El fundador de la firma de seguridad propone privatizar las guerras
No se va, Blackwater no se va
Erik Prince, ex jefe de la firma de seguridad, dijo que los contratistas podrían proteger a los aliados de Estados Unidos y contrarrestar la influencia iraní en Siria después de que Estados Unidos abandone el país.
Contratistas militares privados estadounidenses de Blackwater.Contratistas militares privados estadounidenses de Blackwater.Contratistas militares privados estadounidenses de Blackwater.Contratistas militares privados estadounidenses de Blackwater.Contratistas militares privados estadounidenses de Blackwater.
Contratistas militares privados estadounidenses de Blackwater. 

Contratistas militares privados podrían reemplazar a las tropas estadounidenses que se retiran de Siria, sugirió el fundador de Blackwater, Erik Prince. El ex jefe de la firma de seguridad dijo que los contratistas podrían proteger a los aliados de Estados Unidos y contrarrestar la influencia iraní después de que Estados Unidos abandone el país.

“Estados Unidos no tiene una obligación estratégica de largo plazo para permanecer en Siria. Pero también creo que no es una buena idea abandonar a nuestros aliados “, dijo a Fox Business. Los aliados a los que se refiere Prince son las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una milicia principalmente kurda que ha sido un socio clave de los Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico (EI) en Siria.

El presidente Donald Trump anunció repentinamente el mes pasado, que Estados Unidos retiraría tropas de Siria, lo que provocó que muchos en su propia administración expresaran su preocupación de que una salida rápida pondría en peligro a esos aliados y amenazaría con descarrilar la lucha contra el EI. La decisión hizo que el secretario de defensa de Trump, Jim Mattis, renunciara. Las SDF dijeron que una retirada de Estados Unidos los expondría al ataque de Turquía, que lo ve como una organización terrorista.

Prince dijo que usar contratistas le permitiría a Trump mantener su promesa de campaña de poner fin a las “guerras para siempre” y seguir dejando algo de protección. Y sugirió que el peligro para el SDF provenía de las fuerzas sirias e iraníes, más que de Turquía.

“La historia de Estados Unidos está llena de asociaciones públicas y privadas, de lugares donde el sector privado puede llenar esos vacíos, donde probablemente no debería haber un ejército muy costoso”, dijo Prince. “Si no hay algún tipo de fuerte capacidad para defenderse de las invasiones terrestres del poder muy convencional que tienen los iraníes y los sirios, nuestros aliados serán aplastados”, agregó Prince.

Sus comentarios sugieren cierta confusión sobre las cambiantes alianzas del campo de batalla sirio mientras Estados Unidos se prepara para retirarse.  El SDF ve a Turquía como una amenaza mucho mayor que Damasco. A medida que la retirada de Estados Unidos se acerca a la realidad, el grupo ha buscado negociaciones con el gobierno sirio para permitir el retorno del ejército sirio a algunas áreas para evitar una incursión turca.

Blackwater, la compañía fundada por Prince en 1997, recibió cientos de millones de dólares en contratos del gobierno de Estados Unidos brindando apoyo durante las guerras de Irak y Afganistán, a las fuerzas de Estados Unidos, y protegiendo a los funcionarios e instalaciones.

Pero la compañía encontró notoriedad por un incidente en 2007 en el que cuatro de sus guardias mataron a 14 civiles iraquíes en la Plaza Nisour, Bagdad. Tres de los hombres fueron condenados por homicidio en 2014 y otro por asesinato. El caso provocó un intenso escrutinio al uso de contratistas militares privados estadounidenses en Irak.

En los años posteriores, la compañía sufrió varios cambios de nombre y  Prince finalmente vendió sus activos a un grupo de inversores privados.

El llamado de Prince para instalar una fuerza mercenaria en Siria fue posterior a una propuesta similar para privatizar la lucha contra los talibanes en Afganistán. En 2017, The New York Times informó que el entonces asesor de Trump, Steve Bannon, le había encomendado a Prince una alternativa para enviar más tropas al país. Prince había donado 250.000 dólares a la campaña presidencial de Trump el año anterior.

Su plan incluía una fuerza de 6.000 contratistas privados, conformados por ex fuerzas especiales de Estados Unidos y Europa, y entrenamiento para las tropas afganas, con un costo de alrededor de 5 mil millones de dólares anuales. Trump fue receptivo al plan, dado que se sentía frustrado por los costos crecientes de un conflicto de 17 años.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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