Sin literalidades y con mucho acierto, la puesta de González presenta las diversas atmósferas del campo y plantea la relación dañina del hombre con su entorno. Los personajes exponen sus vidas en Rivas, un pueblo rodeado por campos fumigados con agrotóxicos.
La vida rutinaria y la falta de perspectivas, algunos de los temas de esta obra montada en Beckett Teatro.