Alberto Fernández, con otra épica 

Imagen: Bernardino Avila

Fue un discurso completo.

La primera definición es ésa y objetivamente no cabe discutirla, salvo si alguien pretendía que el Presidente brindara, sobre todo, especificaciones técnicas sobre la oferta a los bonistas.

Una honestidad intelectual básica invita a que, cualquiera sea la opinión total o parcial sobre la hora y veinte de la intervención de Alberto Fernández, deba reconocerse que no dejó nada central afuera y que hasta sorprendió con ciertas menciones (si las ignoraba, pocos le hubieran pasado la factura).

El orden cronológico del discurso vale como destaque:

· Primerísimo, el valor de la palabra tras la devaluación que sufrió: vengo a cumplir de una vez por todas.

· La herencia macrista se llevó unas pocas aunque demoledoras oraciones cortas. No recargó más que lo necesario. Inclusive, hubiera bastado la cita del 60 por ciento de las obras públicas paralizadas y de los 5 millones de endeudados con la Anses porque debieron sacar crédito para pagar los brutales aumentos en servicios públicos.

· Racconto de lo hecho en 80 días para advertir que lo que debe ser apreciado no son medidas aisladas, sino un conjunto de ellas.

· La estructura de costos que estipula la inflación debe ser controlada.

· Queremos saber quiénes fueron los fugadores de divisas, porque eso implica el (varios) Nunca Más.

· El hambre afecta a los pueblos (atención al uso del plural) de nuestra Patria.

· Necesitamos más ayuda opositora para encarar un manejo de la deuda que, como en todo estrangulamiento y recesión, no se resuelve con austeridad fiscal.

· Esa deuda terrorífica también genera dependencia intelectual.

· Como proyecto, salgamos, por ejemplo, del extractivismo.

· Somos un gobierno de científicos y no de CEOs.

· Gracias a los gobernadores.

· “El campo” sólo se verá afectado en las retenciones a la soja (no lo dijo así: dijo “apenas uno de 25 cultivos”).

· Anuncio de Consejos académicos, sociales, etcétera (unos cuantos) para asesorar al Gobierno en políticas de Estado.

· El desmantelamiento de la Agencia Federal de Inteligencia según venía funcionando y DNU para modificar la ley respectiva.

· Se desclasificarán los documentos secretos sobre el atentado a la AMIA.

· Reforma judicial íntegra con, entre otros detalles, nuevo Fuero Federal Penal.

· Rosario y Santa Fe recibirán particular atención ejecutiva por el crecimiento exponencial de un narcotráfico contra el que el gobierno anterior sólo vendió humo.

· La Corte Suprema, a poner las barbas en remojo.

· Las Fuerzas Armadas y de Seguridad, por si hiciera falta remarcarlo, no están ni para intervenir en conflictos internos ni para dejar de articularse con los movimientos y organizaciones de la sociedad, respectivamente.

· Reconocimiento a los 44 tripulantes del ARA San Juan.

· China y Rusia, mencionados específicamente como parte del multilateralismo de la política exterior.

· Soberanía, Malvinas, delimitación de la plataforma continental, pesca ad hoc.

· Macri usó el Fondo de Garantía Social para financiar sus andanzas con la plata de los jubilados. También Nunca Más.

· Todos saben de qué se habla en torno de la hipocresía con la práctica del aborto: va el proyecto de legalización.

· Los Derechos Humanos, el juicio y castigo, el reimpulso a los procesos contra los crímenes de lesa humanidad, no son de un gobierno sino de la República Argentina.

· La ley de Educación Superior debe ser corregida para que la Universidad pública esté en línea con los nuevos tiempos que se pretenden.

· La publicidad/pauta oficial, como se anunció el 10 de diciembre, hallará destino principal en contenidos educativos.

· Los medios públicos de comunicación serán reconstituidos con sentido federal y pluralista.

· El cuidado del Medio Ambiente no será ajeno al proyecto productivo de desarrollo que se encare.

Ayer, al aire radiofónico, hablábamos con Ricardo Forster sobre la cantidad de gente del palo que, más que estar comprensiblemente impaciente por ver logros concretos, pareciera que milita por acertar cuándo será que Alberto traicione.

Siempre habrá que ver pero, por lo que se escuchó este mediodía, ese cuándo está bien lejos.

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