En el discurso público de activistas feministas y de la diversidad sexual florece la “e” como manera de abrir el lenguaje a un universo inclusivo. La novedad también florece en el mundo académico, y el debate crece. ¿Puede la militancia cambiar el idioma?
Para Dora Barrancos, “en un momento de la historia ya no serán necesarios el lenguaje femenino ni el masculino”.