La reiteración de obras en las mismas veredas ya es el cuarto reclamo de los porteños
Arreglar, romper, volver a arreglar
En 2019 se destinará en reparar veredas el doble de lo que se usará para infraestructura escolar. Hay 4 millones de metros cuadrados de veredas rotas en la ciudad, pero los vecinos se quejan porque la misma cuadra se arregla una vez y al poco tiempo se rompe de nuevo.
Imagen: Sandra Cartasso

El Gobierno de la Ciudad convocó a una licitación por 4400 millones de pesos para el arreglo de veredas para los próximos dos años. Si bien hay casi 4 millones de metros cuadrados de veredas rotas y más de 163 mil frentes en mal estado en la Ciudad, no dejan de llamar la atención las prioridades que establece el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta: en 2019 se destinará al arreglo de veredas el doble de lo que se usará para infraestructura escolar. Y lo más llamativo es que cientos de esas veredas arregladas vuelven a romperse al poco tiempo para otros trabajos de infraestructura que obligan a volver a arreglarlas, todo en cuestión de meses.

La situación genera tanto malestar que es el cuarto reclamo de los vecinos porteños y dio origen a la Subsecretaría de Vías Peatonales, que este año se llevó como presupuesto la módica suma de 2320 millones de pesos.

Además está en la mira el valor de los arreglos, ya que por los mismos daños y con apenas unas cuadras de diferencia, repararlas puede costar el doble.

Desde la Subsecretaría de Vías Peatonales, a cargo de Clara Muzzio, explicaron a Página/12 que “las obras de 1,7 millones de metros cuadrados van a ejecutarse entre enero de 2019 y diciembre de 2020, por un total de 2.200 millones de pesos cada año”.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público es una de las áreas mimadas del oficialismo porteño. Para 2019, la cartera a cargo de Eduardo Macchiavelli contará con un presupuesto de 32.590 millones de pesos, lo que equivale al 68 por ciento del presupuesto que se destinará a Salud o el quíntuple de lo que se invertirá en Cultura. En ese marco, se destinarán más de 2 mil millones al Plan Integral de Veredas, presentado en abril de este año, y que tiene como objetivo reparar un millón de metros cuadrados de veredas durante el próximo año. Desde la oposición, criticaron las prioridades que establece el presupuesto recientemente aprobado en la Legislatura porteña y señalaron que destina “2618 millones para la reparación de veredas y sólo 916 millones para el mantenimiento de los trece hospitales de agudos de la Ciudad”. Desde el oficialismo, argumentaron con la necesidad de garantizar “una Ciudad más transitable y accesible”.

Sin embargo, y a pesar de los grandes anuncios y las obras que se ven a diario, las veredas de Buenos Aires siguen en mal estado. Las organizaciones que trabajan por los derechos de las personas con discapacidad señalan que la ciudad accesible está lejos de ser una realidad y aseguran que la situación “es caótica”. “El estado actual de las veredas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pone en peligro la integridad física de los peatones, cualquiera sea su condición. Embarazadas, personas con cochecitos de bebé, niños, adultos mayores, personas con discapacidad motora o movilidad reducida y personas ciegas son los más perjudicados. En el caso de adultos mayores y personas con discapacidad, además del riesgo de tener un accidente en la vía pública, la falta de accesibilidad dificulta el llevar una vida plena”, sostienen desde la Fundación Rumbos, organización que trabaja por el ejercicio pleno de los derechos humanos y ciudadanos de las personas con discapacidad con un abordaje interdisciplinario. 

Sandra Cartasso

Según datos de Rumbos, en la Ciudad de Buenos Aires hay 21,3 por ciento de hogares con al menos una persona con dificultad de largo plazo. Entre ellas, 7 de cada 10 tiene una dificultad motora, más de la mitad tiene problemas a la hora de usar el transporte público y 4 de cada 10 personas encuentran obstáculos en veredas y calles. Frente a este panorama, la organización presentó el año pasado un proyecto de ley para que se declare la emergencia en el estado de conservación de veredas y vados de la Ciudad. Además, el proyecto contemplaba la participación de las organizaciones de personas con discapacidad en la revisión de las obras, un mayor control de las obras y la participación de las comunas. “En este momento, las comunas tienen dentro de sus competencias exclusivas el tema de las veredas, pero en la práctica esto no está sucediendo porque no hay presupuesto para las comunas”, dijo la referente de la organización.

Diego Sokolowicz, comunero de la Comuna 14 de Palermo, coincide con este diagnóstico y asegura que hay “una impresionante improvisación por parte del Gobierno de la Ciudad. De acuerdo a la Ley Orgánica de Comunas 1777, las comunas tenemos la responsabilidad de ocuparnos de este tema. Los primeros comuneros asumieron en el año 2011 y en 2017, después de seis años de gestión, el Gobierno de la Ciudad todavía no tenía claro qué veredas estaban bien y qué veredas estaban mal y por eso inventaron una Subsecretaría de Vías Peatonales que nos sacó esa responsabilidad a las comunas para que la tome el Gobierno de la Ciudad”. El comunero recordó que en 2017 el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño pagó más de 14 millones de pesos a una empresa privada por una consultoría de veredas  rotas (www.pagina12.com.ar/20814-millonaria-licitacion-para-relevar-veredas-rotas). La empresa que se ocupó de esto fue McKinsey Argentina, firma conocida por sus vínculos con el macrismo y que realizó varios negocios con el PRO. En 2015, por ejemplo, Guillermo Dietrich, por entonces secretario de Transporte porteño, contrató en forma directa a McKinsey por 9,9 millones de pesos para evaluar y proponer modernizar los semáforos de la Ciudad de Buenos Aires. “Todo lo que tiene que ver con la reparación de veredas está teñido de mucha falta de información, improvisación y arbitrariedad. Entre 2015 y 2017, los comuneros de la oposición presentamos varios reclamos para conocer cuánto se estaba gastando, cuántas veredas se estaban reparando y con qué prioridades se lo estaba haciendo. Nunca tuvimos respuestas. Ahora, con la creación de la subsecretaría, lo que se nos dice es que es un tema del gobierno porteño que excede a la comuna. De esta forma, las comunas perdimos el control sobre las obras”, agregó. 

Esta falta de control en las obras de veredas se coló incluso en el debate parlamentario por el presupuesto de la Ciudad para 2019. Durante la discusión en comisiones, la diputada del Bloque Peronista María Rosa Muiños señaló la “incongruencia de valores” por arreglos de veredas con roturas similares y en zonas parecidas. “Para Pacheco de Melo y Pueyrredón está presupuestado el arreglo de una vereda en 6.115.771 pesos; el arreglo de otra vereda en Las Heras y Pueyrredón está presupuestado en 3.190.659 pesos. Esta no es la diferencia más significativa, pero estoy hablando de veredas que están a una cuadra de distancia. Tengo infinidad de casos como estos, la mayoría. No hay un valor único para la reparación de veredas. Yo lo entiendo porque depende del grado de daño que tenga esa vereda, pero tomamos veredas con similitud de daño. Por ejemplo, las diferencias entre cinco propuestas de arreglo de veredas de la misma longitud –dos de ellas sobre la misma calle–, van desde menos de 3 millones a más de 19 millones”, expresó. Además, recordó que según el nuevo marco regulatorio aprobado en 2017, son los frentistas quienes deberán hacerse cargo del mantenimiento y la reparación de las veredas. “Entiendo que después de haberse aprobado esa ley, en el año 2019, la obligación de la reparación de la vereda va a estar en cabeza del frentista. Con lo cual no se entiende por qué se pide un aumento presupuestario sobre algo que deja de ser obligación del Estado del Gobierno de la Ciudad”, concluyó.

Sandra Cartasso

 

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