“Final Space”, otra serie de animación sci-fi y amiguera, pero con gatos cruza con palta
(Dados) Vuelta por el universo
Los nuevos dibujitos de Netflix mezclan lo mejor de dos mundos: la narrativa de las óperas espaciales y los gags animados.
Colores y motivos psicodélicos, personajes inquietantes, robots y extraterrestres; la fórmula de "Final Space".Colores y motivos psicodélicos, personajes inquietantes, robots y extraterrestres; la fórmula de "Final Space".Colores y motivos psicodélicos, personajes inquietantes, robots y extraterrestres; la fórmula de "Final Space".Colores y motivos psicodélicos, personajes inquietantes, robots y extraterrestres; la fórmula de "Final Space".Colores y motivos psicodélicos, personajes inquietantes, robots y extraterrestres; la fórmula de "Final Space".
Colores y motivos psicodélicos, personajes inquietantes, robots y extraterrestres; la fórmula de "Final Space". 

El resultado nunca estuvo a nuestro favor, Gary”, reza la voz analítica de HUE, mientras flotan pedazos de naves y cuerpos mutilados en el espacio. “En diez minutos, ya no tendrás salvación”: así de optimista para con el personaje principal arranca Final Space, la última serie de dibujos animados de Netflix.

¿Y quién es este tal Gary, que recibe tan malas noticias al comienzo de la serie? Un simpático rubio medio limado que dice ser el comandante de una nave. Pero no. Es sólo un simple preso que mandaron al espacio por hacerse pasar por piloto de las Guardias Infinity. A bordo de una nave piloteada por HUE (similar a Hal 9000, la computadora con inteligencia artificial de 2001: Odisea al espacio, también parodiada por Los Simpson) se retrata la vida de este antihéroe que manda mensajes románticos a Quinn, ella sí parte de las Guardias Infinity, y de quien Gary se enamora a simple vista. De hecho, ella es la causa y razón por la que se hace pasar por piloto y termina encerrado.

Pero estos no son los únicos protagonistas de la historia, que es acompañada por grandes personajes: KVN –se pronuncia Kevin– es algo así como el R2D2, o a lo argento Arturito, un simpático robot flotador parecido a una pelota que quiere ser amigo de Gary, pero que él detesta. También acompaña el gran Avocato, fiel compañero de aventuras, cuyo nombre contiene una simbiosis léxica entre palta (avocado) y gato (cat). Si, dénle los 100 mil dólares, el concurso de nombres terminó. Mooncake es una especie de osito cariñoso espacial con grandes poderes, que resultará uno de los ejes principales de la historia. Y como todo gran relato tiene un villano, Final Space no es la excepción y ese lugar lo ocupa Lord Commander, un enano verde que recuerda al Maestro Yoda en fisonomía, pero es más malo que Darth Vader y el Emperador juntos.

La historia es atractiva, por momentos divertida y muy llevadera. Tal vez comete un pecado similar al de Stranger Things (de hecho Caleb McLaughlin, Lucas en la serie, hace algunas voces) y basa muchos de sus personajes en historias ya conocidas: de movida el link a Rick and Morty es prácticamente ineludible, debido a los viajes y saltos interespaciales. Hay algún guiño en una mirada de Avocato que recuerda al Gato con Botas de Shrek. También hay personajes que vuelven en el tiempo y se encuentran con ellos mismos, al mejor estilo Dark o incluso Volver al futuro.

En este sentido, parece que Final Space puso en una licuadora muchas producciones previas y algunas cositas efectivas de Adult Swim, Hora de aventura, Regular Show o los clásicos Ren & Stimpy, y logró un producto interesante. Es más, ya se aseguró una segunda temporada posiblemente para 2019. Será cuestión de ponerse el casco espacial y disfrutar uno tras otro los primeros diez capítulos de la saga.

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