Tras la desilusión liguera, Gallardo pone la mira en la Libertadores

River vuelve a donde supo ser feliz

Díficil arranque de año para Gallardo y los suyos.Díficil arranque de año para Gallardo y los suyos.Díficil arranque de año para Gallardo y los suyos.Díficil arranque de año para Gallardo y los suyos.Díficil arranque de año para Gallardo y los suyos.
Díficil arranque de año para Gallardo y los suyos. 
Imagen: NA

Acostumbrado a las buenas desde que llegó a River -y con argumentos para ello- a mediados de 2014, Marcelo Gallardo deberá ahora transitar aguas turbulentas al frente de lo que él mismo denominó como un "vestuario bastante golpeado". Claro, en unos pocos meses pasó de coquetear con el bicampeonato de Copa Libertadores y la tan esquiva Superliga, a quedarse sólo con la Copa Argentina, una que por figurita repetida (ya la había ganado en 2016 y 2017) pasó a ser menos codiciada.

El inesperado bajón sobre el final del torneo que le permitió festejar a Boca se incluye además en un contexto histórico poco ilusionante para el club de Núñez en cuanto a campeonatos locales. Tras los 18 años sin títulos de liga entre 1958 y 1975, los 12 años de 1909-1920 y los 11 de 1922-1932, esta sequía que corre desde la obtención del Torneo Final 2014 bajo el mando de Ramón Díaz es ya la cuarta mayor de la rica historia millonaria, que cuenta con 36 campeonatos argentinos en sus vitrinas.

Pero si algo puede dejar tranquilos a los hinchas de River, es el mensaje que Gallardo brindó post consagración xeneize. Más allá de la mención a la floja labor del árbitro por el gol mal anulado a Borré en la primera parte, el estratega millonario dejó en claro que darán vuelta la página y que, si algo queda de este traspié, son lecciones: "Se aprende en la victoria y en la derrota. Nosotros no vamos a cambiar lo que somos. Hoy nos toca volver a empezar".


El análisis del torneo de River se detendrá en los puntos cedidos ante rivales menores y el flojo desempeño como local (cuatro derrotas). Pero, al fin y al cabo, la mínima diferencia que lo terminó separando de Boca, se puede explicar por la importancia que le da Gallardo al torneo local, muchas veces depositando los destinos del mismo en alineaciones alternativas. Una apuesta que, en cambio, le ha dejado sobrados dividendos en el ámbito internacional.

Esta vez, la historia fue diferente y mandó por el debut de la Copa Libertadores a los suplentes, guardando los titulares para jugar ante Atlético. Pero nada de ello funcionó, ya que fue 0-3 en Ecuador y desazón en Tucumán. Claro que tendrá rápida revancha, cuando este miércoles reciba a Binacional de Perú en un partido que ya se anticipa como clave para aspirar a avanzar de ronda. El escenario no será el ideal, ya que el Monumental estará vacío por la sanción del TAS que le impide jugar con público local durante la primera fase. Un obstáculo más en este difícil inicio de 2020 para Gallardo y compañía.

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