La Masacre de Pasco según Patricia Rodríguez y Martín Sabio
"Queremos visibilizar una historia oculta"
La investigadora y el documentalista reconstruyen una matanza de la Triple A que quedó impune y anticipó la metodología represiva de la dictadura cívico-militar. 
"Es una historia bisagra en el Conurbano sur", afirman Rodríguez y Sabio. "Es una historia bisagra en el Conurbano sur", afirman Rodríguez y Sabio. "Es una historia bisagra en el Conurbano sur", afirman Rodríguez y Sabio. "Es una historia bisagra en el Conurbano sur", afirman Rodríguez y Sabio. "Es una historia bisagra en el Conurbano sur", afirman Rodríguez y Sabio. 
"Es una historia bisagra en el Conurbano sur", afirman Rodríguez y Sabio.  
Imagen: Guadalupe Lombardo

El 21 de marzo de 1975 la Triple A secuestró, torturó, fusiló y dinamitó a ocho militantes populares del barrio San José de Temperley. Esa matanza pasó a la historia con el nombre de Masacre de Pasco y funcionó como antesala del terrorismo de Estado de la dictadura. Patricia Rodríguez escribió hace unos años el libro Masacre de Pasco y su trabajo fue el disparador del film Pasco, avanzar más allá de la muerte, dirigido y escrito por Martín Sabio, mientras que Rodríguez fue la responsable de la investigación histórica. Narrado a través de la mirada de un grupo de alumnos y alumnas de la Escuela de Educación Media Nº 75 "Vicente Sierra", situada en el corazón del barrio donde sucedieron los hechos, el documental reconstruye los aspectos más oscuros de la masacre. Y a modo de clase entre una docente y sus estudiantes, los adolescentes van realizando una investigación en vivo, en algunos casos con la propia profesora, y se van encontrando con familiares de las víctimas y aprendiendo historia de una manera claramente particular. El film se estrena mañana jueves en el Gaumont.

Sabio es egresado de la carrera de Cine y Video en la Escuela de Artes Visuales de Lomas de Zamora. Participó como documentalista en producción, realización, cámara y montaje desde el 2000. En 2004 estrenó la obra Febo asoma, con dirección de Rubens Correa. En 2011 realizó el documental Ni una más, sobre el femicidio en Latinoamérica. Patricia Rodríguez, en tanto, es profesora en Letras, bibliotecaria e investigadora. Durante más de diez años recopiló testimonios que reconstruyen la memoria de sus compañeros desaparecidos. Ese trabajo quedó plasmado en el libro Las ideas no se matan. También escribió La osadía de construir poder popular, sobre la historia de la década del 70, mientras que su tercer libro, Masacre de Pasco, es el que utilizó para la película.

"La idea nació porque había una necesidad en el Conurbano de poder visibilizar una historia que estuvo oculta durante mucho tiempo. Y fundamentalmente porque es una historia que es bisagra en el Conurbano sur. Marca un antes y un después en nuestro territorio", cuenta Rodríguez. "Tuvimos la necesidad de contar nuestra historia reciente a través del documental. Si bien hubo una investigación previa a partir del libro de mi autoría sentimos que que había que poner en imagen esa historia para que sea masiva, para que sea conocida, sobre todo para las nuevas generaciones", completa la investigadora.

-¿Por qué no es tan conocida la Masacre de Pasco?

Patricia Rodríguez: -Porque es un hecho, en principio, traumático. Es un hecho difuso, por un lado, que se transmitió en un sector de la población de generación en generación. En parte, yo me acerqué a esta historia de boca de mis alumnos. Fui docente de escuelas cercanas a donde se produjo la masacre. Por otro lado, porque es un hecho que tiene una multiplicidad de significaciones. Y lo bueno del documental es que invita a repensar nuestra historia, entre todo, y leer esto, poder debatir, poder hablar y no ocultarlo ni callarlo.

-¿Por qué decidieron que la película sea narrada, en buena parte, por los estudiantes y su punto de vista?

Martín Sabio: -Cuando pensamos las imágenes de la película a partir de lo que había sido la investigación, el libro, etcétera, es que muchos de los relatos habían salido de vecinos del barrio, estudiantes o de hijos de vecinos que contaban. Y muchos de esos relatos habían salido de esa escuela, que también es emblemática en ese barrio por las características sociales de toda esa zona. La idea era volver a trabajar el proceso de investigación realizado previamente a partir de un grupo de jóvenes de otra generación para también después hablar sobre esa idea de la continuidad en el presente, no sólo de la organización en esa zona que había quedado paralizada después de la masacre sino también de lo que tiene que ver con la represión parapolicial que también continúa. Nos acerca a través de ese grupo de estudiantes a este grupo del presente.

-¿Es una película pensada para exhibir fundamentalmente en escuelas?

M.S.: -Está pensada, sí, y de hecho de las pocas presentaciones que hicimos este año cuando terminamos la película, la respuesta, el recibimiento de docentes que fueron a ver la película es muy bueno. Me interesa mucho pensarla para verla con alumnos o en espacios de formación docente, sobre todo por cómo se van transformando en la película los chicos como protagonistas, cómo van asumiendo esa historia que van escuchando de algún familiar o sobreviviente. Y después son ellos mismos los que le cuentan a otras personas lo que fueron aprendiendo.

-¿Cómo fue el proceso de investigación más allá del libro?

P.R.: -No sólo recurrimos a las fuentes escritas de aquella época sino también a los testimonios orales acercándonos a las familias con mucha delicadeza y respeto porque ellos nos permitieron compartir ese gran dolor. Pudieron abrirse y explayarse. Tenemos un profundo agradecimiento porque ellos compartieron ese dolor con nosotros.

-¿Y en relación a los alumnos? ¿Participó el que quiso o hubo un proceso de selección?

M.S.: -Hubo un proceso previo, fuimos a dar a conocer el proyecto e intentar algún vínculo en la escuela. Después, se dieron algunas propuestas como ir a ver una obra de teatro y trabajar en torno a la obra. Hicimos una jornada previa al rodaje, unos meses antes. Con una serie de consignas, ellos hablaron de alguna experiencia que había en la familia respecto a relatos del pasado, de la dictadura, del barrio. Fuimos soltando el tema y después de un grupo grande, que eran dos cursos, fue quedando un núcleo de ocho o nueve chicos que fue acompañando en casi todos los momentos, a veces, uno; a veces, otro, pero fueron compartiendo esa experiencia.

-¿Qué etapa llegó a cerrar la Masacre de Pasco?

P.R.: -Siempre digo que es un hecho bisagra. Marcó un antes y un después, al menos en Lomas de Zamora, en el Conurbano sur porque lamentablemente fue el comienzo de la derrota. Fue el comienzo del fin y fue anticipando lo que se vino luego: la dictadura. De hecho, la masacre anticipó métodos que utilizaron las fuerzas represivas en plena dictadura, como el dinamitar los cuerpos. Por eso fue muy traumático para la población. Por eso, consideramos que era necesario volver a hablar de esto, no convertirlo en traumático sino para poder entenderlo en función de comprender nuestro presente. 

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