Opinión

La memoria del Holocausto como política de Estado

El presidente Alberto Fernández viajará a Israel en el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, fecha que este año conmemora el 75º aniversario de la liberación de Auschwitz. Una gran noticia para todas y todos los argentinos que expresa el profundo compromiso que existe en nuestro espacio político con la memoria y la lucha contra los genocidios, demostrado antes en los gobiernos de Néstor y Cristina y ahora, en el de Alberto.

Fue en el año 2007 cuando el Estado argentino asumió el compromiso de participar activamente en su carácter de miembro pleno de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), una organización intergubernamental creada en 1998 y conformada por más de treinta Estados, cuyo objetivo es recordar, investigar y educar. Siendo el primer país de América Latina en formar parte, el capítulo local se conformó por los ministerios de Relaciones Exteriores, de Educación y por la Secretaría de Derechos Humanos.

En esta línea, las políticas llevadas adelante por el programa de Educación y Memoria desde 2005 y hasta 2015 son el mejor ejemplo de lo que significa trabajar por una ciudadanía activa y en defensa de los derechos humanos. La investigación, la memoria y la formación en temas vinculados al Holocausto fueron un pilar central de la política desplegada desde el Ministerio de Educación durante ese período.

En 2009, el Consejo Federal de Educación puso en vigencia el Plan de Enseñanza del Holocausto. Para 2012 se garantizó la enseñanza en escuelas secundarias del Holocausto/Shoá y otros genocidios del Siglo XX. En 2015 se creó la Red Nacional de Educación y Memoria, una pieza clave para la construcción de una Argentina más justa, con memoria y que defienda los derechos humanos.

El compromiso con la formación continua y de calidad llevó también a que se elaboraran más de 40 publicaciones para el trabajo escolar, entre libros, revistas y cuadernillos. Los materiales, de producción propia casi en su totalidad, además de su perspectiva conceptual e histórica, brindaban una serie de propuestas didácticas para las aulas. También se trabajó muy intensamente en la formación y capacitación docente, otro punto central de la estrategia educativa. Ambos elementos permitieron acercar las discusiones sobre los genocidios del siglo XX como nunca antes en Argentina.

Diez años después del comienzo del Programa Educación y Memoria (2015), el Ministerio de Educación de la Nación y la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA realizaron una investigación inédita a nivel nacional con estudiantes del último año de escuelas secundarias públicas de todo el país. Cuando se los consultó por el Holocausto, el 61,5 por ciento de los encuestados respondió que conocía esta experiencia y que el ámbito de transmisión había sido la escuela. De esta manera las políticas educativas de Argentina se transformaron en una guía y una referencia para toda América Latina.

Estas políticas evidencian hasta qué punto nuestro espacio ha asumido el compromiso de trabajar por la Memoria y se inscriben de modo coherente en el paradigma que hoy promueve nuestro Presidente, que se ve expresado en la decisión de asistir en persona a Israel, en este aniversario de relevancia internacional. Un paradigma que se basa en la educación, en la comprensión de la Historia (ese antes y después de Auschwitz) y en el respeto por el otro en nuestras propias comunidades, capital necesario y fundamental para la construcción de una sociedad democrática.

* Mara Brawer es diputada nacional y fue subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación.

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