Desde que es presidente, Macri dijo todos los años que lo peor ya había pasado
Lo peor siempre está por pasar
La declaración del emisario del FMI, Roberto Cardarelli, sobre que “lo peor ya pasó” es un clásico en los programas de ajuste del organismo y sus pronósticos fallidos.
Mauricio Macri y Roberto Cardarelli repiten una y otra vez que lo peor ya pasó.Mauricio Macri y Roberto Cardarelli repiten una y otra vez que lo peor ya pasó.Mauricio Macri y Roberto Cardarelli repiten una y otra vez que lo peor ya pasó.Mauricio Macri y Roberto Cardarelli repiten una y otra vez que lo peor ya pasó.Mauricio Macri y Roberto Cardarelli repiten una y otra vez que lo peor ya pasó.
Mauricio Macri y Roberto Cardarelli repiten una y otra vez que lo peor ya pasó. 
Imagen: NA

“Lo peor ha pasado, el crecimiento debería mejorar y la inflación debería bajar en los próximos meses”, fue categórico en su pronóstico Roberto Cardarelli, quien encabeza la misión del Fondo Monetario en el país. El optimismo del economista italiano se contrastó de inmediato con las advertencias de la mayor parte del arco opositor y de economistas de distintas tendencias sobre la necesidad de reprogramar los vencimientos de la deuda contraída con el organismo. “Es demasiado temprano para sentarse a negociar el préstamo stand-by”, se escabulló Cardarelli. Para los argentinos, la frase prometedora de que lo más devastador de la crisis ya sucedió resuena como un bucle desde distintos gobiernos que acudieron al Fondo. Sólo el presidente Mauricio Macri hizo esta promesa al menos una vez al año desde que asumió en diciembre de 2015. Lo mismo sus funcionarios de turno. 

El propio organismo multilateral que conduce Christine Lagarde reconoció que en el caso de Grecia, con una década de destrucción de su PIB por seguir las recetas del Fondo, se hicieron pronósticos demasiado optimistas y que el ajuste encomendado por presión de la Eurozona agravó su crisis. Se le exige lo mismo a Argentina pero se asegura que “lo peor ya pasó”.

Pese a que lo haya negado a la salida de la reunión con la CGT, Cardarelli hizo política al hacer este pronóstico, que seguramente se sumará a la larga lista de fallidos del organismo. El objetivo fue mantener la esperanza en que el camino es el correcto y, como dijo Lagarde, no cometer la “tontería” de cambiar de rumbo. En la misma sintonía, el gobierno de Cambiemos utilizó esta idea, y de manera mucho más reiterada, cerca de alguna elección.

  • La primera vez que Macri dijo lo peor ya pasó fue en julio de 2016, al defender el primer tarifazo de servicios públicos en una entrevista televisiva. “Hubo que tomar medidas tremendas pero lo peor ya pasó”. En ese momento anunció el inicio de un proceso de crecimiento de entre 3 y 3,5 por ciento promedio y constante que nunca se cumplió.
  • Al año siguiente Macri repitió la frase, luego de que la economía había mostrado un rebote a la recesión. En la mesaza amiga de Mirtha Legrand, el 18 de marzo de 2017, reiteró: “Lo peor ya pasó, la Argentina no crecía desde hace cinco años y desde octubre se está generando empleo todos los meses”. La desocupación, sin embargo, llegaría a los dos dígitos por primera vez en más de una década en la próxima medición del Indec.
  • El 11 de octubre de 2017, en plena campaña legislativa, el Presidente visitó La Paz, Entre Ríos. “Lo peor ya pasó. Lo que viene ahora es menos inflación, menos desigualdad y menos impunidad frente a la corrupción”, les dijo a los entrerrianos, a quienes les prometió “más crecimiento, más empleo, más inversión, más obras, más educación, más seguridad y más oportunidades para todos”.
  • Tras el resultado legislativo favorable a Cambiemos, la misma noche del 22 de octubre, Macri celebró desde el búnker amarillo: “Hemos dado pasos valientes, estamos decididos a enfrentar las mafias, sabemos que con ellos no hay futuro para los argentinos”. Y allí repitió “la peor etapa ya pasó”.
  • El 1 de marzo del año pasado, en el inicio de la sesión ordinaria del Congreso, el Presidente repitió que “lo peor ya pasó”. Y amplió: “Tenemos metas para bajar la inflación, reducir el déficit fiscal y cómo las vamos a cumplir. Vamos a dejar de endeudarnos y van a multiplicarse las inversiones en un país confiable. Tenemos que evitar los diagnósticos apocalípticos”, reclamó.
  • Desde entonces dejó de hacer pronósticos y son sus funcionarios quienes de una u otra manera siguieron con la promesa de que la crisis quedaría atrás. El 4 de abril pasado fue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien aseguró que “lo peor de la crisis ya pasó” y, como es habitual en sus alocuciones, azuzó con la posibilidad de convertir al país en Venezuela si se cambia la receta.
  • El 12 de marzo previo, Miguel Braun, secretario de Política Económica y segundo de Dujovne, mostró un panorama optimista de la economía: “La recesión terminó en noviembre, el salario se recuperó, la inflación está mejor y el dólar sube poco”.
  • Un caso similar se dio durante otros gobiernos y en otros países por parte de los presidentes de turno o de los enviados del FMI. En febrero de 1999, el entonces director gerente del Fondo, Michel Camdessus, aseguraba que “lo peor de la crisis internacional ya pasó”, en medio del desplome global que se inició en México y desató el efecto Tequila. Para la Argentina su visión era que “ya reforzaron sus defensas contra los desórdenes financieros extranjeros”.
  • En la Alianza, a siete meses de haber asumido, el presidente Fernando De la Rúa aseguró que se había logrado superar la “profunda crisis económica que habíamos heredado”. “El país ha podido salir de la crítica situación por el elevado déficit de sus cuentas”.

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