Acerca del ensayo Los Bárbaros, donde Alessandro Baricco interroga a la época
Pensar el mundo a partir del cambio
El italiano, autor también de la novela Seda, se propone “el Arte de descifrar las mutaciones un momento antes de que acontezcan” y lo logra en un libro de lectura recomendada.
Navegar en la red abre nuevas formas de la percepción.Navegar en la red abre nuevas formas de la percepción.Navegar en la red abre nuevas formas de la percepción.Navegar en la red abre nuevas formas de la percepción.Navegar en la red abre nuevas formas de la percepción.
Navegar en la red abre nuevas formas de la percepción. 

Se trata de  compartir algunas reflexiones a partir de la lectura de Los bárbaros de Alessandro Baricco, conocí al autor a partir de sus extraordinarias novelas Seda, y La esposa joven, así que cuando encontré este libro en un puesto de  usados, no dude en comprarlo con la curiosidad de que, además, se trata de un ensayo sobre la mutación, que originalmente realizó por entregas en un periódico de  Italia. Una tentativa de pensar el mundo escribiendo sobre los cambios que percibe en su entorno, que no se limita al “normal duelo entre generaciones”, sino a algo más amplio y profundo: “están cambiando el mapa”. Tentativa que tiene como modelo a W. Benjamín en cuanto el interés está puesto no en que se está convirtiendo el mundo sino en las transformaciones mismas. No le falta ambición al autor, en tanto sostiene que intentará “…el arte de descifrar las mutaciones un momento antes de que acontezcan”, cuestión que a nuestro entender logra y que es una de las tantas razones para recomendar su lectura y el ejercicio de pensamiento a que sus reflexiones nos convocan. Entre ellas, a pensar qué ubicamos como “Bárbaros”, cuestión que un italiano sitúa claramente como invasión y conquista. Bárbaros en la avidez de las ganancias sobre cualquier valor cultural, político o social, y que se acompaña y en muchos casos se sirve del desarrollo e innovaciones tecnológicas. Que utilizan una nueva lengua basada en lo expresivo y no en lo comunicacional, logrando espectacularidad, uno de sus valores principales y éxitos comerciales. En un movimiento permanente se privilegia la simplificación, la superficialidad, la velocidad, la medianía, cuestiones que se acomodan a la “ideología del imperio americano” y donde las secuencias son la experiencia misma. “La esencia de las cosas no es un punto, sino una trayectoria”, pensemos en navegar en la red. Cuestiones que, en un sentido, desconciertan, pero se aclaran si las pensamos desde la matriz de la mutación actual, se trata de que haya cambiado la manera de adquirir experiencias. Se trata de tiempos mínimos, el no demorarse en las cosas, en seguir en los sistemas de paso que implican un entrar rápido y una facilidad de salida. En la simultaneidad de acciones, basta observar –si se nos lo permite- a un adolescente en su cuarto rodeado de aparatos y en cuatro o cinco acciones a la vez. Tema que, por ejemplo, se estudia actualmente  en numerosas universidades americanas tratando de dilucidar si se trata de genios, de una nueva forma de percepción y de un nuevo sentido, o de idiotas que simplemente se están quemando el cerebro. No me parece que la segunda opción sea la correcta, pero me cuesta entender los alcances de la primera: ¿se trata de una nueva civilización?  Y la miramos como dinosaurios a punto de extinción. Los habitantes de la misma se pueden caracterizar con la figura del surfista, del hombre horizontal y con sus sentidos conectados en la dispersión, en la superficie en su “alergia a lo profundo” y que los protejan del desastre de sus padres. Que nos queda aceptar, rechazar, pensarlos desde la nostalgia por un pasado, que obviamente no siempre fue mejor y que los “bárbaros” transforman en sistemas de paso, en material del presente. Estas cuestiones se pueden pensar en varios planos; por ejemplo, la democracia misma ¿no se está transformando a partir de un solo valor?, el del consenso que prima sobre las ideas, sobre la igualdad, la libertad y la solidaridad. Y al respecto Baricco ubica una pregunta fundamental: “¿No es el triunfo de la técnica sobre los principios?”

Además, no nos topamos con la idea fuerte de que el sentido mismo está en la diferencia y no en el progreso. “Un desarrollo horizontal, en el espacio y en la superficie, que sustituye al camino vertical de la profundidad y de la comprensión.” Planteado  de otra forma ¿no nos encontramos con una lengua que  privilegia lo metonímico sobre lo metafórico? ¿No nos encontramos tratando de salvar un pasado?, cuando en realidad se trata de generar realizaciones en el presente que se opongan con algún tipo de posibilidad  ante el azar del mercado puro y simple. (Que no es ni tan puro ni tan simple).

*Psicoanalista. Miembro de la EOL y AMP. Ex AE de la Escuela. Participará de las Jornadas “Locuras y ficciones de cada uno. Lo que dice el psicoanálisis” que se realizarán este sábado.

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