Un estudio de 2014 revela incluso que ningún menor de 16 mató para robar
Casi no hay chicos que matan
Mientras crece la excitación de la Casa Rosada y del diputado Sergio Massa por la baja en la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, ni el recuento periodístico ni las investigaciones permiten hablar de un problema extendido.
Imagen: Leandro Teisseyre

Jessica Cirio le aportó fama al intendente de Lomas de Zamora pero en 2013 Martín Insaurralde apeló a otros recursos. Preocupado por las encuestas, como primer candidato a diputado por el kirchnerismo prometió bajar la edad de imputabilidad de los chicos de 16 a 14 años. En octubre de ese año igual perdió. Le ganó Sergio Massa. Es el mismo Massa que hoy apura a Mauricio Macri con la exigencia de sesiones extraordinarias para discutir el nuevo régimen penal juvenil y bajar la edad de 16 a 14.

Massa, que recién había creado el Frente Renovador, obtuvo el 43,95 por ciento de los votos en la provincia de Buenos Aires. Martín Insaurralde el 32,33 por ciento. Margarita Stolbizer el 11,71 por ciento. Quien era entonces el primer abanderado de la baja de edad para imputar, Francisco de Narváez, a quien quiso emular Insaurralde, sacó nada más que el 5,43 por ciento.

Como una elección no se define por un solo tema (ni siquiera por el tema genérico de la inseguridad) se abren varias hipótesis de análisis.

Primera hipótesis: la conmoción por los casos de chicos menores de 16 que matan es pasajera y espasmódica. No es capaz de marcar el clima de una competencia electoral.

Segunda hipótesis: los candidatos despliegan acciones de demagogia punitiva para simplificar de manera brutal antiguos problemas sociales y sintonizar con los electores que ven en los chicos pobres (los gorrita) el chivo expiatorio ideal donde colocar todos los miedos y los males.

Tercera hipótesis: los candidatos no hacen demagogia sino que están honestamente convencidos de que bajando la edad de imputabilidad penal la sociedad será mejor.

Si el debate arrancara de la tercera hipótesis, los candidatos deberían prepararse para esta mala noticia: la sociedad no puede mejorar bajando la edad por el simple hecho de que los delitos graves cometidos por la franja de entre 16 y 14 años no pasan del cinco por ciento del total. En cuanto a los más graves, los asesinatos, no superan el 2 por ciento en la Ciudad de Buenos Aires y el 4 por ciento en La Plata y el Conurbano bonaerense. Con el agregado de que esos homicidios y los cometidos por todas las franjas etarias solo en un 14 por ciento se realizan en medio de un robo. Lo revelan estudios de la Corte Suprema hechos hasta 2012 en el Instituto de Investigaciones dirigido por Matías Bailone.

Otro instituto de investigaciones, el que depende del Consejo de la Magistratura, indicó que en la ciudad de Buenos Aires en 2014 hubo 198 muertos en homicidios intencionales. El interesante reporte dirigido por el criminólogo Rodrigo Codino puede leerse completo, junto con sus cuadros, haciendo click en http://bit.ly/2jo9CGP.

El grupo mayor de victimarios iba de los  18 a los 25 años. Los asesinos de esa franja etaria fueron 44. Menores de 18 pero mayores de 16, 10. Menores de 16, cinco: uno de 11, uno de 14 y tres de 15 años.

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A Massa, Macri y cualquier otro interesado en la baja de edad de imputabilidad como solución mágica tal vez les convendría leer el capítulo especial dedicado a los menores de 18.

Se produjeron 15 homicidios. Hubo siete victimarios de 17 años, 3 de 16 (los diez hoy son punibles), 3 de 15, uno de 14 y uno de 11 años. De los 15, 10 fueron en un contexto de discusión, riña o venganza, cuatro por conflicto intrafamiliar y uno por motivos varios. Por robo la cifra de 2014 fue cero. Ningún menor de 18 mató para robar. Naturalmente la cifra puede haber aumentado en 2015 y 2016, pero el análisis histórico muestra que los menores de 16 no son ni de lejos los protagonistas de la mayor cantidad de hechos de sangre con motivo de robo.

Aunque el robo nunca es el móvil más importante, crece a medida que avanza la edad. Los móviles en general fueron riña, ajuste de cuentas o venganza (39 por ciento) y conflicto intrafamiliar (14 por ciento), mientras que el homicidio en ocasión de robo alcanzó un 17 por ciento del total. Los peores días son el sábado y el domingo, o viernes, sábado y domingo si se trata de un fin de semana largo.

Los barrios con más homicidios fueron Barracas, con 34, y Flores, con 29. En muchos barrios no hubo ningún asesinato: Chacarita, Coghlan, Colegiales, Parque Chas, Parque Patricios, Paternal, San Telmo, Villa Santa Rita y Villa del Parque.

En Barracas, de los 34 se produjeron 26 en barrios de emergencia. En Flores, 21 sobre 29.

De los 69 homicidios cometidos en los barrios de emergencia de la ciudad, en la mitad de los casos víctima y victimario se conocían entre sí.

En general en toda la Capital Federal cuando el homicidio se dio entre conocidos el 52 por ciento ocurrió entre ascendientes y descendientes, el 37 por ciento entre parejas o ex parejas y el 4 por ciento entre parientes colaterales. Un total del 93 por ciento.

La tasa de homicidios de toda la ciudad de Buenos Aires para el período 2010-2014 es de entre 3,23 y 4,55 casos cada 100 mil habitantes. En los barrios de emergencia específicamente, donde solo vive el 6 por ciento de los habitantes, los porcentajes trepan a 28,34 y 51,26 cada 100 mil.

Los homicidios en medio de un robo fueron mayores con resistencia de los asaltados (22 muertos) que sin resistencia (con 9). La circunstancia con mayor cantidad de asesinatos en ocasión de robo fueron los arrebatos en la vía pública (13 muertos) y luego los 10 muertos por robo en domicilio o el caso del muerto en una entradera.

De todos los casos de asesinato más resonantes en el último mes, solo uno responde al patrón criminológico que excitó algunos ánimos entre legisladores y funcionarios de la Casa Rosada. Es el de Brian, el chico de 15 años, muerto el 24 de diciembre en Rivera Indarte y Asamblea, Flores, luego de un aparente intento de persecución de su abuelo a los asaltantes de dos mujeres y los ladrones dispararon.

Otras muertes parecen excitar menos al bando del castigo fácil.

Pedro Schifelbain, de 66 años, fue hallado muerto en un pozo ciego de su casa de Coronel Suárez. La sospechosa es su mujer.

Gloria Brero, de 65, murió por golpes en la cabeza en El Trébol, Rosario. El sospechoso es un hijo.

José Cóceres, de 25, fue hallado muerto dentro de una heladera en desuso, en Concordia. La policía entrerriana investiga.

Gabriel Herrera mató a su pareja Andrea Neri, de 18 años, mientras mantenía relaciones sexuales con ella en la cárcel Villa Las Rosas de Salta. Herrera estaba cumpliendo perpetua por haber matado a otra pareja, Verónica Castro, 29, en otro penal de Salta 11 años atrás. Herrera y Neri tenían un bebé de dos meses.

Carla Céspedes, agente de la Policía Federal, el 22 de diciembre disparó varias veces contra un ladrón en Parque Centenario mientras escapaba. Lo mató. El ladrón estaba desarmado. Fue puesta en disponibilidad.

Marcos Villalba, de 15 años, robó en un negocio de pirotecnia de Pergamino. Murió de un balazo en la espalda.

En medio de una discusión el gendarme Rafael González, de 28 años, mató a su vecino Kevin Elías Zeron Santoro, de 18. Fue en Wilde, Avellaneda. González quedó detenido.

La Defensoría del Pueblo de la Ciudad, que conduce Alejandro Amor, informó que en el primer semestre de 2016 murieron 36 personas en accidentes de tránsito. Más del doble que las víctimas de los menores de 18 punibles y no punibles. Y solo en un semestre.

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