Desde Comodoro Rivadavia

Es 25 de marzo de 2019. A.D., de 12 años, salió temprano de su escuela porque uno de sus docentes faltó. Mientras cruzaba un descampado, K.J.S, de 15 años, se le acercó y lo obligó a esconderse. Tras el abuso, el niño (los dos lo eran) corrió hasta su casa y logró narrarle lo sucedido a su familia.

No pasó mucho tiempo hasta que en el barrio Fracción 14 de la ciudad de Comodoro Rivadavia trascendiera la versión de los hechos. “¡Ellos son los violadores! ¡Es gente que roba y viola! ¡Hay que ir a hacer el aguante!” Les vecines, grupos de WhatsApp de por medio, ya tenían su veredicto: “Fue Matías Oviedo.”

“Ante el hecho aberrante de un abuso - sostiene el sociólogo Leandro Gamallo- las acciones colectivas de violencia punitiva se instalan como acciones posibles.” “El barrio” tomó cartas en el asunto.

A Matías Oviedo lo fueron a buscar al lugar donde era visto habitualmente, una casa que aun hoy oficia de templo Umbanda; si bien la vivienda fue quemada y apedreada, Matías logró escapar con la ayuda de la policía. Pero la cacería ya se había iniciado; alguien tenía que pagarla. Les vecines no lo dudaron. Corrieron unos 200 metros hasta la casa de su padre, José Oviedo. Para “el barrio” (o mejor dicho, una parte de éste), Matías y José eran “delincuentes”, “violines”, “una molestia” que debían sacarse de encima.

No todes se animaron a quemarle la casa sino que los principales protagonistas fueron 4 menores que cayeron al lugar convocados para “hacer el aguante”. Así puede verse en los videos en poder de la fiscalía. ¿Cómo llegaron esos pibitos de 13, 14 y 15 años a ese lugar? Las sospechas recaen sobre un posible instigador, Jorge “Paraná” Rodríguez, un puntero del barrio que suele prestar sus servicios a la dirigencia política local.

José logró escapar de las llamas, corrió más de 600 metros por un descampado hasta que un grupo de 9 personas, cuatro de ellos los mismos pibes que le habían quemado la casa, lo atraparon y molieron a palos. “Iban para matarlo”, afirma la fiscal Camila Banfi. El hecho aberrante de la violación había sido saldado. “El barrio” ejecutó sus propias prácticas punitivas tal como describe Gamallo, quien aportó un informe pericial a la causa (ver aparte). Pero ninguno de los Oviedo tuvo vinculación alguna con el caso de abuso.

Hasta el día de hoy muches están convencides de que alguno de los Oviedo fue el violador. Pero no. Dentro del grupo de 4 chicos arengados por “Paraná” Rodríguez (a quién la fiscalía podría acusar de instigación en cualquier momento) estaba K.J.S. Luego de cambiarse la ropa tras el abuso, fue uno de los que participó directamente del linchamiento.

¿Cuáles son los recuerdos del barrio a un año de estos hechos? ¿Qué cambió en este punto de la ciudad de Comodoro Rivadavia, una de las más violentas de todo el país? ¿Cambió algo? En 2019, en esta ciudad patagónica se registraron 22 asesinatos, un promedio de 9,2 cada 100.000 habitantes, casi un 50 por ciento más que la media nacional. Este contexto de violencia se da en una ciudad, una provincia, arrasada por el neoliberalismo de la Alianza Cambiemos (endeudamiento externo, despidos en el sector petrolero y aumento de la pobreza).

“Ah, sí, eso. De eso no se habló más”. “Eso” es el linchamiento. La palabra que no se menciona. Los hechos que no se recuerdan. La fiscal Banfi tiene una hipótesis: “La reconstrucción (que fue muy compleja pero se pudo realizar) depende de testigos que, o son vecinos y familiares de los chicos o son encubridores. ¿Los vecinos van a decir toda la verdad?”


La causa penal por el linchamiento de José Oviedo investigó a 20 personas; 11 quedaron imputadas, luego dos fueron sobreseídas. En total son nueve les acusades, de los cuales cuatro son menores de edad y quienes más golpearon a Oviedo. Por su condición de inimputabilidad, quedaron afuera del expediente penal. Uno de los chicos, además, fue el autor del abuso que dio origen a todos los hechos aquí narrados. Ese silencio de los vecinos, ¿implica que haya más responsables del linchamiento? “Los del barrio tienen el culo sucio”, sostiene César Huica, uno de los detenidos.

A un año de estos episodios, Página/12 volvió a recorrer las calles de Fracción 14, dialogó con vecinos y vecinas, fiscales, un sociólogo y con uno de los detenidos por la muerte de José Oviedo.

El asesinato silenciado

Sabina Méndez está al frente de uno de los comedores - merenderos que funcionan en el barrio, financiados por la Fundación SI; el año pasado recibió entre 50 y 70 chiques “y si había algún cumpleaños, venían como 100”, cuenta desde el living de su casa.

- ¿Cómo quedó el barrio después del linchamiento?

- Desde ese día quedó dando vueltas un grupo de chicos revoltosos. El chico que supuestamente violó se junta con ellos, son del Depo.

“El Depo” hace referencia a un equipo de fútbol barrial, el Deportivo Fracción 14; no tienen un lugar físico específico sino que se juntan en la placita del barrio; allí solía “parar” Jorge “Paraná Rodríguez”. ¿Quién es este personaje? La persona que buscó al grupo de menores para que fueran a hacer “el aguante” previo al linchamiento.

“Son chicos revoltosos, yo no los voy a juzgar pero lo que les digo es que por lo menos no roben a los del barrio”, agrega Sabina, quien le esquiva a hablar del linchamiento hasta que la respuesta se hace inevitable.

“Yo me quedé más tranquila. Yo me acuerdo que escuchaba cuando los chicos venían acá y decían que Oviedo y su hijo, los paisanos, así les decían, los atacaban o los querían manosear. ‘Estaba el paisano, no le voy a contar a mi papá’, decían los chicos. Yo me quedé más tranquila, dejaron de hablar del paisano. Los chicos se sienten más tranquilos.”

Si hace un año no había niñes jugando en las calles y las persianas de las casas estaban tapeadas, hoy la postal es otra. Les chiques juegan en las calles de tierra, algunes patean una pelota en la plaza, otres montan sus bicis, hay grupos de tres o cuatro “barritas” por cada cuadra. Las 700 familias que viven en Fracción 14 continuaron con su cotidianeidad. ¿Total normalidad? Del linchamiento no se habló más.

“El linchamiento quedó en el olvido, como si no hubiera pasado nada, no se habla más del tema. Los vecinos entraron en un estado de miedo y temor, no porque vayan a recibir alguna represaría sino por decir algo equivocado y que ocurra algo similar. Aquella vez hubo alguien que dijo algo que no era y todo terminó mal”, cuenta Mabel Guerrero, electa vecinalista hace 3 años, y una de las personas que maneja el grupo de WhatsApp que dio inicio a todo. Hoy ejerce su rol desde un tráiler que hace las veces de oficina ubicado al lado de la cancha de “los camioneros”, en la mitad del barrio.

Haydé (37) vive en la manzana 37; su marido se llama Carmelo y dentro de su casa funciona un taller mecánico. En el barrio hay alumbrado, servicio de gas y agua; sólo faltan las cloacas. El aire que se respira no miente. “Este barrio siempre fue tranquilo, nunca había pasado nada, ni siquiera robos, a pesar de lo que es Comodoro. Jamás hubo conflicto con los vecinos. Gracias a Dios ese día no estaba. Fue raro, mi chico empezaba el secundario y recién salía solo para ir a la escuela. Después de lo que pasó, lo tuve que agarrar y llevarlo a todos lados”, rememora.

Haydé está parada junto a su auto, aguarda a que su hija de 3 años empiece a bajarse mientras monitorea de reojo a otro de sus hijos que anda por el barrio dando vueltas en bici.

- ¿Y del linchamiento qué dicen?

- De eso no se habla más. Quisieron hacer una marcha pero esa no era la persona que había abusado del chiquito (en relación a Matías Oviedo). No se sabe quién fue, quedó flotando el tema. Y el linchamiento fue un ataque de ira. Hay que estar en ese lugar. Fue algo de película, en un rato mataron a una persona y violaron a un nene.

Sabina contó que luego del asesinato de Oviedo, muchas familias vendieron sus terrenos; el pastor evangelista Carlos, de la “Casa del Señor, donde los milagros acontecen”, bolsonarista él, afirmó que “el barrio quedó con mala fala, ni los remises quieren venir”.

De los reclamos concretos que surgieron aquel día, nada cambió: no instalaron la comisaria que pedían ni tampoco aumentó la frecuencia del transporte público. Ni la provincia ni el municipio cumplieron con las expectativas del barrio.

Los de afuera

Maximiliano es padre de una nena y un varón; trabaja en La Anónima –la cadena de supermercados oligopólica de la Patagonia que pertenece a la familia Braun-, se crio en otro barrio de la ciudad (Ceferino) pero desde hace algunos años vive en Fracción 14. “Acá es tranquilo, es un barrio humilde, de laburantes. Los que vienen a hacer maldades son de afuera”, afirma. ¿Afuera dónde? ¿De otro barrio? ¿De otra ciudad? ¿Provincia?

- ¿Cómo es el barrio? -, le pregunto a Mabel Guerrero.

- Es tranquilo, de gente trabajadora, no es un barrio de delincuentes; sí ocurren algunos hechos como en todo el país pero es gente de afuera del barrio. Hay 700 familias que viven en Fracción 14.

Según el informe pericial realizado por Gamallo, se registra en Comodoro Rivadavia una importante presencia de trabajadores migrantes. “Según el Censo del año 2010, la ciudad albergaba a 186.583 habitantes, de los cuales 16.653 (casi un 9%) habían nacido en otro país, fundamentalmente en países limítrofes. Esta proporción representa el doble si la comparamos con la cantidad de habitantes nacidos en otros países en relación a la población total del país (4,5%, INDEC, 2010).”

Los de “afuera” son percibidos como los causantes de “la inseguridad”, nada nuevo dentro del menú de estereotipos sobre la delincuencia. De eso nadie tiene problemas en hablar ni avanzar en conjeturas; sin embargo, cualquier reflexión sobre el linchamiento parece ocultarse en el fondo del inconsciente colectivo del barrio.

- ¿Qué rol jugó Jorge “Paraná” Rodríguez en el linchamiento? La pregunta es para Mabel Guerrero, testigo clave en la reconstrucción de los hechos. Una especie de silencio trémulo antecedió la respuesta; quizás buscaba evitarla.

- Yo estaba parada entre medio de la gente ese día y de repente llegó él. En el barrio lo conocemos todos; lo que se escucha es que él fue a buscar a los chicos para incitarlos contra los Oviedo. Ese día intentó pegarme y por eso lo denuncié en la policía. Después de ese día no lo vi más.

En los videos que posee la fiscalía se lo ve cuando los chicos incendiaban la casa de José, a un costado de la escena. Después se esfumó. Se volvió a Entre Ríos, dicen.

Hipótesis

Banfi avanzó en la reconstrucción del linchamiento a partir de una serie de videos de muy buena calidad aunque fragmentados en cuanto a la secuencia de los hechos. En uno de ellos puede verse el momento en que dos policías – Víctor Farcy y Juan Cruz Campos- logran resguardar a Oviedo por unos segundos hasta que se los sacan de las manos, literalmente. En otro se escucha “¡agarremos una soga y arrastrémoslo!”. Ese video fue captado por una persona que pasaba con su auto (de apellido Arismendi). Tan buena calidad tiene la grabación que hasta se oyen los gemidos agonizantes de Oviedo mientras estaba tumbado en el piso, antes de recibir el último piedrazo.

“Iban con la intención de matarlo; en un momento vienen entre todos y le empiezan a pegar a la policía, lo golpean a Oviedo con los policías encima, rompen el patrullero. La secuencia duró 10 minutos, en 10 minutos lo mataron”, sostuvo Banfi.

La hipótesis original era que les vecines se habían organizado por WhastApp para arremeter contra Oviedo. Si bien los mensajes existieron y sirvieron para iniciar los escraches, quienes participaron directamente del linchamiento no integraban el grupo de chat investigado. Por lo tanto, la fiscalía se debate entre solicitar penas por homicidio simple o homicidio en riña, que posee una calificación menor. Lo que restaría dilucidar es si los 4 menores que participaron del linchamiento fueron incitados (o no) por “Paraná” Rodríguez. Banfi no descarta acusarlo por ese delito llegado el caso.

“Los del barrio tienen el culo sucio”

Uno de los detenidos es César Huica (31), tío del menor abusado; cuenta con el beneficio del arresto domiciliario y con un permiso para salir a trabajar ya que debe sostener económicamente a su familia. Es carpintero. Son las 19 de una tarde soleada cuando llega a su casa, ubicada a 5 kilómetro de Fracción 14. A mediados de abril se realizará una audiencia donde probablemente solicite una sentencia abreviada.

- ¿Qué es lo que recordás de ese día?

(Tarda varios segundos en responder; parece un hombre de pocas palabras o quizás midió cada una de ellas para no complicar su situación penal ni sincerarse del todo).

- Le dieron más bola al viejo que al nene (la frase la repite tres veces). Le están echando la culpa al pibe que no fue.

Para él, el autor del abuso fue Matías aunque tal posibilidad quedó descartada por la fiscalía ya que Oviedo estaba en la otra punta de la ciudad al momento de ese hecho. “El barrio cerró opinión desde el inicio del caso”, acota el fiscal Martín Cárcamo, encargado de llevar adelante la pesquisa por el abuso.

- ¿Te arrepentís?

(Su rostro deja entrever una pequeña mueca; luego de un silencio prolongado, llega una respuesta a regañadientes)

-Eso ya me lo preguntó la psicóloga. Si a tu sobrino le pasara lo mismo, todos me dicen que lo cagarían a corchazos. Los del barrio tienen el culo sucio.

Cuando José yacía en el piso, agonizante, César pegó una de las últimas patadas. Banfi solicitó una pericia para determinar si actuó bajo “emoción violenta”, por su vínculo con A.D. En ese momento no lo sabía –y ahora parece negarlo- pero a su lado estaba K.J.S., el menor acusado del abuso quien reconoció haber participado del linchamiento pero no así del delito que dio inicio a todo; este menor fue quien lanzó la última piedra sobre el cuerpo de José.

- ¿Creés que estuvieron bien en atacarlo a Oviedo?

- Eso no lo puedo decir. Sí digo que los que más fueron no les pasa nada. No fuimos solo nosotros 5 (los que están detenidos). Están los menores que son inimputables y un par más. El que estuvo ahí sabe, hay más que participaron.