El opositor Beny Gantz no logró formar gobierno
Israel: sin acuerdo y a las puertas de nuevos comicios
Pese a cuatro semanas de intensas negociaciones, Gantz no fue capaz de conseguir suficiente respaldo para controlar la mayoría necesaria en el Parlamento. 

El principal rival del primer ministro Benjamin Netanyahu, Beny Gantz, anunció este miércoles que no pudo formar gobierno en Israel, lo que frustra sus planes de destronar al jefe de gobierno con más tiempo en el poder y deja al país al borde de sus terceras elecciones en un año.

El anuncio de Gantz, líder del partido de centro Azul y Blanco, prolonga la parálisis política que ha tenido en vilo a Israel casi todo el año y da aire a Netanyahu, quien podrá seguir en el cargo justo cuando la Justicia israelí se prepara a procesarlo por corrupción.

Gantz, ex jefe de las Fuerzas Armadas, recibió encargo de formar gobierno el mes pasado luego de que Netanyahu fracasara en un primer intento de acordar una coalición de gobierno después de unas inconclusas elecciones celebradas en septiembre.

Sin embargo, pese a cuatro semanas de intensas negociaciones, Gantz no fue capaz de conseguir suficiente respaldo para controlar la mayoría necesaria en el Parlamento, que tiene 120 bancas, a fin de formar gobierno.

Según la ley israelí, a partir de ahora comienza un periodo de 21 días en el que cualquier legislador del Parlamento saliente puede intentar conseguir el control de 61 bancas, la mayoría de la cámara.

Esto significa que tanto Gantz como Netanyahu, líder del nacionalista Likud, podrán continuar con sus esfuerzos de seducir a partidos más pequeños, o volver a discutir la posibilidad de un gobierno de unidad.

En un comunicado emitido horas antes de vencer el plazo para presentar una coalición de gobierno, Gantz dijo que había informado al presidente Reuven Rivlin que no había sido capaz de lograrlo.

Agregó que los próximos 21 días trabajará "para formar un buen gobierno para los ciudadanos de Israel".

Azul y Blanco es el mayor partido del Parlamento, con 34 bancas, una más que las 33 del Likud, con lo cual ambos podrían tener mayoría si se aliaran.

Pero después de semanas de conversaciones, no se pusieron de acuerdo en los términos para compartir el gobierno, incluyendo quién sería primer ministro primero.

Una última reunión celebrada la noche del miércoles entre Gantz y Netanyahu terminó sin acuerdo y con los dirigentes acusándose mutuamente del fracaso.

Si las partes siguen sin voluntad de acuerdo, el país podría verse obligado al hecho sin precedentes de tener que celebrar elecciones en marzo, que serían las terceras en un año luego de las de septiembre y las de abril.

Sondeos de opinión muestran que unas nuevas elecciones podrían terminar con resultados tan inconclusos como los de septiembre, y derivar por lo tanto en meses más de negociaciones poselectorales.

"Estoy dispuesto a entablar un diálogo inmediato con usted, sin condiciones previas, para establecer un gobierno de unidad. Si vamos juntos, tendremos éxito", reclamó Netanyahu poco después del anuncio de Gantz.

Sobrevolando las conversaciones estará el esperado anuncio del fiscal general de Israel del procesamiento de Netanyahu, quien enfrenta tres causas de corrupción.

La imputación ha sido también escollo en las negociaciones, ya que Gantz prometió en campaña que no gobernaría con un acusado.

Horas antes del anuncio de Gantz, unas nuevas elecciones parecían inevitables luego de que el ex canciller Avigdor Lieberman descartara que su partido ultranacionalista apoye a un gobierno en minoría liderado por Azul y Blanco.

El partido de Lieberman, Hogar Judío, ganó ocho bancas en las elecciones de septiembre, quedando en cuarto lugar detrás del Azul y Blanco, el Likud y la Lista Árabe Unida, una coalición de partidos que representan a los ciudadanos palestinos de Israel.

Lieberman, un ex colono contrario a cualquier concesión a los palestinos, no aceptaba la posibilidad de un gobierno liderado por Gantz y apoyado por la Lista Árabe Unida.

Además, el ex canciller, cuyo partido es fuertemente laico, rechazaba a los clásicos aliados ultraortodoxos de Netanyahu, quien es premier desde 2009 y ya estuvo tres años en el poder en la década de 1990.

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