Masajeadores, vibradores, anillos, estimuladores fáciles de llevar, silenciosos, impermeables, bellos… El encuentro con el propio cuerpo a través de juguetes que lo estimulen, lo animen y lo hagan estallar de placer está documentado en todas las culturas antiguas y hasta se menciona en la Biblia (ver columna de Esther Díaz en esta nota), aún con ese antipático mote de "consolador" con el que lo conocen y lo citan muchas personas, a contramano de lo que el feminismo se encargó de gritar a los cuatro orgasmos: no es consuelo porque no hay pena; es placer, puro, duro y del bueno. Lxs fabricantes y vendedores de objetos sexuales están de parabienes en las fiestas, porque, dicen, es cuando la gente más necesita regalarse placer pero además, desde el furor que reivindica el goce como derecho, se han vendido más dildos que nunca. Y la mirada de género atraviesa también este nicho del mercado con el que Las12 quiere que celebres tu navidad o aquello por lo cual brindes en estos días de agite.
"Amarea nace de un encuentro de dos amigas en un mismo lugar; sintiéndonos incómodas. Incómodas con las reglas del juego del placer, incómodas con los juicios, incómodas con el miedo, con lo que no se dice. Y dispuestas a hacernos cargo de que las únicas responsables de cambiar esto somos nosotras. Por eso Amarea representa nuestra búsqueda de la democratización del placer; poniéndolo sobre la mesa sin prejuicios, sin callarlo, apropiándonos de nuestras necesidades. Abriendo un espacio que pueda contener y acompañar las diferencias, reconociendo que cada búsqueda es personal y que la construcción es colectiva. En contra del conservadurismo sexual, estamos abiertas a la discusión. Esta es nuestra revolución" dicen Ana y Yani de Amarea mientras muestran las bondades de los hermosos aparatitos que venden. Vibradores recargables a control remoto, mamba que estimula clítoris, punto G y próstata, anillos vibradores suaves como un peluche, vibradores sumergibles, lencería… Amarea es una tienda online y vale la pena darse una vuelta por sus redes sociales (Ig: amarea.tienda) porque además de desmitificar los prejuicios contra los juguetes sexuales, animan a la liberación, tienen una playlist de canciones sexuales y visibilizan las experiencias de las usuarias que siempre son jugosas y útiles.


Para Dalia F. Walker, creadora de Fe y del #conchapodcast, hablar de sexo es fundamental para toda bruja moderna (tal es el título de su libro, editado por Monoblock). Sexualidad y creatividad van de la mano, por eso en la tienda (Fe queda en el Patio del Liceo y vende todo tipo de productos esotéricos, libros, cartas de tarot y más) los dildos de cristal se agotan rápido. Son hechos con cristales de Sudáfrica, súper duros pero a la vez amables al tacto y muy energéticos, de amatista, cuarzo rosa, cuarzo cristal y obsidiana. “Son ideales para trabajar la energía en el chakra base, para limpiar energéticamente la zona genital, para establecer un vínculo más amoroso, suave o reparador con la sexualidad. Trabajan sobre las emociones y los afectos o potencian la energía sexual y desbloquean trabas eróticas” explica Dalia y cuenta que en la primera tanda de dildos se agotaron 300 en dos semanas. “El dildo es una herramienta de poder, por eso me parece además un regalo maravilloso” cuenta y recomienda el Sacrum Sexus, un preparado floral afrodisíaco de la factoría Fe que enciende la pasión a límites prohibídos. 

Kinky Vibe Argentina es una tienda erotica y cooperativa de cuidados transfeminista, que se dedica a la divulgación de salud sexual, placer, fetichismo y género desde sus redes sociales (Ig: kinyvibeargentina) y tiene más de 13 mil seguidorxs, con textos sobre anatomía vulvo vaginal, una guía extensa del placer que incluye la práctica del squirting o eyaculación vaginal, creación de un campo de látex, spanking o nalgadas, cinturongas y fetiches de todo tipo. Venden anillos para pene, dedos, dildos, plugs anales de silicona o metal (también conocidos como anclitas o sacacorchos), vibradores clitoriales, pinzas para pezones, dildos de vidrio templado, arneses o cinturongas, prótesis peneana, fustas, látigos… Todo se puede pagar en 12 cuotas y es amorosamente asesorado para el disfrute y la libertad, que también cuentan a la hora de pensar en el arbolito.

Dildamente

Por Esther Díaz*

¿Un regalo original y potente para novias, amigas, compañeras, tías, mamás y/o abuelas? Un dildo. Sí, un juguete sexual o consolador. Aunque conviene que no sea sorpresivo, la normatividad machista y binaria suele dejar esquirlas hasta en los espíritus libres. Así que habría que pensar un regalo doble: el dildo y la deconstrucción de su concepto (aunque esto se puede graduar a conveniencia, quizás con el consolador solo sea suficiente).

En el principio fue el dildo, que no es una imitación del pene; el pene es un dildo de carne. Lo originario es el dildo tecnológico. Su función es ser complemento. Pues tenemos cavidades que necesitan ser llenadas y el suplemento cumple esa función placentera. Derrida repensado por Paul B. Preciado brinda elementos para privilegiar al dildo objetual frente al dildo de carne. Dicho de otra manera, así como la escritura está inscripta en el habla, el pene está inscripto en el dildo.

Existen dildos individuales y para compartir, simples y sofisticados, dobles, de diferentes tamaños, colores y texturas, con aplicaciones y hasta provistos de vibradores. Pero hubo épocas en que los hacían de piedra. En Ankara existe uno de dimensiones sorprendentes. Y, a pesar de su dureza, es tierno: su superficie cónica contiene el primer poema de amor del que se tenga noticias.

Hay quienes dicen que los dildos de piedra eran alegóricos, que no penetraban cuerpos. Pero es discutible. Además, no existe cultura que no ofrezca algún testimonio díldico. Creta, por ejemplo, conserva una escultura pequeña y milenaria de Príapo cuyo miembro es casi tan largo como su estatura. Todo el orbe contiene alegorías fálicas.

Parece que el término inglés ‘dildo’ proviene del italiano y significa deleite, calma, consuelo. En este punto nos reencontramos con el nombre en castellano -consolador- con el mismo sentido, alivio, placer, serenidad. Hasta en la Biblia se lo exalta: “Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Juan 14; 16-17).

* * *

“La sexualidad no tiene fecha de vencimiento” es el título de la conferencia que estoy por dictar en una universidad patagónica. Excepto algunos jóvenes, la mayoría son mujeres. Mucha adulta mayor. Una me solicita hablar en privado. Me cuenta sobre sus áridos años de soledad. Es viuda y menciona obstáculos insalvables para conseguir nueva pareja. Tiene setenta y tres años. Pero hay algo más que no se atreve a decir, titubea, mete un dedo en su cartera, se alisa la falda, se ruboriza, en fin, me da a entender que está caliente.

Después de algunas consideraciones sobre las discriminaciones sociales impuestas al goce de las mujeres, sobre todo cuando traspasamos la edad reproductiva, le pregunto por qué no se masturba. Baja la vista, se toma de sus propios brazos, se balancea como una niña. Manifiesta pudor. Respondo que no hay razón para reprimirse, que es algo a solas con su cuerpo, nadie la ve, a nadie perjudica y el disfrute reafirma la vida, produce alegría. Le sugiero pornografía, autocaricias, juguetes sexuales. Ante la arruga interrogatoria que se le forma en el entrecejo, le informo que puede adquirirlos por medios remotos sin verle la cara a nadie. Se le ilumina el rostro y me lanza una mirada cómplice. Musita que no sabe si se animará. Coqueta se acomoda el abrigo y echa a andar con paso lento. Si yo tuviera que hacerle un regalo a esa señora, no dudaría, sería un dildo o varios, el autoerotismo también puede ser poliamoroso.

*Dra. En Filosofía. Autora de Filósofa Punk. Una memoria, Problemas filosóficos, La sexualidad y el poder, La sexualidad, esa estrella apagada, entre otros títulos.