Silvia Elías de Pérez, con el cuadro tapado

La senadora tucumana Silvia Beatriz Elías de Pérez, ferviente católica y antiderechos, recibió el primer pase de factura por su posición contraria a la tradición laica del radicalismo, partido al que representa. Afiliadas de la UCR que llegaron a Buenos Aires desde distintas provincias para sumarse a la vigilia del 8A, en los alrededores del Congreso, ayer taparon su rostro, para sacarlo de una galería con cuadros de mujeres radicales destacadas, ubicado en un salón del tercer piso Comité Nacional, en Alsina 1786. La idea era bajar el cuadro, pero justo su foto estaba colocada en el mismo marco que el de otra tucumana ya fallecida, Alba Gómez Omil. Entonces resolvieron ocultar su cara, indignadas por su postura y su presencia en ese corredor, creado para homenajear a figuras femeninas de la historia del radicalismo como Florentina Gómez Miranda, María Teresa Merciadri de Morini, de Córdoba, y Margarita Malarro de Torres, de Mendoza. En el Comité no entienden cómo podía estar Elías de Pérez entre aquellas históricas. 

Durante las audiencias en el Senado, en las que se debatió la despenalización y legalización del aborto, la senadora tucumana tuvo un cruce con el biólogo Alberto Kornblihtt, luego de su exposición, en el que el investigador dejó en evidencia la ignorancia sobre el tema de Elías de Pérez en debate al decirle, secamente: “No, no está bien, está mal”. 

Elías de Pérez fue una de los nueve radicales que votaron en contra de la despenalización y legalización del aborto en el Senado. Entre esos votos, cuatro fueron de mujeres. Solo una senadora y tres senadores de ese bloque apoyaron sacar al aborto de la clandestinidad. La postura mayoritaria del bloque en contra del dictamen con media sanción de Diputados provocó gran enojo entre mujeres e integrantes de la juventud radical, que en los tres días previos a la votación tomaron el Comité Nacional en señal de protesta y para exigir a los senadores de su partido el apoyo al proyecto. 

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ