Panorama del fin de año

Todo deberá hacerse para que este gobierno no gane en 2019. Salen encuestas que le dan el triunfo. En algunos programas de TV se leen carteles que dicen: “Pese a la crisis ¿gana Macri?” Resulta difícil creer que en medio del desastre al que este gobierno ha llevado al país todavía mida alto en las encuestas. Resulta difícil creer en las encuestas. ¿Es amnésico el pueblo argentino como para votar a quien lo ha arrruinado?

Este es uno de los finales de año de más triste memoria. En el 2001 había asambleas barriales, manifestaciones de protesta, un estridente malestar social. Macri termina diciembre tan tranquilo que hasta se ha permitido arrojar tarifazos a diestra y siniestra. Es increíble lo que habrá que pagar por el gas, la luz, el agua, la nafta. Y la noticia se da a fin de año, sin duda con el ánimo de alegrarle las fiestas a la sociedad. Algunos se consuelan diciendo que hubo menos pirotecnia. Hay menos de todo. La tristeza, la escasez no se expresan con fuegos artificiales. Ya se usaron en la inauguración de los juegos olímpicos juveniles. Nada faltó ahí. Cuando este gobierno quiere ostentar tiene la mano generosa. Como la cena en el Salón Blanco del Teatro Colón. Una imagen versallesca. El desfile de libreas, mozos con bandeja en mano para servir a los amos del mundo. Y Macri subió su imagen después del G-20. Como si algo de eso tuviera utilidad para los desamparados del país. Para colmo, cierran escuelas nocturnas. Dejan sin educación a esos seres admirables que trabajan y estudian, y porque trabajan necesitan la escuela nocturna. No importa. Cierran escuelas. Dependen del estado y se sabe, como decían los militares, que achicar el estado es agrandar la nación.

Entre tanto, se largó la campaña electoral. Hay muchos que lo saben: o se hace un gran frente electoral o Macri se alza con la reelección. La figura clave es CFK. Hasta le echan la culpa del riesgo país. Parece que el mundo le tiene miedo a Cristina. El gobierno Macri en primer término. Es la única que mide bien en las encuestas. Para asustar a los votantes la han calificado de “populista”. ¿Qué le pasa a este país con el populismo? Que el establishment le tema, se entiende. Viven de las superganancias financieras y de las exportaciones del campo. Pero ni a ellos ha logrado beneficiar el gobierno-Macri. O, al menos, no ha logrado expresarlos con eficacia. La UIA está decepcionada. Y las pymes se han arruinado.

Hay que entender esto: las pymes van a seguir cerrando y dejando a sus obreros en la calle. Simple: la pequeña y mediana industria se alimenta del crédito. De un crédito que tenga por función ponerse al servicio del desarrollo de la industria. Pero, ¿qué crédito se puede pedir con una tasa del 70 al 80 por ciento? ¿Qué secreto guarda este gobierno que se permite las más grandes medidas antipopulares? ¿Se ha tomado en serio la versión que habla de la pasividad del pueblo argentino? ¿Tan seguro está de ganar la elección de 2019 apelando a la promesa de la mano dura? Porque otro argumento será difícil que tenga. No es errada la conjetura de una fórmula Macri-Bullrich. FMI + mano justa, represión. Este es el programa Macri.

2019 será el año de los ataques contra Cristina. Buscarán encarcelarla. Ahí está el obstinado Bonadio al frente de la tarea. Se trata de sacar a la temible CFK del camino hacia las urnas. Ya hay notas tituladas “¿Vuelve?” ¿Qué se puede esperar? Están muy nerviosos. Muy activos los trolls de Marcos Peña. Muy activos los misiles jurídicos de Comodoro Py. Cristina no ha dicho nada aún. Se reúne con mucha gente. Está fuerte, activa y todo indica que va a ser candidata. Es la que más miedo le mete a Macri y los suyos. El peronismo –si quiere realmente unirse– deberá hacerlo en torno a su liderazgo. Hay que hacer las PASO y decidir. Agustín Rossi, Sáa, Alberto y Aníbal Fernández y muchos otros dirigentes de valor están dispuestos a acompañarla. Gran parte de la sociedad también. Otra parte no. Es la clase media que le compró toda la propaganda a Macri. Está mucho peor que antes. Pero prefieren cualquier cosa antes que consagrar presidenta a CFK. Esto es desalentador. Hay que sacar al neoliberalismo del gobierno en octubre de 2019. No es posible tolerar cuatro años más de macrismo. Es por ese camino (el de un PRO triunfante) por donde nos transformaremos en una versión aún más cruel de Venezuela. El desierto habrá crecido tanto que no quedará ni la esperanza de un oasis. 

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