La primera edición del FA CAFF fue descomunal. Parecía insuperable. Un montón de músicos de tango autogestivos, casi toda la escena under, reunidos bajo un mismo techo, noche tras noche de agosto. Era una bandera plantada. Y parecía insuperable, sino fuese porque en la edición de este año, que comienza hoy y se extenderá hasta el último día del mes, habrá más fechas, más bandas, más músicos y más propuestas. En total serán 21 noches con más de 60 grupos de tango en diferentes formatos y de distintas corrientes, estilos, trayectorias y estéticas. Habrá dúos y tríos, formaciones algo más grandes y orquestas típicas. La grilla es abrumadora (ver recuadro) y además está acompañada por una propuesta que excede lo música e incluye una feria de libros, charlas sobre medioambiente (y tango, claro), exposiciones de arte (incluyendo parte del patrimonio de la Fundación León y Augusto Ferrari), intervenciones teatrales y poéticas (ver recuadro). En el fondo, es una síntesis del lugar que acoge al festival, el Club Atlético Fernández Fierro (Sánchez de Bustamante 772), uno de los baluartes del tango del siglo XXI y de allí el “FA” del nombre: por “familia”. La entrada de cada jornada está por debajo del costo del circuito: 100 pesos y un útil escolar que la organización donará a distintas instituciones.

Agosto es el mes más álgido en propuestas del género en Buenos Aires. Hay varios festivales pequeños para milongueros, la apertura de la “temporada alta tanguera” (cada año menos alta, pero aún así) y, claro, el Festival y Mundial oficial de la ciudad. Pese a todo, el FA CAFF destaca por su propuesta, de enorme contundencia. Y también por el modo de organizarse: asambleas abiertas a todos los participantes y horizontalidad en la discusión de la propuesta. Así lo explican a PáginaI12 Horacio Fontova y Julián Corach, director del octeto La Hoguera, ambos de trayectorias y experiencias muy distintas. “Fueron pocas reuniones, unas tres -cuenta Corach- y lo resolvimos rápido, fue la horizontalidad lo que más me gustó, todos podían proponer lo que fuera y se discutía”. El más joven de los dos que llegan en representación de sus compañeros reconoce que hay colegas que “la tienen más clara” por su trayectoria, pero “todo se debatió”.

Para Fontova, “es cuestión de juntarse” y destaca al CAFF como lugar de reunión. “Los anfitriones son el motor de la cosa, del lugar, de Radio CAFF (http://radiocaff.com.ar/), cuando tocan otros músicos, ellos te reciben, hacen pizzas, atienden el bar, luces, sonido, cobran entrada, yo no exagero cuando digo que no son una cooperativa, sino una Gestalt”, plantea.

En esas reuniones surgieron varios ejes para ampliar sobre lo hecho en 2017. “Uno de los cambios fue sumar músicos e incrementar la mezcolanza”, explica Fontova. Y con su caso como ejemplo, señala que si en otra ocasión el escenario lo juntó con el Tape Rubín, este año lo acompañará en algunos temas el pianista de Demoliendo Tangos, Federico Mizrahi. Corach lo celebra. “Se propuso desde la organización intercambiar músicos y es una cosa novedosa. El mundo del tango es poco propenso a las mezclas”, reflexiona. Para el Negro esto tiene que ver con la diferencia de espíritu entre los solistas y las orquestas típicas. “Pugliese, nuestro santo, era una típica y la Fernández Fierro es una típica, no es fulano o mengano, eso está bueno”, apunta. El más joven, en tanto, aplaude la ruptura que supone el festival en la mixtura de estilos que estimula cada encuentro. “Es súper diverso y abarca muchas corrientes, hablando de lo estrictamente musical”, advierte. Un repaso rápido a la grilla le da la razón. Hay autores con alguna raíz folklórica (como el Tape Rubín o el disco que presentará Agustín Guerrero), orquestas típicas influenciadas por el rock (los anfitriones, La Vidú), típicas hiper milongueras (como Misteriosa Buenos Aires), formaciones inusuales (como la Las Chifladas, una orquesta de chicas que sólo tocan vientos), gobbianos a ultranza (como La Martino) y cultores del tango electrónico (como Las Rositas). “Podés hacer lo que se te canta”, resume Fontova. La variedad también marca las distintas corrientes contemporáneas dentro del género y algunas tendencias que se acentuaron en los últimos años, como las compositoras mujeres o las búsquedas de sonoridades inusuales.

Otro cambio para esta edición es la estructura de cada fecha. Abrirán las actividades extra-musicales (ver recuadro). Y aunque hay muchas más fechas para acercarse al CAFF, también habrá menos bandas por noche (del máximo de seis de 2017 a un máximo de cuatro en esta ocasión), que así podrán desa- rrollarse y explayarse más. “Antes era un quilombo porque eran muchas bandas por noche, ahora se habilitaron más días, como los lunes”, detalla Corach. Salvo esta semana y la última (31 de agosto cae viernes), el festival tendrá programación de jueves a lunes. Además, cada jornada tendrá sus maestros de ceremonias. Uno de los principales será Luis Aranosky, aunque también participarán Pablo Marchetti, Dema, La Parker y otros. “Algunas presentaciones serán un poco extrañas, más teatrales, así que está bien abierto el abanico”, anticipa Fontova con sonrisa enigmática, pues él también oficiará de presentador en alguna ocasión.

–La programación del FA CAFF es contundente, ¿qué les hace pensar sobre el tango contemporáneo?

H. F.:–Es fácil: es uno de los tangos más modernos que conozco. Y aparte, ¡el ímpetu que tiene todo esto! Y no solo la Fernández Fierro, ¡todos!, empujando para salir de la botella.

J.C.: –Yo veo muchísimos grupos jóvenes y mucho, mucho tango nuevo. Algo que no es tan común de ver en otros festivales y es un poco lo que caracteriza al CAFF y también al FA CAFF. Hay muchos grupos componiendo o haciendo versiones de compositores actuales. Y muchas orquestas escuelas, que también es algo que está pasando.

–Esa es otra novedad de este año, ¿por qué incluirlas?

J. C.: –No se discutió en las reuniones pero ya había consenso. Entiendo que es mostrar su trabajo. Las Orquestas Escuela son una parte importantísima de la formación en distintos géneros. En particular en el tango están creciendo muchísimo y ayudan a impulsar la movida. Entonces forman naturalmente parte de la escena actual del tango como un instrumento importante y la idea es darle un espacio en un festival importante como este, con mucha difusión, mucha llegada.

–La hoguera tiene un recorrido breve comparada con otras bandas del circuito que aparecen en el festival. ¿Cómo fue ese encuentro?

J. C.: –A algunos colegas los conocía, a otros no. Pero esa es otra de las cosas lindas. El FA CAFF es un lugar de encuentro y está planteado así explícitamente, ya en las reuniones. De nuevo, es esta búsqueda de romper las islas del tango.

H. F.: –Además el lugar, hermano, ¡tiene una energía! Es tan acogedor, es alucinante. Es ir a sentirte bien, en tu casa y con mucha gente afín.

J. C.: –Mucha gente que labura de la misma manera, sin problemas. Esto también tiene que ver con la situación general del país: es otra forma de organizarse, de mover la cosa. Me parece que todos entendemos eso y entonces estamos tranquilos empujando para adelante.