Miedo y odio en La Sexta (9)
Imagen: Sebastián Joel Vargas

18 de junio

Y ahora me hago muchas preguntas. ¿Es tan fácil privarnos de vivienda cuando vivimos solas? ¿Cómo podemos protegernos? ¿Qué leyes existen al respecto? ¿Qué otros recursos jurídicos, institucionales, comunitarios se podrían crear, o cómo potenciar los ya existentes? ¿Cómo inciden en "nuestra" vulnerabilidad social autopercibida (es decir la de los cinco o seis casos que conozco de cerca) los estereotipos culturales y cómo transformarlos? etcétera, etcétera.

19 de junio

Hoy de nuevo oí a la distancia la nube de insultos, muy lejana, a eso de las 11 de la mañana, y como hasta las 12. Es real y no sé si tiene algo que ver con mi situación en el pasillo. Tal vez provenga del geriátrico que está a la vuelta. Hoy salí a confirmar la dirección y noté que está también a mitad de cuadra, más hacia el oeste, que es de donde vienen o parecen venir los agravios. Creo que no los oía antes porque estaba de por medio el monte natural que se había ido cultivando solo en el baldío (una selva para mis gatos-tigres), y que seguramente absorbería los sonidos. Hace un tiempo en el baldío hubo obreros trabajando y quizás desmontando: con el alfarero del barrio los vimos sacar unas maderas de antiguas vigas que a él le vinieron bien como leña para su horno de barro. No sé qué estará pasando en ese geriátrico. Pienso que desde el Movimiento de Usuarios y Trabajadores en Defensa de la Ley de Salud Mental se puede expandir hacia el control de ese tipo de instituciones el rol del organismo observador que prevé la ley. O quizás está prevista esa expansión.

Acababa de tranquilizarme con este descubrimiento, o no tanto, y todavía no había podido juntar fuerza de voluntad para levantarme ni para encender mi dosis diaria de música New Age buena onda al palo, cuando oí dos veces a las del 10. Primero pasó la hija murmurando y después sí, bien clarito, la madre insultándonos a mí y a mis plantas, los hermosos crotones y zingonios y tradescantias y lazos de amor que puse en el pasillo en común para reemplazar el ficus al que ellxs empujaban y maltrataban. El ficus ahora está muy bien, muy lindo en mi terraza, cuidado de las pestes con solución acuosa de jabón La Perdiz y agua de tabaco negro.

Justo enseguida y como una oportuna ayuda para activar y poder salir de la cama al fin, recibí varios audios alentadores de mi prima (serios, con soluciones concretas) y más tarde vino de visita una amiga con acelga, apio y lechuga exótica de su huerta. Esta última, con el agregado de aceite, vinagre y una milanesa de soja y cebolla, fue mi almuerzo saludable y amoroso que me restableció y aún me fortalece.

20 de junio

Ayer: lámpara LED nueva en el escritorio (un regalo); hoy: jardín raleado de sus hojas secas; mate y facturas con un amigo; guarnición del almuerzo y caldito de la cena cocinados en casa con verduras de la huerta que me trajo una amiga.

La vida se vuelve un poco más amable, sobre todo si en mis oídos no paran de sonar las composiciones minimalistas para calmar los nervios y tapar los ruidos que siempre encuentro gratis en You Tube. Pasé toda la siesta con el gato escuchando una que según las indicaciones de la página sirve para "desarrollar la intuición y solucionar problemas".

Me envalentoné y hasta me animé a quemar romero en la entrada, del lado de adentro, para que haya mejor onda en la puerta de casa. Total hablar ya hablan. Cuestión que del punk rock pasé a este perfil milanesa de soja.

Con mi amigo tenemos dos hipótesis sobre los malignos vecinos rompehuevos:

1) rompen los huevos sólo por joder;

2) rompen los huevos para que me vaya, amparándose en irregularidades de documentación del pasillo.

De ser cierta la 2, van a parar cuando regularice los documentos; de ser cierta la 1, a lo mejor se los frena con cuatro gritos, que mi amigo estaría dispuesto a dar. Una solución bien simple.

 

"Ser amenazada o sentirte insegura en tu propia casa, que es precisamente donde deberías sentirte a salvo, es una de las cosas más terroríficas que existen". (Emma Flint) 

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