Susy Shock responde a la censura de su show en San Pedro
La cantora no se calla
Susy Shock tenía pautado un espectáculo para el domingo 12 de mayo en la Biblioteca Popular Rafael Obligado, de San Pedro, pero pocos días antes la institución decretó que allí no se podía hablar de política ni religión. Sin embargo, la historia no terminó ahí: el show se hizo pero en otro espacio, con una convocatoria que duplicó la esperada. Susy y la activista trans de esa ciudad Alexa Pettone cuentan cómo el evento se convirtió en una suerte de contracumbre queer que confirmó que la resistencia está más despierta que nunca.
Imagen: Sebastián Freire

Todo estaba listo, en la biblioteca Rafael Obligado de San Pedro, para el show de Susy Shock y la Bandada de Colibríes, una suerte de misa pagana de todxs aquellxs que reivindican los derechos a la monstruosidad. Apenas se estaban ultimando los detalles del evento, cuando la Comisión Directiva del lugar decidió de pronto prohibir “las manifestaciones religiosas y políticas” y de este modo mandar a Susy a reescribir sus letras y darle una lavada a su performance. “No nos dijeron que no viniera, pero sí que la condicionemos, es decir, censura camuflada a Susy Shock”, dice Alexa Pettone, patinadora, escritora, activista trans de San Pedro e integrante del grupo que iba a recibir a Susy en esa ciudad. 

“Mi reacción fue ver qué querían hacer quienes me habían invitado. Una se puede hacer la Rebelde Way frente a algo así, pero el lunes ya estás de vuelta en tu casa.¿Y qué pasa con la referente trans local, Alexa, una vez que yo me voy? Queríamos dejar un mensaje en San Pedro de que si atacás a una de nosotras, atacás a todo colectivo”, relata Susy. Finalmente la decisión fue redoblar la apuesta: reprogramar el show en otro espacio. Y en el medio llovieron en la biblioteca cartas de repudio de sus propios habitués, hubo socios que se desafiliaron y medios locales que foguearon el tema día y noche: “Para un lugar chico y conservador como San Pedro, fue lo que se dice ¡un escándalo!”, asegura Alexa.

En 2018, Susy había actuado a sala llena en la misma biblioteca. Había donado ejemplares de su libro para niñes “Crianzas”, que se convirtió en el más pedido por lxs lectorxs. ¿Cómo se explica entonces la intempestiva decisión de censurarla? Según deslizaron algunos medios, lo que escandalizó a las autoridades de la biblioteca que votaron por frenar el show fueron las críticas al Papa que le escucharon a Susy. “Toda mi obra es anticlerical y política. Y sí: la canción es peligrosa. En otros momentos de la historia argentina a cantautoras como la Negra Sosa que se atrevieron a interpretar canciones prohibidas la osadía les salió caro. A algunas las llevó a prisión, en otros casos sus espectadores padecieron consecuencias o soportaron bombas en teatros. Esta práctica no es inocente, ni desconocida. Las ideas censoras tienen largo historial en nuestro continente”, resalta Susy. “Dirán que son ‘microviolencias’, pero cuando éstas se juntan con otras microviolencias, estallan en Bolsonaros, dictaduras,persecución a artistas, restricción de derechos”.

La biblioteca no prohibió directamente el show sino que puso como condición que se le amputen contenidos. Es casi como si diera cierto pudor censurar…

Susy Shock: La excusa fue “los socios se quejaron”. En esa generalidad sin nombre y apellido de “los socios” nadie se hace cargo. Yo pongo el cuerpecito y digo lo que pienso. Pero el interlocutor ¿quién es? Luego supimos que a las personas de la Comisión de la Biblioteca que votaron por censurarme les aterró la dimensión pública que tomó este tema. 

Alexa Pettone: La directora de la biblioteca dijo que ella no tenía nada “en contra de la diversidad”. De hecho la presentación de mi libro “Soy Alexa” fue ahí. Pero contó que hubo un llamado de atención de algunos socios expresando incomodidad por este tipo de eventos. Sabemos que no fue una decisión unánime. Hay personas dentro de esa comisión que se opusieron. La decisión de Susy de venir igual a la ciudad donde fue censurada fue un compromiso para que esto no quede como una anécdota más.

S. S.: Como no tenía interlocutor a la vista, entonces les respondí dirigiéndome a los estantes de la biblioteca. Les pedí que me devolvieran los libros que yo había donado y que en aquel momento los estantes amablemente habían recibido. Esos libros siguen siendo políticos y ateos. Si hay cosas que en esa biblioteca no se pueden hacer, tampoco se deberían poder leer. No querrán que sus estantes acunen semejante blasfemia trava. Lo sorprendente es que una de las empleadas nos contó que mi libro para chicxs, “Crianzas”, es el más pedido. Otras dos chicas jóvenes de la Comisión me confirmaron ese dato.

De todos modos, San Pedro no se quedó sin tu visita, Susy.

S. S.: Finalmente hicimos un show en Casa Raíz y duplicó en asistencia a la cantidad de gente que se esperaba en la biblioteca. Se convirtió en algo así como una “causa” de la ciudad. Se debatió un montón, se alzaron voces para diferenciarse de la censura. El show me dejó una sensación de tribu gigante. Quedó demostrado que hay muchas articulaciones: no estuvo sólo la comunidad lgbti, sino también los feminismos locales, los organismos de Derechos Humanos, artistas. Había un montón de pibes trans y no binaries con sus familias. También hubo entre el público mucha gente grande que se sintió convocada. 

A. P.: Post-Susy la vida continúa. Venimos hace un año construyendo una organización para la diversidad, llena de niñes, adolescentes y papás y mamás que van apoyando la causa. En junio tendremos la segunda marcha del orgullo de San Pedro. Damos charlas en escuelas. Trabajamos para eliminar la ignorancia e ir ganando lugares en este San Pedro tan conservador que muy pronto lo va a tener que dejar de ser.

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