Encarnó a Hitler en La caída y fue el favorito de Wim Wenders
Adiós a Bruno Ganz
Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas.Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas.Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas.Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas.Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas.
Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas. 
Imagen: EFE

El cine europeo llora la muerte de Bruno Ganz, uno de los mayores actores de habla alemana. Nacido en Suiza, en 1941, falleció en Zurich, su ciudad natal, según informó su agente. Hace un año, Ganz había hecho público que padecía cáncer intestinal. Por ese motivo se había retirado para concentrarse en su salud.

La carrera del actor se extendió por más de medio siglo en cine, televisión y teatro. La fama le llegó en 1977 con la versión fílmica de El amigo americano, la novela de Patricia Highsmith, a cargo de Win Wenders. La película, en la que interpretó a un hombre enfermo terminal al que le encargan un asesinato, fue un éxito y lanzó su carrera y la de Wenders, una de las caras del nuevo cine alemán.

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Ganz en un fotograma de "Las alas del deseo", de Wim Wenders.

De hecho, ambos volverían a trabajar en Las alas del deseo (1987) y su segunda parte, Tan lejos, tan cerca (1993), en las que Ganz hizo de un ángel que se enamora de una mortal. En el medio, pudo hacer pie en Hollywood, en películas como Los niños del Brasil (1978) o la remake de El embajador del miedo (2004), de Jonathan Demme. También personificó a Jontahan Harker en la relectura de Drácula que hizo Werner Herzog en 1979 en Nosferatu.

Sin embargo, el papel por el cual Ganz será recordado, quizás sea el de la figura más siniestra de la historia. En 2004 puso el cuerpo para una espeluznante personificación de Adolf Hitler en La caída. La película de Oliver Hirschbiegel mostró los últimos días del dictador en el búnker en Berlín, mientras las tropas soviéticas avanzaban y se consumaba la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra.

La actuación de Ganz como Hitler fue mundialmente aclamada y despertó controversias por lo que muchos consideraron una mirada excesivamente humana del dictador. Mucho antes de la era de los memes, la escena de Hitler en el búnker, en la que lo anotician del desastre militar, dio pie a infinidad de parodias, con subtítulos alterados. “Hitler se entera de…” se convirtió en un clásico de los años subsiguientes a la película en la web.

Una de las últimas películas de Ganz fue El vendedor de tabaco, próxima a estrenarse, en la que dio vida a Sigmund Freud en su vejez, durante la anexión de Austria por parte del Tercer Reich. El actor portaba el Anillo de Iffland, que por tradición lleva quien es considerado el mejor actor alemán. Es un honor vitalicio: ahora hay que buscar otro intérprete a su altura.

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