Con la idea puesta en el cruce entre la composición y la improvisación, Pez Blob asume el desafío a través de Rocío Giménez López (piano), Luciana Bass (guitarra) y Gerónimo Mangini (batería). El proyecto nacido en 2017 conoce su primer disco, Océano Pez, consecuencia también de la Convocatoria Estímulo a las Industrias Culturales del programa Espacio Santafesino. Con entrada libre y gratuita --podrán retirarse desde dos horas antes del show, hasta dos por persona-‑, Pez Blob presentará Océano Pez esta noche, a las 21.30, en el Gran Salón de Plataforma Lavardén (Sarmiento 1201).
"Es importante para nosotros que se trate de nuestro primer disco editado, aun cuando tenemos un EP grabado el año pasado, más convencional, de estudio, que no se editó formalmente. Océano Pez tiene para nosotros la importancia de lo singular, de lo no convencional, al menos desde la búsqueda, con la idea de sacar al grupo del estudio antes que pensar en llevarlo allí. La propuesta fue grabar en distintas locaciones, distintos espacios sonoros que fueran acústicamente diversos y que aportaran algo a la música, que es lo que en general se buscaba: que esos lugares con sus elementos propios aportaran y transformaran lo que el grupo ya traía. Ésa es un poco la búsqueda primera detrás del disco", le explica Luciana Bass a Rosario/12.
El nombre del grupo tiene explicación y concepto, y esto es algo que comulga de modo inmanente con Océano Pez. "En realidad todo está entrelazado", apunta Bass. "Hay un concepto que está bastante cuidado desde el inicio, desde el nombre. Pez Blob es un animal que vive en las profundidades del océano, donde tiene una condición y una forma. Cuando sube a la superficie, al perder la presión de agua, cambia, se vuelve una masa amorfa. En nuestra música hay un juego constante en ese sentido, al ir a lo más profundo, y en cuanto a cómo trabajar las formas y las estructuras de la música". Hay una imagen acuática que permite, de hecho, desenlace a la experiencia supuesta por Océano Pez: "En el último tema, La vuelta, está presente un poco la idea de que el pez se sumerge y vuelve a su hogar; allí se escucha agua, y se trata de agua que va subiendo. Al crear el tema, tuvimos presentes a los cuatro violinistas del Titanic, tocando hasta que se hunden".
Ese hundirse es también desafío renovado, porque habrá que emerger otra vez, inevitablemente, en un ir y venir que es el mismo diálogo que cataliza cada uno de los temas de Pez Blob. Como apunta Bass, "esos trazos melódicos o rítmicos que reconocés, son el motivo por el cual nos juntamos en primera instancia con Rocío (Giménez López) a trabajar las composiciones. Nuestro interés siempre estuvo en poder unir la música compuesta con la música libre, improvisada, que son dos cosas muy distintas. Entonces, lo que sucede es cómo pasar de una línea escrita, de una partitura, a la improvisación libre, donde nadie sabe nunca hacia dónde se va a ir. Eso es un poco lo que sucede también al escucharlo, porque reconocés una línea, porque puede haber hasta unísonos, pero luego se abre a una cosa que es incierta, que es la parte de la improvisación libre, para luego muchas veces volver a un motivo. Está siempre ese ida y vuelta, entre lo libre y lo pautado".
Hay una apreciación que agrega reverberaciones, y se vincula con la noción de público y audiencia que Pez Blob estimula. "Digamos que los temas, por su duración y características, no están dedicados a una escucha pasiva, sino que requieren del oyente, de un trabajo suyo, de un involucrarse con lo que sucede. No se trata de poner play y escuchar una canción que fácilmente se te haga pegadiza, sino que requiere de un trabajo del otro lado. Los temas en sí necesitan de otra predisposición, porque hay que mantener la atención, por ejemplo, en un tema de once minutos, el más largo del disco. Va un poco contra la ansiedad de cierta escucha. Mucha gente nos dice que lo que sucede es un viaje, pero para ser eso, uno tiene que estar en una situación de relajación, sentado en un sofá tranquilo, no puede ser un viaje en el medio de lo que es la vida hoy, creo que ésa es una característica también del grupo. La idea es hacer lo que uno quiere, tratando de lograr que a otras personas también les interese".
Grabado en espacios fabriles, disímiles, el concierto de esta noche contará con la participación de la baterista rosarina Emiliana Arias. Ella será la encargada de disparar los samplers que recreen sonidos y maquinarias de fábrica. "La idea es poder reproducirlo lo más fielmente posible, para que el público pueda más o menos sumergirse en lo que eran todos esos espacios; tratar de recrearlos, ése es el reto también".