Los vecinos reclaman agua corriente y cloacas, y están desbordados por napas contaminadas y olores nauseabundos
Agua es lo que falta en la Villa Inflamable
Unas 2000 familias viven sin agua o con un bidón de agua por día, que deben utilizar para beber, preparar comidas y asearse. AYSA supuestamente hizo una conexión nueva, pero los vecinos denuncian que “no sale nada de la canilla”.
Eva Balmaceda y Norma Díaz, vecinas de Villa Inflamable.Eva Balmaceda y Norma Díaz, vecinas de Villa Inflamable.Eva Balmaceda y Norma Díaz, vecinas de Villa Inflamable.Eva Balmaceda y Norma Díaz, vecinas de Villa Inflamable.Eva Balmaceda y Norma Díaz, vecinas de Villa Inflamable.
Eva Balmaceda y Norma Díaz, vecinas de Villa Inflamable. 
Imagen: Adrián Pérez

La situación de los vecinos de Villa Inflamable empeora día a día, a la falta de agua potable y a los riesgos de contaminación, se sumaron en las últimas semanas inundaciones y cortes de luz. 

En Villa Inflamable unas 2000 familias viven sin agua y solamente reciben dos bidones de 10 litros por día que nos les alcanza para bañarse y lavar los alimentos, por ejemplo, y quienes tienen agua, denunciaron problemas de cantidad y de calidad porque el servicio suele estar cortado la mayor parte del día.

Nélida Medrano, que vive en Villa Inflamable, denunció que el servicio de agua, cuando funciona, es “entre las 21.30 y las ocho de la mañana” porque durante el día “directamente no sale nada de la canilla”. 

En diálogo con PáginaI12, Nélida explicó que “AYSA supuestamente hizo una conexión nueva para tener buena calidad de agua” y, en ese sentido, recordó que les habían prometido que “iba a venir con fuerza”. 

“Sin embargo, ni con el motor que compramos sale agua. Es una vergüenza, ni una gota de agua con el calor que hace”, se quejó la vecina del barrio.

Villa Inflamable está inundada, sin luz en algunas zonas, con varios postes caídos y escasez o cortes de agua. Sus habitantes dicen que sus demandas no son escuchadas y que los problemas sanitarios de acceso a los derechos básicos no están resueltos.

Natalia Echegoyemberry, psicóloga, abogada e integrante de  la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), entidad que realiza capacitaciones en Villa Inflamable para que los vecinos conozcan sus derechos, explicó que “las inundaciones se repiten con cada lluvia”, tras lo que subrayó que en este último tiempo se empezaron a inundar zonas que antes no se inundaban.

En 2012 la ACIJ, junto con los vecinos, realizó una acción de amparo colectivo ante la Secretaría N° 5 del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 2 de Morón, por la falta de información y participación acerca de la relocalización de las villas debido a la contaminación y casos de insalubridad.

“Acumar nos habla de la salud pero si no tenemos cloacas nunca la vamos a tener. Toda la gente tiene el desagote de sus baños para las lagunas. Los chicos con muchos granos en la piel por las moscas que los infectan”, detalló Zulma Santillán, vecina del barrio y Promotora de Derecho y Acceso a la Justicia.

Zulma contó que sabe que se hicieron estudios del suelo pero nunca dieron a conocer los resultados. La vecina, además, relató que “cuando hace calor el olor que arrojan los deshechos de las empresas aumenta”.

Elva Balmaceda, tiene 29 años y dos hijos, uno de nueve y otro de cuatro. Según ella, su hijo mayor no está en la talla que debiera estar porque tiene bajo peso y le cuesta aprender en la escuela. Elva vive en Villa Inflamable desde hace 22 años y dice que en el barrio nada cambió desde que lo habita y cuando hace calor y abre las ventanas por la noche para poder dormir convive con el olor a azufre que –dice– ya tiene impregnado en su piel.

“Hay chicos que se mueren de cáncer”, aseguró Elva, quien además, recordó que “hace poco una persona conocida y un señor fallecieron por problemas respiratorios”. “Acumar me vino a hacer una encuesta como cinco veces sobre el tema del agua y sigo teniendo esa agua contaminada”, reclamó Elva, quien a pesar de que vive en una situación de riesgo, adviritió que “hay gente que no tiene agua y que está en peores condiciones” que ella.

Quienes no tienen servicio de agua potable reciben bidones. Mientras que oficialmente dicen que son dos por día y de 10 litros, quienes viven en el barrio dicen que es solamente uno y de 8 litros.

“Nos dan  uno por familia que no da abasto porque usamos para muchas cosas y no rinde porque es de 8 litros”, precisó Elva quien también explicó como les afecta la inexistencia de cloacas. 

El Observatorio de Conflictividad Civil y Acceso a la Justicia (OCCA), que coordina el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), realizó una investigación en 2018 sobre la conflictividad civil y las barreras de acceso a la justicia en América Latina. 

En el estudio se menciona que, en lo que refiere al 2018, el Estado aún no ha presentado planes de reurbanización, ni ha relocalizado a las familias que se encuentran en situación crítica en términos sanitarios y ambientales, como así tampoco ha hecho obras significativas para mejorar el acceso a servicios básicos como agua potable, cloacas e infraestructura.

Dentro de las barreras percibidas por los vecinos se encuentra  la falta de acceso a  información para la toma de decisiones y la carencia de instancias de participación real de los vecinos, donde puedan ser oídos en sus reclamos y propuestas.

En lo que refiere al 2018, el estudio señaló una carencia de respuestas estatales a las demandas colectivas comunitarias.

Además, la investigación señaló que no se cumplen con los compromisos asumidos por Acumar en tiempo y forma. Es decir, no se logran canalizar las propuestas que llevan los vecinos para mejorar sus condiciones materiales, de salud y hábitat y no se tienen en cuenta lo que ellos establecen como prioridades. Los vecinos continúan expuestos a contaminación y riesgos por accidentes tecnológicos e industriales.

La investigación revela que Acumar no cuenta en la actualidad con protocolos de respuesta ante contingencias y fugas tóxicas; ni se ha implementado un sistema de alertas tempranas. En el apartado del caso de Villa Inflamable, cuyo relevamiento fue realizado por la ACIJ, se señala la “tan necesaria acción de extender la red de agua potable, de cloacas, el control de la reconversión de las industrias declaradas agentes contaminantes, el monitoreo permanente de la calidad del aire”.

El informe de la ACIJ detalla las barreras de acceso a la información de los habitantes de Villa Inflamable tanto “informáticas como burocráticas” y además precisa que no se ha logrado un entrecruzamiento de “saberes técnicos y los saberes populares”. De todas maneras, la investigación destaca el esfuerzo de organismos como el Equipo Riachuelo a cargo de Mariano Gutierrez de la Defensoría General de la Nación y el Ministerio Público Fiscal (ATAJO) a cargo de Julián Axat, por su abordaje territorial en pos de garantizar el acceso a la justicia en la comunidad. Son varios los testimonios que dan cuenta de la problemática de Villa Inflamable y de la inacción estatal. Norma Díaz reitera que “los caños están pero el agua no corre” y que “eso es lo principal que tendrían que hacer de una vez por todas”.

Echegoyemberry advierte que los ejes más urgentes radican en poder determinar cuál es la situación “epidemiológica, ambiental y de salud, garantizar el acceso a servicios básicos como el agua, que haya una respuesta integral y acorde a los tiempos de la población que está muy vulnerabilizada en términos socioambientales por acción u omisión del Estado”.

Un problema más que se suma es el incumplimiento del “plan sanitario ambiental, ya que “las reducciones presupuestarias a nivel nacional impactan en el sistema de salud”, sostiene la integrante de ACIJ. 

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ