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Jueves 14 de Diciembre de 2000

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Oconnor, desde la realidad

Experimentador

P.P.

Imposible no reconocer ese grito pelado que patentó Claudio O’Connor, primero con Hermética, después con Malón, y ahora al frente de la banda que como nombre lleva su apellido despojado del incómodo apóstrofe: Oconnor. El flaquito que rugía acerca de la basura del mercado de Liniers cuando cantaba las letras de Ricardo Iorio, acaba de editar Yerba Mala Nunca Muere, segundo disco de su banda actual. “Es más agresivo que el anterior”, orienta Claudio acodado en una mesa, fumando cigarrillos negros. “Y las letras... no son tan personales como las del primer disco. Hablan de la realidad, la falta de trabajo, los afanos, los jóvenes muertos en tiroteos. Realidad, como casi todas las canciones que he cantado en mi carrera.”
La nueva formación de Oconnor (Hernán García en bajo y composición musical, Alejandro Cota en guitarra y Cristian Vai en batería) viene a ponerle ruido a una etapa en la que el insigne vocalista metalero alterna tonalidades relajadas con sus tradicionales aullidos de garganta de lata. “Estoy tratando de cantar de una forma que nunca había probado, salvo en el baño o en algún cumpleaños”, dice. “Ya lo había hecho en el primer disco, y en éste lo hago un poco más: mezclar la voz podrida con una más natural. Es bueno experimentar cosas nuevas, no aburrirse.”
Los que vieron a El Otro Yo en Obras habrán notado su irrupción en escena para esa versión desquiciada de “69”. “Mami, se-se-se, sesenta y nueve”, rugía O’Connor convertido en un tifón. Con su habitual aplomo de buen tipo, Claudio explica la relación entre él y el cuarteto de los Aldana. “Somos vecinos: yo vivo en Llavallol y ellos, en Temperley, a veinte cuadras. Teníamos un amigo en común, que falleció, y me pasaba los casetes de El Otro Yo. Me decía ‘escuchalos, son de tu barrio’. Ultimamente, como Cristian y mi amigo Gamexane (ex Todos Tus Muertos) viven juntos, empezamos a tener más onda. Un día que tocaron en el Hard Rock Café yo mismo les propuse que me invitaran a cantar un tema. Se coparon, salió y estuvo muy bueno”. Sí, estuvo muy bueno.
En Yerba Mala... colaboran Mariano Martínez (de Attaque 77), el babasónico Adrián Dargelos (que probablemente se haga cargo del primer video del álbum) y Gamexane, autor de la letra de “La Sopa del Diablo”, un pequeño manifiesto antimilitar. Como buena parte de sus congéneres, Claudio opina que en la música nacional “está todo estancado”, pero cree que la crisis es más económica que creativa. Con respecto de lo que pasa afuera... Bueno, el nü metal no le parece nada mal. “El más grande de mis hijos tiene 18 años, así que escucho lo que ellos escuchan”, cuenta. “Ayer vi un especial de Korn, justamente. Tal vez no sean muy representativos de mi generación, porque yo viví el rock de los 80, pero ésta es una nueva camada y está bien. Así como está bien que a mis hijos les gusten los discos de Zeppelin o Sabbath”.


Sobre Julián Infante, rocker de ley

Buena suerte y hasta luego

M.P

”Estoy muerto, ya no existo / ya no os molesto / enterradme y no tapadme / pues os detesto / ¡Qué bueno era! / ¡Qué gran carrera! Iba para delineante / ¡Cuánto talento / ¡Tenía el tuerto! / ¡Pobrecito el angelito don Delito! / (vaya usted con Dios) / El primero que me nombra paga una ronda / Sol y sombra compañero / Es el trago que yo quiero / ¡Qué bueno era! / ¡Qué gran carrera! Iba para delineante / ¡Cuánto talento / ¡Tenía el tuerto! / ¡Pobrecito el angelito don Delito! / (vaya usted con Dios) / Pobrecito, el angelito, Don Julito / (vaya usted con Dios).”
El tema “Sol y sombra” es obra de Julián Infante, y fue incluido en Buena suerte (1991), el primer disco de Los Rodríguez. Su letra es el mejor epitafio para su autor, que el lunes de la semana pasada falleció en Madrid a los 43 años, víctima del sida. “Julián simbolizaba en su persona el rock and roll: la pasión por la vida y el desprecio por la muerte”, declaró Andrés Calamaro al enterarse la noticia. Famoso en España a fines de los ‘70 como parte del grupo Tequila, tal como escribió el diario español El País al informar la noticia, “su imagen casi clónica de la del stone Keith Richards comenzó a ser emblemática y junto a sus compañeros marcó una época definitiva en la música española”. Tras la separación de Tequila, Infante trabajó junto a Martirio, Los Pistones y Desperados hasta entrar a la década del ‘90 como parte de Los Rodríguez. Al momento de su muerte, el guitarrista estaba trabajando en lo que sería su primer disco solista. “El primero que me nombra paga una ronda.” Hecho, Julián. Una ronda para todos. ¡Salud!


En Los Angeles hablan de Erica García

Lolita Barbarella

M.P.

El Mago. El Alquimista. El Gurú. Así es como llama a Gustavo Santaolalla el periodista Ernesto Lechner en el último número del semanario norteamericano L.A. Weekly, un especial dedicado a la música. No son esos los únicos elogios que Lechner desparrama sobre Santaolalla: pone su trabajo como productor a la altura de un Phil Spector –”tal vez de Daniel Lanois”, arriesga–, y asegura que su trabajo ha sido fundamental para el desarrollo del rock latino, no como intérprete sino como liberador. “Es el hombre que permitió que Tacuba, Molotov y Bersuit Vergarabat hayan trascendido sus roles estereotipados y se hayan transformado en algo mucho más interesante que un grupo de rockeros latinoamericanos”, asegura el crítico, que anticipa en su nota que Santaolalla está trabajando en una caja que resumirá su carrera, así como en un documental. Pero la parte más curiosa de la nota es la que permite asomarse a la producción del nuevo disco de Erica García, en el que Santaolalla estaba trabajando al momento de esta nota (ahora está en Buenos Aires grabando el nuevo disco de Arbol). “Hoy, en una quebradiza mañana de otoño, Santaolalla está excitado porque ha descubierto otro artista con algo especial. Aunque él siempre está excitado cuando encuentra algo nuevo”, se puede leer, y a continuación se informa que está musicalmente excitado por Erica García, “una rockera argentina con la cara de una modelo, el cuerpo de un felino y la voz de un ángel”. Entusiasta él también con la novedad, el periodista describe a la Erica que acaba de conocer como “mitad Barbarella, mitad Lolita, una juguetona niña pequeña escondida en el cuerpo de una mujer adulta”. Luego de las presentaciones de rigor, Santaolalla le hace escuchar uno de los nuevos temas de su artista. Claro que, como aún no está terminado, Erica y él cantan las voces en vivo para el periodista junto a una grabación que apenas si tiene teclados, batería y guitarras. “Es una canción que habla de una mujer amando a un hombre, pero cuenta la historia con honestidad, llena de contradicciones”, describe el periodista. “Lo amargo y lo dulce, Eros y Tánatos, la virgen y la puta”, enumera además de considerar el momento que acaba de presenciar –Erica y Santaolalla cantando para él– como un auténtico momento del rock’n’roll. Y confiesa: “Me doy cuenta de que esta clase de momentos son manufacturados diariamente para impresionar a periodistas inocentes, pero éste es el más real que se puede conseguir”.


 

Estación primavera

con el Sr. Gillespi

Lo bueno y lo malo en esta época del año

Amigos, llegó esa época del año en la cual nos encontramos más reflexivos, pensativos, meditabundos (en mi caso no lo definiría exactamente así, la palabra justa sería quemado). Pensamos en todo lo que hicimos y nos damos cuenta de que nos quedaron mil cosas por hacer, que concretamos el uno por ciento de todas las promesas que nos habíamos hecho al comenzar el año, gracias a ese viejo refrán que dice: “No hagas hoy lo que puedes hacer mañana”.
Pero no todo es negativo, hay cosas positivas: el clima navideño (mmmm, el clima navideño) y muchas cosas más, por eso yo me pregunto: ¿qué es lo bueno y lo malo de llegar a esta época del año?

1 BUENO: En todo el año engordaste sólo tres kilos.
Con un poco de dieta, todo bien.
MALO: Después de la dieta del 24, 25, 31, y 1º de enero...
Tendrás nueve kilos de más.
2 BUENO: Estás muy cansado, pero ya estás en diciembre.
MALO: Estás muy cansado, estás en diciembre. Pero en enero
y febrero laburás igual.
3 BUENO: Un año de gobierno de la Alianza.
MALO: Quedan tres años más.
4 BUENO: Las mejores mujeres se muestran
casi en bolas en todas las revistas.
MALO: ¡Qué bueno verlas tirado en la catrera,
con el ventilador al mango y la morsa durmiendo al lado!
5 BUENO: Te tomaste toda una tarde para armar el arbolito.
MALO: No lo pudiste terminar porque el 80% de las borlas
no tenían el ganchito para colgarlas.
6 BUENO: Te mandan tarjetas con buenos deseos por las fiestas.
MALO: Te llega una tarjeta de tu empresa: “Que este año que
comienza le traiga felicidad, alegría y un nuevo trabajo” (Su ex jefe)
7 BUENO: Otro año junto a tu pareja.
MALO: En enero comienza la feria judicial, no podés
comenzar los trámites del divorcio (si te casaste).
8 BUENO: Te mirás al espejo y te ves mejor que a comienzos de año.
MALO: Te encontrás con un amigo:
“Qué te pasó, el 2000 te hizo mier...?”.

Espero que les haya dado positivo el balance personal, el balance de afectos, broncas, alegrías y tristezas, que tengan muchas cosas en su DEBE y muy pocas en el HABER. Yo, como soy una estrella, no pienso en esas tonterías, simplemente me deprimo.
–Perkins... ¡Los somníferos, por favor!

Para el final les dejo tres razones para decirle
a su hijo que PAPA NOEL no existe.:
- Porque a los chicos, aunque sea una vez al año,
hay que decirles la verdad.
- Porque este año, ni a usted, ni a su mujer les entra el disfraz.
- Porque su hijo ya le preguntó cómo hace Papá Noel para estar en tantos shoppings al mismo tiempo.