grave como la legalización de la interrupción del embarazo se había llegado a realizar durante la última dictadura cívico militar. Al final, la diputada de la Coalición Cívica, Marcela Campagnoli, advirtió que va a trabajar para la recriminalización de la mujer cuando aborta una vez que llegue el proyecto de reforma de Código Penal al Congreso. Pero primaron las exposiciones que sí estuvieron a la altura del histórico debate, que hablaron de la realidad del aborto clandestino, que justificaron sus posiciones con estadísticas serias, con datos precisos, que encuadraron el tema como un problema de salud pública. La revolución de las hijas y las nietas fue clave para el resultado: ellas estuvieron ahí para que quienes aún no lo habían entendido supieran que la ola verde no tiene vuelta atrás.