La casa junto al mar del director francés Robert Guédiguian se abrirá, en la segunda parte, a la cuestión inmigratoria
El corazón a la izquierda
Tres hermanos vuelven a encontrarse en una casa junto al mar, el restaurante familiar de la juventud, convocados por las raíces, la vida y la muerte. Con este planteo inicial, La casa junto al mar del director francés Robert Guédiguian se abrirá, en la segunda parte, a la cuestión inmigratoria. Con sus actores recurrentes –Jean-Pierre Darrousin, Gérard Meylan y Ariane Ascaride– y un trabajo en equipo digno de una compañía shakespeareana, Guédiguian abreva en su acostumbrada fusión de naturalismo y teatralidad y –como afirma en esta entrevista– asume un cine comprometido, de resistencia, de izquierda.






















