Vaca muerta
Argentina ostenta el mayor consumo de carne bovina a nivel mundial junto con Uruguay, pero más allá de las estadísticas, cambios de hábitos o caídas de venta por los altos precios de la actualidad, la carne de vaca hace a la idiosincracia y la cultura nacionales, a la formación de la Nación y de la élite criolla, a los gauchos y los mataderos. En este contexto, Argentina también es el país que todavía ostenta una supremacía de las carnicerías de barrio –2500 en la capital, unas 9000 en el Gran Buenos Aires y muchas más en el interior– y del oficio de carnicero transmitido de generación en generación. En Carniceros de oficio (Catapulta), el fotógrafo Eduardo Torres y el sociólogo Pablo Torres (tío y sobrino) reunen veinte retratos e historias de vida que transcurren entre el mostrador, la heladera, la sierra y los cuchillos. Es un cuidado libro que les llevó cuatro años de entrevistas e investigación y que va más allá tanto de la exhibición de la sangre como de la mera promoción gastronómica. Todo un mundo que hace a la vida cotidiana, a la Historia y también al futuro de los argentinos.



















