Cuatro mujeres, dos menores de 20 años, víctimas de femicidio
El sello del machismo en cuatro crímenes de odio
Navila Garay en Chascomús; Vanesa Caro, en Lomas de Zamora;  Cecilia Burgadt, en Santa Fe; y Cielo López, en Plottier: todas ellas fueron asesinadas brutalmente. En lo que va de 2019, se registraron más de 220 femicidios en Argentina.
Imagen: NA

Cuatro femicidios ocurrieron este fin de semana y se investiga el caso de una joven de 17 años que apareció muerta en un canal de riego, en Mendoza, cuyas causas todavía no han sido debidamente esclarecidas. Raquel Vivanco, presidenta del Observatorio Ahora que sí nos ven, recordó que los cuatro casos confirmados “se suman a los más de 223 que relevamos durante (lo que va) de 2019, cifras que son alarmantes porque observamos un recrudecimiento de la violencia producto de la terrible crisis económica que estamos viviendo”. Uno de los femicidios, el de Navila Serena Garay, de 15 años, conmociona a la localidad de Chascomús, donde los vecinos apedrearon la comisaría local, en la que está detenido el acusado, Néstor Garay, de 56, que tiene un parentesco lejano con la madre de la víctima.

Los otros tres casos de femicidio del fin de semana son los de Vanesa Caro, de 36 años, a quien le había prendido fuego su esposo delante de sus cuatro hijos y que murió este sábado en Lomas de Zamora; Cecilia Burgadt, de 42, enfermera de un hospital público de Santa Fe, crimen por el que fue detenido su ex pareja, y Cielo López, de 18, oriunda de la población neuquina de Plottier, cuyo cuerpo descuartizado fue hallado el domingo.

Enterrada en una quinta

La adolescente de Chascomús Navila Garay estaba desaparecida desde el 10 de septiembre y su cuerpo fue hallado enterrado en una casa quinta. La autopsia determinó que tenía al menos 17 golpes en la cabeza, aplicados al parecer con una maza. El detenido por el femicidio es un jardinero, conocido de la víctima y de su familia. El cadáver había sido sepultado por él en el patio de una quinta de fin de semana, en la calle Mercedes 707, propiedad de una familia que vive en Berazategui. 

El jardinero le había pedido permiso a la dueña para entrar al lugar “para enterrar a un perro”, confirmó la fiscal del caso, Daniela Bertolettio. En principio, los peritos no encontraron signos de abuso sexual por parte del femicida, pero harán estudios complementarios.

Según Bertoletti, la víctima y el imputado se habían comunicado por medio de sus teléfonos celulares y se encontraron en la casa del jardinero, pero se cree que el homicidio ocurrió en un galpón ubicado en los fondos de la quinta. La fiscal sostuvo que “hay prueba más que contundente” contra el acusado, ya que su casa “fue el último lugar donde se acreditó que estuvo” la víctima y donde su celular dejó de tener actividad. En la quinta, Garay trabajaba como jardinero.

Débora, la madre de la víctima, afirmó que el detenido "la acosaba y la llamaba por teléfono continuamente". La mujer calificó a Garay de ser “un abusador, una basura y un pedófilo". El lugar donde apareció el cuerpo es una vivienda de fin de semana y que estaba deshabitada cuando Garay sepultó a la adolescente.

La dueña de la propiedad se presentó en Chascomús, en la comisaría, para denunciar que había encontrado tierra removida, tapada con ramas y residuos, en un espacio “más grande” del que se supone necesario para enterrar a un perro. Al mismo tiempo, tomó conocimiento de la desaparición de Navila, dos datos que le hicieron sospechar una relación entre ambos.

Recién allí, aunque el jardinero era el único sospechoso desde el mismo momento de la desaparición de Navila, la policía y personal de la Unidad Funcional de Instrucción de Chascomús realizaron un allanamiento en la quinta. 

Protestas ante la comisaría

Por la tarde, un numeroso grupo de personas, entre vecinos y familiares, se reunieron frente a la comisaría. Un pequeño grupo arrojó piedras contra los vidrios de la seccional y los policías reprimieron con gases lacrimógenos. Un tío de Navila, justificó el enojo porque “el comisario pidió unos minutos para salir a hablar con nosotros, a darnos explicaciones por la demora en actual, pero luego no lo hizo. No queríamos entrar los familiares, queríamos que él saliera a dar la cara con los vecinos”. 

La policía informó luego que por el "ataque al frente de la seccional", un agente debió ser trasladado a un centro asistencial por un corte en la cabeza. Débora, la madre de la víctima, pidió que "no haya una Navila más" y criticó a la policía porque "nadie" se acercó a decirle que su hija "estaba muerta" cuando todavía su familia continuaba buscándola con vida. 

Los amigos, vecinos y familiares se habían autoconvocado frente a la comisaría para reclamar "Justicia y total esclarecimiento del crimen". Algunos de los carteles instalados frente a la comisaría local decían: "¿Y si mañana la que falta soy yo?" y "Somos el grito de los que ya no lo tienen". Casi todos portaban fotos de la adolescente asesinada y pedían que se investigara "a fondo" la presunta relación del imputado con personas vinculadas a la trata de persona, un delito muy frecuente sobre las rutas que llevan a la Costa Atlántica. Tras el ataque, efectivos de la Infantería se apersonaron por calle Sarmiento y efectuaron disparos de gases lacrimógenos para dispersar a las personas.

Luego de los incidentes, Débora se quejó porque mientras su familia hacía una marcha buscando con vida a su hija "ya se sabía que estaba muerta".
"Nadie se acercó a decirme que estaba muerta, pido Justicia y que cambien la mierda que está acá", dijo la mujer respecto a las autoridades policiales.
Por último, la madre de Navila aseguró que sospechó en "todo momento" de Néstor Garay (51), con quien, afirmó, no tenían relación. "Desgraciadamente tenemos el mismo apellido con esa basura pero no tiene nada que ver con la familia", concluyó.

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