La empresa Barrick reconoció un “incidente” en su proyecto sanjuanino, el tercero en el lugar
Nuevo derrame en la mina Pascua-Lama
La minera aseguró que el evento fue provocado por el importante deshielo de este verano. Una semana atrás, la asamblea de Jáchal había denunciado la contaminación en el lugar. La empresa lo negó. Para los ambientalistas, ahora la firma está “blanqueando” esa situación.
El ministro de Ambiente envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama. El ministro de Ambiente envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama. El ministro de Ambiente envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama. El ministro de Ambiente envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama. El ministro de Ambiente envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama.
El ministro de Ambiente envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama.  

La minera Barrick Gold reconoció un “incidente” en su proyecto Lama, en San Juan, una semana después de haber desmentido la denuncia, publicada por este diario, de los asambleístas de Jáchal, que en base al informe de una consultora de la propia empresa aseguró que el emprendimiento contamina. Según la empresa canadiense, el “incidente” ocurrió el jueves por el  “deshielo” e informó que cerrará el túnel binacional. El ministro de Ambiente, Sergio Bergman, envió ayer a la provincia una comisión que inspeccionará la zona de Lama. En tanto, uno de los abogado de Jáchal aseguró que “están blanqueando lo que ya sucedió”. Este es el tercer hecho protagonizado por la empresa desde 2015.  

La minera comunicó que “aproximadamente a las 18 horas de ayer (por el jueves) tuvo lugar un evento en Lama, a raíz del deshielo de uno de los inviernos más intensos de las últimas décadas en esa zona de la cordillera”. “El evento se originó por la crecida del río Turbio, cuyo caudal y arrastre de sedimentos alcanzó la capacidad máxima de las piletas de sedimentación”, agregó, y explicó que “el agua fue conducida a través de un canal de contingencia construido para este propósito hacia el dique impermeabilizado, antes de su descarga en el río Las Taguas”. El comunicado reconoce que, si bien “la mayor parte del agua que drena naturalmente del túnel en Lama sigue siendo tratada en la planta construida a tales efectos”, la parte “excedente no está ingresando al sistema para no sobrepasar la capacidad de tratamiento”.

“Ese excedente va al medioambiente”, advirtió a PáginaI12 Ricardo Vargas, referente de la asamblea y demandante en la causa. “Lo que está haciendo es defenderse y cubrirse ante una posible inspección después de que se publicó la información hace una semana”, agregó.

Los datos a los que refiere Vargas y con los que sus abogados ampliaron la demanda en la Corte Suprema de la Nación fueron tomados del documento elaborado por la consultora Knight Piésold, a pedido de la propia empresa,y que confirma la afectación severa en la vegetación y la acidificación de las aguas por metales pesados. Sin embargo concluye que “no se observa una influencia de las aguas tratadas del túnel en cuanto a la acidificación de las  aguas” y niega “que la construcción del túnel haya afectado ambiente periglaciar”. Además, la empresa sostiene que la acidez de las aguas es natural.

En relación a esto, el coordinador de la campaña de Glaciares de Greenpeace, Gonzalo Strano, explicó a PáginaI12 que “la alta acidez del agua es producida por las filtraciones, porque en realidad esos metales pesados que arrastra no están expuestos, es el proyecto minero que lo expone. Pero lo más importante es que están trabajando en un ambiente protegido por la ley de glaciares, con una falta absoluta de control”, remarcó, y señaló que tanto Greenpeace como la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas reclaman el cierre definitivo de las operaciones de la Barrick en la zona Lama/Veladero.

Por su parte, el Ministerio de la Minería de San Juan salió a aclarar que lo que ocurrió fue “un drenaje natural del deshielo del cordón montañoso que se infiltró y escurrió superficialmente por la boca del túnel” y que en la zona “no se realiza tratamiento de mineral ni producción alguna por encontrarse el proyecto transitoriamente suspendido”.

Al respecto, Vargas dijo que “eso es de lo más significativo, es un proyecto que no arrancó, y sin embargo ya viene contaminando”.

Por otro lado, el ministro Bergman envió una comitiva encabezada por Carlos Martínez y Mariano Miner, de la Subsecretaría de Control y Monitoreo Ambiental, y Andrea Celso, de la Dirección de Residuos Peligrosos, que realizarán un relevamiento y tomarán muestras en el lugar.

El proyecto binacional, de extracción de mineral en el lado chileno y su traslado a través del túnel a la Argentina para el procesamiento, está paralizado del otro lado de la Cordillera. La justicia chilena detuvo las obras en 2013 por las denuncias en ese país por la destrucción de los glaciares Toro 1 y 2, y la contaminación de recursos hídricos.

“Cuando en 2009 abrieron el túnel de Pascua (Chile)-Lama (Argentina) se encontraron con los derrames y los tuvieron que empezar a canalizar. Arrastran barro, lodo y agua. El Ministerio de Minería los obliga a que los lodos tengan un tratamiento de secado para no impactar en el río, y las aguas sean tratadas. En este caso emplean ocho piletas, agregando miles de kilos de cal para elevar el pH (medida de alcalinidad)”, explicó Vargas.

“El canal CD3 que proviene de esas piletas de agua y que tiene alrededor de dos kilómetros y medio, desde la última pileta hasta la desembocadura del Río las Taguas, presenta a ambos lados vegas amarillas y rojizas. Cualquier biólogo independiente puede demostrar que eso no es de ayer”, agregó el demandante en la causa por violaciones ambientales en Pascua Lama, que en abril cumplirá diez años durmiendo en la Corte Suprema.

Marcelo Arancibia, abogado de la asamblea, aseguró a este diario que “esto es una puesta en escena de la Barrick, que está blanqueando lo que ya sucedió. El informe de Piésold reconoce que se generan barros tóxicos que van a piletas de sedimentación y que se han afectado las vegas. Pero además, en este caso la empresa está reconociendo un derrame al decir que hay un excedente y que no lo están tratando, y eso va al Río las Taguas. Hay 300 hectáreas de vega afectadas y cada hectárea a la naturaleza le tomó 150 años hacerla”, afirmó el letrado.

En este sentido, el abogado adelantó que “vamos a pedir que la justicia se constituya en el lugar y constate los hechos a través del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal que ya había actuado en el derrame de 2015”.

Por otra parte, la Barrick anunció que “de acuerdo con el cronograma de obras previsto, en las próximas semanas se pondrán en marcha los trabajos para el sellado del túnel, que tendrá una duración aproximada de cuatro meses”.

Al respecto, Vargas dijo que “el plan de cerrar el túnel con paredes de concreto de 70 metros cúbicos que entendemos es lo que tienen planificado, se lo llevaron a especialistas japoneses y les adelantaron que puede generar problemas en el lado chileno”.

Al cierre de esta edición, los asambleístas se reunían en Jáchal para determinar qué medidas van a tomar frente al nuevo derrame, y para pedir al gobierno nacional que los incluya en las inspecciones que tiene previsto realizar en la zona.

Este es el tercer derrame en menos de un año y medio (el primero ocurrió en septiembre de 2015 y el segundo en el mismo mes del año siguiente), y según denuncian los asambleístas de “Jáchal No Se Toca”, hay cinco ríos de San Juan que están contaminados por las operaciones de la minera.

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