Ninguna regla, todas las reglas
AUTONOMÍAS | Experiencia ocultada, silenciada y sobre todo ignorada desde el principio de los tiempos, la menstruación se abordó siempre como el hecho maldito o al menos molesto al que debía separarse de los cuerpos para disciplinar el sufrimiento, el vaivén emocional de los ciclos hormonales y sobre todo para esconder los fluidos que ponen en juego otras facetas de la sexualidad, más allá del horizonte reproductivo. Menstruar entendido como artefacto socio-histórico, como una herramienta capaz de deconstruir el terreno de lo privado para revelarse como un factor de poder feminista o de desigualdad de género. Porque los modos de entender la menstruación también pueden traducirse en políticas públicas.























