Argentina recibió un wild card para jugar la gran final de la Copa Davis
El privilegio de ser una potencia
El equipo nacional se salteará la ronda clasificatoria de febrero y disputará de forma directa la reestructurada definición por la ensaladera en noviembre de 2019. Dónde se jugará, qué modificaciones podrá tener a futuro y qué papel juega el factor Del Potro para la dirigencia de la ITF.
Imagen: Alejandro Leiva

“No hay espectáculo garantizado sin la hinchada argentina”, había expresado un dirigente de la Federación Internacional de Tenis en plena cena de cierre en San Juan, tras el cruce en el que Argentina le ganó a Colombia por el play off de la Copa Davis. Las palabras del representante de la ITF en la Ciudad del Sol tomaron impulso, generaron expectativa y se convirtieron en una suerte de presagio que ya se hizo realidad.

Argentina recibió una de las dos invitaciones disponibles para disputar la primera edición de la nueva final por la ensaladera. La innovadora competencia, que llega para dejar atrás nada menos que 118 años de historia, se jugará durante una semana en una única sede y reunirá a 18 naciones en busca de la gloria.

El proyecto que impulsaron la ITF y el Grupo Kosmos, liderado por el futbolista Gerard Piqué, reducirá la cantidad de semanas de acción y conformará el Grupo Mundial con apenas dos instancias. La ronda clasificatoria, el 1 y el 2 de febrero de 2019, constará de doce eliminatorias con formato tradicional de localía y al mejor de tres sets. Los ganadores de esa fecha jugarán la gran final y se sumarán a los cuatro semifinalistas de la actual edición –Francia, Croacia, Estados Unidos y España– y a los dos países invitados, que en la versión inaugural serán Argentina y Gran Bretaña.

Por su condición de potencia mundial y por la cantidad de hinchas que suele llevar cada vez que juega como visitante, además del requisito de contar con Juan Martín Del Potro en el top ten y ubicarse en el top 50 del ranking de naciones –es número tres–, el equipo nacional será uno de los animadores de la fase definitoria incluso en perjuicio de otros países como Serbia, Alemania o Suiza, que protagonizaron sus propias epopeyas en la Davis y mantienen jugadores en lo más alto de la ATP.

“Estamos muy contentos y agradecidos por la oportunidad; no tenemos dudas de que el equipo la va a aprovechar. Más allá de lo deportivo, que es estar entre los 18 finalistas, hay que destacar los ingresos que tendrá la AAT gracias a esta invitación. Destinaremos ese dinero a Desarrollo para apostar a futuro”, destacó Agustín Calleri, presidente de la Asociación Argentina de Tenis. El ente rector del tenis nacional se asegurará 300 mil dólares sólo por participar y los jugadores convocados recibirán un total de 600 mil. En caso de ser campeón, por caso, Argentina contará con 1,25 millones de dólares y sus tenistas percibirán nada menos que dos millones y medio. José Acasuso, miembro del Comité de Copa Davis de la entidad, remarcó la posibilidad de que regresen los mejores a la máxima competencia por equipos, uno de los objetivos primordiales del cambio de formato: “Tenemos mucha expectativa porque estarán las mejores naciones del mundo y los jugadores de elite van a volver a representar a su país”.

La invitación para la Argentina, muy lógica si se tiene en cuenta el atractivo show que despliegan los hinchas fuera del país, surgió por decisión exclusiva de ITF y del grupo inversor presidido por el defensor de Barcelona, que destinó nada menos que tres mil millones de dólares por los próximos 25 años para modificar la Davis de forma radical. Según pudo conocer PáginaI12, y más allá de no haber aún un anuncio oficial, la primera edición de la reestructurada final se disputará en Madrid. Por la cantidad de equipos y el corto tiempo de disputa, la sede debe contar con tres estadios de idénticas condiciones y con tecnología de primer nivel internacional para poder desarrollar las series al mismo tiempo y durante dos turnos, diurno y nocturno. La Caja Mágica, donde se juega el Masters 1000 de Madrid desde la temporada 2009, exhibe las propiedades necesarias: tres canchas de categoría con techo retráctil, apartado imprescindible para poder jugar en Europa con bajas temperaturas.

Sin embargo, desde el organismo internacional le contaron a este medio que la sede implica una sola ciudad y no un solo recinto, por lo que la gran final podría tener lugar en otro escenario dentro de la misma localidad. Y en ese punto es cuando empieza a correr la posibilidad de que las semifinales puedan desarrollarse en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, estadio en el que juega de local el equipo de básquetbol de Real Madrid y que cuenta con capacidad para 15 mil espectadores –tres mil más que la Caja Mágica.

La ITF y el Grupo Kosmos serán los encargados de decidir en qué condiciones se jugarán las finales: quedó casi confirmado que serán sobre cancha dura para continuar con la superficie en la que se disputa el US Open, ya que la idea a partir de 2020 es trasladar la fecha para después de Flushing Meadows para no cortar las vacaciones de los mejores tenistas del mundo. En ese contexto, el propio Diego Schwartzman, número dos argentino y 14° de ATP, había adelantado en San Juan que el proyecto no es definitivo y que buscará satisfacer las necesidades de los principales protagonistas, varios de los cuales estarán implicados en el Masters de fin de año y no querrán acortar sus días de descanso.

La presencia de esas figuras es uno de los motores principales de la reforma de la Copa Davis, uno de los certámenes más antiguos del deporte internacional que sufrió la falta de interés del público durante los últimos años como nunca antes. El wild card de Argentina, como no podía ser de otra manera, también va en sintonía con el cambio. En febrero de este año, meses antes de la sustancial modificación de formato, David Haggerty, presidente de la ITF, ya decía sin tapujos que trabajaría para que Del Potro volviera a jugar por la Davis. El regreso del campeón mundial de 2016 es uno de los anhelos de la dirigencia internacional y por eso buscan seducirlo incluso con un llamado a todas las partes en busca de ese objetivo, incluso al periodismo deportivo especializado.

Entre la certeza de saber que el tandilense no jugará más por la ensaladera y el deseo de volver a tenerlo para pelear por metas importantes, Argentina rediseñará el nuevo sueño, se salteará la fecha de febrero e irrumpirá de manera directa en una final que promete revolucionar el tenis y reescribir la historia del deporte.

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