Denuncian una causa armada contra uno de los detenidos

Anahí Benítez y las marcas de la Bonaerense

Se cumplen dos años del secuestro, violación y asesinato de la adolescente de Lomas de Zamora. Familiares, amigos y militantes feministas reclaman por la inocencia de Marcos Bazán, uno de los dos detenidos por el femicidio.

El 4 de agosto se cumplirán dos años desde que fue hallado el cuerpo de Anahí Benítez, de 16 años, secuestrada, violada, asesinada, y semienterrada en un claro de la Reserva Natural Municipal Santa Catalina, en Lomas de Zamora. En el caso hay dos detenidos que ya tienen fecha de juicio oral, el 18 de febrero de 2020, ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de Lomas de Zamora. Se trata de Marcos Bazán y de Marcelo Villalba, detenidos el 6 y 16 de agosto de 2017. Ambos enfrentan la cadena perpetua por el tipo de acusaciones en su contra, pero entre ambas acusaciones hay diferencias de peso. A tal punto que en el caso de Bazán la fiscal, Fabiola Juanatey, al solicitar la elevación a juicio pidió una pena alternativa, encubrimiento agravado, que es excarcelable.

Un perro rastreador que supuestamente marcó la casa de Bazán (un galpón ubicado a unos 200 metros del lugar del hallazgo), una pala con tierra, una tijera, una llave, un cabello, y arroz son las pruebas que presentó la fiscal Juanatey en contra de Bazán. 

A Villalba lo detuvieron 15 días después porque se activó el celular de Anahí, y lo detectaron en poder del hijo de éste. Villalba dijo que lo había encontrado en un baldío y que no conocía a Anahí, aunque luego aceptó conocerla. Se comprobó además que el ADN de Villalba coincidía con el patrón genético del semen hallado en el cuerpo de la joven. El celular y el ADN son las pruebas que incriminan a Villalba. Juanatey no pidió prueba alternativa en este caso. No juzgó que le fuera necesario.

Un grupo de militantes feministas, que se reunió bajo el nombre de "Familiares y amigues de Marcos", impulsa los reclamos por la inocencia de Bazán, e instala fuertes dudas sobre las pruebas aportadas en su contra. De alguna manera, sus reclamos explican el pedido alternativo de Juanatey. En el medio, sobre la línea que tensa las diferencias entre uno y otro detenido se despliega la sombra de quien aportó el grueso de la información a la fiscal Juanatey: la Bonaerense de María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo.

Según el experto Juan Carlos Lombardi -perito por Bazán, juez internacional y presidente de la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe-, el perro utilizado en la investigación, Bruno, tiene inconvenientes con su registro. Fue prestado por la Municipalidad de Escobar, pero el certificado lo extiende un policía de San Juan. No se acudió a la Sección Canes de la Bonaerense. Más grave es que en los videos aportados en el rastreo, Lombardi describe que se ve al guía inducir a Bruno a dirigirse al galpón donde vive Bazán. Y asegura que en ningún momento se desprende que el rastreador señale a Bazán: al único que le ladra es a su guía reclamándole la pelota para jugar. En su informe, el perito indicó que se sobrecargó al perro con tres olores (de Anahí, Bazán y Leonardo Agostino, un docente detenido al inicio de la búsqueda) el mismo día, en lugar de usar a tres rastreadores. Y que las muestras que olfateó el perro estaban contaminadas.

Las compañeras de Anahí en reclamo de justicia. Imagen: DyN.

Respecto a la pala hallada en el galpón, los peritos determinaron que tenía tierra de la misma característica que la que cubría a medias el cuerpo de Anahí. Pero la misma perito que hizo el análisis dedujo que es lógico que coincida ya que es la misma tierra en la que se encuentra el galpón.

La tijera supuestamente pertenece a un amigo de Anahí, quien reconoció haberla olvidado hacía un tiempo en la casa de la joven. "Nosotras aseguramos que no es la misma tijera -dijo a Página|12 Lucila, integrante del grupo que reclama por la inocencia de Bazán-. La tijera tiene una etiqueta con las mismas iniciales del amigo. Pero cuando se la olvidó Anahí le mandó un mensaje, que consta en el expediente, con la foto de la tijera, preguntándole si esa tijera le pertenecía. Nosotras decimos que no era evidente que fuera del amigo porque no tendría sentido la pregunta de Anahí. La habría reconocido y en el mensaje le hubiera dicho 'te olvidaste tu tijera', sin necesidad de enviarle una foto para salir de dudas." La hipótesis del grupo es que hubo manipulación de esa prueba por la Bonaerense.

La llave la aportó la madre de Anahí. Dijo que es una llave que llevaba siempre encima. Se trata de una llave antigua, de una sola paleta con dos muescas pequeñas. La puerta de ingreso de la casa de Bazán tiene dos cerraduras, una que traba la puerta y la otra que es inútil porque el pestillo no traba con nada. La llave que llevaba Anahí sólo abre la cerradura inútil que, por otra parte, es una cerradura antigua que podría ser abierta con muchos tipos de llaves de esas características.

Del cabello, hallado en el galpón, no se pudo extraer el ADN que hubiera permitido cotejar con los datos genéticos de la joven. La madre sostiene que es del mismo color y largo que el de su hija. La posibilidad de coincidencia con cabellos de otra persona por el mismo color y largo se abre en un arco interminable.

Sobre el arroz, en el cuerpo de Anahí encontraron restos de una papilla que podría corresponder con arroz y verduras. La fiscal lo considera una prueba porque Bazán había preparado en su casa arroz y menudos. No se hallaron menudos en la autopsia. La hipótesis de la fiscal es que comió la verdura separada del arroz.

La fiscal sostiene que Villalba y Bazán actuaron juntos. "De los 200 testimonios tomados no hay nadie que pueda demostrar que Bazán y Villalba se conocían", aseguran en el grupo de militantes. A comienzos de 2018 se presentó un testigo en la casa de la familia de Anahí para relatar otra historia: sostenía que Villalba era conocido en el barrio como dealer (lo que abre a las hipótesis de vinculaciones con la policía, y que puede encajar en un presunto interés de la Bonaerense por desviar la investigación mientras pudo) y que Anahí había sido secuestrada por un grupito, que había sido violada en la casa de uno de ellos, con participación de Villalba (probada con el hallazgo de rastros de su semen), y negaba que estuviera Bazán. Luego, el testigo declaró ante la fiscal, pero no se siguió esa línea de investigación y la causa fue elevada a juicio con las pruebas antes mencionadas.

Florencia, novia de Bazán, sumada al grupo de militantes por su inocencia, denunció en actos públicos que se trata de una causa armada para encubrir intereses policiales. Como ya había declarado su pareja, denunció que Anahí nunca estuvo en la casa de Bazán, y que él jamás había tenido contacto con Villalba. Precisamente, para insistir en sus reclamos, el próximo martes 6, cuando se cumplen dos años de la detención de Bazán, la agrupación "Familiares y amigues de Marcos" acompañará a la abogada María del Rosario Fernández a las 9 con una concentración ante los Tribunales de Lomas de Zamora. Fernández presentará en ese momento un pedido por la excarcelación de Marcos Bazán.

Fuera del expediente: cuatro meses después del hallazgo del cuerpo de Anahí, la Bonaerense redujo a escombros la credibilidad de las pruebas aportadas. El jefe distrital de Lomas de Zamora Norte, el comisario inspector Damián Lozano, fue detenido por orden del juez federal 2 de la jurisdicción, Federico Villena. El nombre de Lozano apareció en escuchas a una red de trata que operaba en prostíbulos de Lomas de Zamora, y que derivó en la investigación de un sistema de recaudación ilegal por protección policial a comerciantes y prostíbulos de la zona. De Lozano dependían las comisarías de Villa Fiorito, Ingeniero Budge, Villa Centenario. 

Y la 9ª de  Parque Barón, que igual que las otras, fue allanada. En Parque Barón vivía Anahí. También Villalba.

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