En Ciudad Cultural Konex
Homenaje a Mercedes Sosa: ecos de una voz inolvidable
Por el escenario desfilaron artistas que trazaron una amistad con La Negra, como Teresa Parodi o Verónica Condomí, y voces nuevas que se vincularon con su obra desde otro lugar, como Perotá Chingó, Los Tipitos o Lucio Mantel.
Uno de los cruces más celebrados fue el que tuvieron Teresa Parodi y Celeste Carballo. Uno de los cruces más celebrados fue el que tuvieron Teresa Parodi y Celeste Carballo. Uno de los cruces más celebrados fue el que tuvieron Teresa Parodi y Celeste Carballo. Uno de los cruces más celebrados fue el que tuvieron Teresa Parodi y Celeste Carballo. Uno de los cruces más celebrados fue el que tuvieron Teresa Parodi y Celeste Carballo. 
Uno de los cruces más celebrados fue el que tuvieron Teresa Parodi y Celeste Carballo.  
Imagen: Verónica Bellomo

“Si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro”, cantan Lula Bertoldi e Ivonne Guzmán en el escenario del Konex y esos versos escritos por Spinetta a los 15 años sirven para definir la obra y el pensamiento político de Mercedes Sosa. Bajo una noche cálida y primaveral, una veintena de músicos y músicas se reunieron a celebrar y recordar a la cantora tucumana a diez años de su fallecimiento. Por el escenario, desfilaron artistas que trazaron una amistad con ella, como Teresa Parodi o Verónica Condomí, y voces nuevas que se vincularon con su obra desde otro lugar, como Perotá Chingó, Los Tipitos o Lucio Mantel. Todos, de alguna u otra forma, buscaron rescatar y poner en valor un cancionero atravesado por la esfera política y la realidad de los pueblos latinoamericanos.

Con dirección artística del guitarrista Ernesto Snajer, el homenaje a Mercedes Sosa recorrió distintas etapas de su obra y buscó conectar a nuevos públicos. Con altos y bajos (y algunas desprolijidades técnicas), el concierto fue fluido, diverso y emotivo. Y compartido: porque la intención principal era generar cruces y diálogos musicales arriba del escenario. El formato que más se repitió fue el de los duetos de mujeres, con la compañía de la banda estable dirigida por Snajer.

La dupla que hicieron Lorena Astudillo y Bruja Salguero en “Zamba del carnaval” (Cuchi Leguizamón), por caso, fue uno de los momentos más conmovedores. “Cuando era chica, mi papá trajo a casa un disco con una tapa hermosa y colorida. Era el de Mujeres Argentina (1969). Me volvió loca su voz y me disparó el amor por el canto”, dijo Astudillo. Y luego Salguero regaló su versión de “Cuando tenga la tierra”, según ella, “una de las canciones más fuertes que cantó Mercedes”. El bombo legüero y su voz retumbaron en todo el patio.

La propuesta musical estuvo atravesada por el silencio, la contemplación y la escucha atenta. Por eso, ya en las primeras canciones --"Si llega a ser tucumana" y "Chacarera de las piedras", a cargo de Verónica Condomí— el público se sentó en el piso y conectó con la música desde ése lugar. Otro de los cruces más esperados y más celebrados de la noche fue el que protagonizaron Teresa Parodi y Celeste Carballo, quienes se conocen hace “añares”, pero que nunca habían cantado juntas. Mercedes, al parecer, lo hizo posible.

En la noche del sábado, Parodi y Carballo, de extracciones musicales distintas, se encontraron en “Cinco siglos igual” (León Gieco), que sonó más política que nunca. Antes de su chamamé clásico “Esa musiquita” –grabado por la tucumana en Cantora (2009)--, Parodi eligió interpretar a guitarra y voz una canción que resuena en estos días convulsionados y movilizados de Latinoamérica, “El otro país”. “He visto el otro país / Pidiendo la libertad / De aquellos que encarceló /Sin explicación tanta impunidad”, cantó y despertó gritos a favor de Chile y Bolivia.

A beneficio de la Fundación que lleva su nombre, el espectáculo mostró un abanico heterogéneo de estéticas y estilos, un rasgo que caracterizó la obra de Sosa, quien compartió canciones con artistas tan disímiles entre sí como Shakira, Residente, Caetano Veloso o Jorge Drexler. En esta sintonía, no hizo ruido que compartieran escenario Javier Malosetti e Ivonne Guzmán en “Alfonsina y el mar” o Dos Más Uno y Edu Schmidt en “Te recuerdo Amanda”, del chileno Víctor Jara. “Yo también crecí escuchando Mujeres Argentinas, era uno de mis discos favoritos”, confesó Juana Molina y desdobló su voz con una loopera para tocar “Juana Azurduy”. Se olvidó parte de la letra, pero enseguida logró imponer su particular belleza y rareza interpretativa.

En la pantalla, las imágenes y fotografías de Mercedes Sosa iban tejiendo una historia y acompañando las versiones. “Son todas canciones necesarias en estos tiempos”, dijo Hugo Dellamea, de Dos Más Uno, antes de que uno de los tríos más interesantes de la música popular actual se luciera con “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Fito Páez. En la línea del rock argentino, también fue muy sentida y bien recibida la versión íntima de Lucio Mantel de “Desarma y sangra”, de Charly García, otro gran amigo de la tucumana. “Canción con todos”, de Armando Tejada Gómez y César Isella, con todos los artistas abrazados en el escenario, coronó un cancionero popular que sigue alumbrando un camino e interpelando a las nuevas generaciones.


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