Reclamo indígena en General Ballivián

Comunidades sin atención sanitaria, sin agua segura, ni alimentos suficientes

Una joven wichí expuso las necesidades por las que atraviesan los miembros de pueblos indígenas. No han obtenido respuestas del Estado
Afuera del Centro de Salud de General BalliviánAfuera del Centro de Salud de General BalliviánAfuera del Centro de Salud de General BalliviánAfuera del Centro de Salud de General BalliviánAfuera del Centro de Salud de General Ballivián
Afuera del Centro de Salud de General Ballivián 

La referenta de la Fundación Juala (Juntos unidos ante la adversidad), Laurentina Nicacio, quien pertenece al pueblo wichí y reside en la localidad de General Ballivián, expuso las necesidades que afrontan 12 comunidades wichí de esa jurisdicción, sin atención médica por la tarde ni los fines de semana en el Centro de Salud, sin ambulancia, sin acceso al agua potable y con carencia de alimentos. 

General Ballivián se encuentra en el departamento San Martín, sobre la ruta nacional 34 y la finalización de la ruta nacional 81 en el kilómetro 1.800. El intendente es Samuel "Piqui" Córdoba, quien fue reelecto con el Frente de Todos. Lleva 25 años en el cargo y quien le precedió, con 30 años como jefe comunal, fue su padre de idéntico nombre, Samuel Córdoba.

La Comunidad El Quebrachal corresponde a este municipio, de allí fue uno de los niños que falleció por desnutrición en enero y tenía solo dos años.

Nicacio explicó a Salta/12 que nada ha cambiado desde aquella muerte, no se han revertido las carencias de las comunidades ni la falta de acceso a los derechos ni a las políticas públicas. La referenta indicó que la diputada Ana Laura Córdoba, hija del intendente, "no hizo ningún reclamo por el agua" ni por las necesidades de las comunidades originarias.

Nicacio también es de la Comunidad El Quebrachal, la joven wichí tiene 26 años y dijo que creó hace unos meses la Fundación Juala, "para que se cumpla alguna ley como corresponde". Contó que no tienen ayuda estatal y a veces organizan campañas solidarias para conseguir insumos médicos para la gente que está internada.

Más profesionales de la salud

"Necesitamos más personal de salud", planteó Nicacio. Detalló que tienen un Centro de Salud, donde va un médico de lunes a miércoles y otra médica los jueves y viernes. La atención es solo por la mañana. A la tarde y en los fines de semana solo cuentan con enfermería.

"Los fines de semana no hay nadie que atienda ni para derivación". El centro sanitario no tiene ambulancia propia, cuando requieren un traslado por urgencia se pide la unidad del paraje El Corralito, a 48 kilómetros de Ballivián, "demora por las condiciones del camino y demora más si hay lluvia", especificó Nicacio.

La referenta de Juala dijo que a veces tiene que trasladar a personas enfermas de las comunidades en remís particular y si no consigue, lo hace en su motocicleta. "Sinceramente, hace falta más personal especialmente en los fines de semana. Son muchas las necesidades que padecemos en General Ballivián", aseveró.

Sin agua potable

"No hay agua", sostuvo Nicacio. Planteó que las comunidades en las que habitan alrededor de 900 familias solo tienen 3 tanques para guardar el agua que gestionó el grupo de voluntariado In'lakech y que fueron colocados en el gobierno de Juan Manuel Urtubey con el Fondo de Reparación Histórica.

"Los tanques los conseguimos con la ayuda de la organización del voluntariado donde todos eran profesionales. Nos ayudaban mucho pero el mismo intendente no los dejaba hacer nada. Incluso en aquel año había mandado a sus propios punteros para que los saquen", manifestó la referenta.

Esos tanques tienen conexión con la cañería del pueblo, las familias originarias colocan mangueras hasta sus casas, estas mangueras muchas veces se rompen con el paso de motos o animales y no les llega potabilizada. La referenta dijo que sobre todo los niños y las niñas padecen vómitos, diarreas y no se los interna.

Nicacio graficó que también recogen agua en bidones de herbicidas, lo que aseguró les afecta aún más la salud, la gente sufre "infecciones intestinales" y "sarpullidos en el cuerpo". Sostuvo que el municipio les lleva agua en un camión pero que tampoco sería apta para consumo.

"La diarrea es siempre por falta de agua potable. Y el vómito empieza cuando ya están con una inflamación en el estómago y les agarra fiebre", aseveró.

Solo tienen letrinas a cielo abierto, no tienen baños con descarga.

Mientras las comunidades no tienen agua de red, señaló que el municipio construyó una pileta de natación en un camping, donde hay agua para criollos del pueblo y turistas pero no para los y las wichis. "Se preocupan más por la pileta municipal. También están haciendo una bomba que todos sabemos que será exclusivamente para la misma pileta", acotó Nicacio.

Disculpas, no hay comida 

Nicacio relató que los bolsones del gobierno de la provincia se entregan cada tres meses; si hay tres chicos y chicas por familia, les dan dos bolsones, si hay 6 niños y niñas, les entregan apenas tres bolsones.

Los productos alimenticios de los bolsones son insuficientes: "leche, chocolate en polvo, 1 kilo de fideos, de arroz, de azúcar, un litro de aceite, un puré de tomates, un paquete de lentejas".

Lo poco que comen es "lo que se brinda en la Escuela N° 4.307, con el programa estival, tiene un comedor que funciona en el verano para 450 niños que están inscriptos", sostuvo Nicacio quien también es tallerista en la institución.

La joven contó que en las últimas dos semanas de enero comenzaron a llegar más chicos y chicas a la escuela por comida. "Sentimos una profunda preocupación porque quedaron más de 200 o más chicos sin comida y tuvimos que aumentar una olla más para que alcance. En la semana siguiente empezaron a llegar madres embarazadas y abuelos que sí sabemos y vemos que están en un abandono absoluto, a veces no sabemos cómo hacer para pedirles disculpas por falta de comida", expresó.

"Soy tallerista pero como tampoco hay materiales para trabajar con los niños paso más tiempo detectando casos de emergencia de salud", planteó.

Como si todas las vulneraciones de derechos no fueran suficientes, Nicacio indicó que en una despensa del pueblo de Ballivián les retienen las tarjetas de cobro con las claves, de las asignaciones universales que reciben las familias. Añadió que la dueña sobrecarga los precios de los productos, es ella quien cobra las mensualidades y que incluso les vendió leche vencida, razón por la cual algunos chicos llegaron a enfermarse.

Violencia de género

"El año pasado a fines de agosto me presenté en las oficinas de Polo Integral de las Mujeres, me habían dicho que en el mes siguiente iban a ir a dar talleres y hasta ahora no llegó nunca nadie y tuvimos casos graves en la comunidad", puntualizó Nicacio.

La referenta dijo que en las comunidades carecen de herramientas del Estado para afrontar la problemática de la violencia de género. En el municipio no hay área de género. "En el destacamento policial a veces no te toman la denuncia por falta de pruebas y hasta que no pasa nada grave, nadie hace, ni dice nada", sostuvo.

Nicacio señaló que falta educación sexual integral y asesoramiento sobre planificación familiar. Las mujeres que tienen conocimiento y desean prevenir embarazos tienen acceso a anticonceptivos en el Centro de Salud pero en los hombres no sería generalizado el uso de preservativos. En las relaciones donde hay violencia también se obstaculizarían aún más las posibilidades de cuidado para las mujeres. Nicacio dijo que hay mujeres que recurren a medicinas naturales para controlar la natalidad.

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