“Salta, la linda” lleva al escenario el romance DE una travesti y un chongo. Té, masas finas y algunas hipocresías.
Sacate la careta

No voy a negarlo. Lo primero que me llamó la atención en el programa fue el nombre de un actor destinado a interpretar a una travesti. La pregunta de por qué fue elegido un actor cis -sobre todo si se tienen en cuenta la falta de trabajo que enfrenta la comunidad y la existencia de enormes actrices trans en nuestro país- es ineludible. Sin embargo, el compromiso con el que Ariel Sandez encarna a la protagonista ofrece una posible respuesta. Algo de esto debe haber captado el público el día del estreno, que respondió con aplausos extendidos. Sandez mantiene la caracterización de Micaela hasta el saludo de cierre. No recurre a la típica “revelación del artificio”, en la que se suele caer en muchos de estos casos, como si se guardara para el final “el gancho”, el secreto, de la identidad de género de quien interpreta a la travesti. El trabajo de Luciana Cervera (codirectora) y Matías Bertiche (director, actor y dramaturgo) también es para destacar. Las decisiones tomadas con el fin de llevar al escenario con cuidado y respeto un drama que narra la vida de una travesti es un acierto, teniendo en cuenta las escasez de estas historias. Micaela, nacida en Salta, ordena su departamento y acomoda los detalles de su atuendo. Luego, aparece Gerardo, personaje que lleva a la reflexión sobre la vida paralela que mantienen muchos hombres. Comparten un té y masas, y dialogan sobre modales y costumbres pero la incomodidad se desata cuando tocan temas personales. Catarsis mediante, se empiezan a develar los lazos y se invita a reflexionar sobre la discriminación, el travesticidio, la prostitución y la represión. 

La obra echa luz sobre la exclusión y también sobre la lucha de la comunidad travesti-trans por conseguir el respeto de la sociedad. Micaela recuerda cuando fue expulsada de su casa a los 14 años. En el relato sobre su paso por la prostitución como modo de supervivencia se observa su vulnerabilidad. Por su parte, Gerardo es el espejo de una sociedad que oculta y reprime los sentimientos. 

Los jueves a las 21 horas en Tromvarte, Pasaje Santa Rosa 5164.

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