En Italia pasó del puesto 73 al 3° en las ventas online

"La peste", de Albert Camus, es un boom por la pandemia

Penguin Random House acaba de publicar por primera vez en castellano y para todo el mundo la edición digital de la novela.
Albert Camus publicó La peste el 10 de junio de 1947.Albert Camus publicó La peste el 10 de junio de 1947.Albert Camus publicó La peste el 10 de junio de 1947.Albert Camus publicó La peste el 10 de junio de 1947.Albert Camus publicó La peste el 10 de junio de 1947.
Albert Camus publicó La peste el 10 de junio de 1947. 

Los clásicos son aquellos libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir, textos que “cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad”, planteaba Italo Calvino. “La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones”, se advierte en la novela La peste, de Albert Camus, que Penguin Random House acaba de publicar por primera vez en castellano y para todo el mundo la edición digital de esta novela, que ha generado un boom de ventas en Europa por el coronavirus. En Italia, en pocos días, pasó del puesto 73 al 3° en el ranking de ventas online. El grupo editorial anunció que publicará la totalidad de la obra del Premio Nobel de Literatura en ebook como en papel -con textos inéditos que saldrán en 2021- en los sellos Debate, Literatura Random House y Debolsillo, en su colección Contemporánea, gracias a un acuerdo alcanzado con Éditions Gallimard y la agencia Wylie.

“Nuestros conciudadanos no eran más culpables que otros, se olvidaban de ser modestos, eso es todo, y pensaban que todavía todo era posible para ellos, lo cual daba por supuesto que las plagas eran imposibles. Continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. ¿Cómo hubieran podido pensar en la peste que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones? Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas”. Se pueden “copiar y pegar” o subrayar -en caso de volver a la edición en papel que cada uno tenga- muchos párrafos de La peste, ambientada en la ciudad argelina de Orán a finales de los años '40 del siglo XX. El escritor francés imagina en esta novela, publicada el 10 de junio de 1947, la experiencia de una ciudad durante un inesperado brote de peste bubónica. La narración avanza desde el contagio inicial y el confinamiento de la población hasta el final de la epidemia.

El doctor Rieux, uno de los protagonistas de la novela, procura reunir todo lo que sabía sobre la peste bubónica, mientras Orán es asediada por la aparición de centenares de ratas muertas. “Ciertas cifras flotaban en su recuerdo y se decía que la treintena de grandes pestes que la historia ha conocido había causado cerca de cien millones de muertos. Pero ¿qué son cien millones de muertos? Cuando se ha hecho la guerra apenas sabe ya nadie lo que es un muerto. Y además un hombre muerto solamente tiene peso cuando lo ha visto uno muerto; cien millones de cadáveres, sembrados a través de la historia, no son más que humo en la imaginación”, dice el narrador de La peste, considerada un relato profundamente humanista que pone de relieve “el heroísmo de personas ordinarias cuando se enfrentan a situaciones extraordinarias”; una obra que se ha interpretado también como una alegoría de la ocupación nazi en Francia, que lo posicionó en una zona demasiado protagónica y espinosa como intelectual público. Camus (1913-1960) pronto se cansó de ese rol que tuvo en la posguerra y de la “repugnante seriedad” de esos años.

Uno de los fragmentos más impactantes de La peste –que estará a disposición de los lectores también en audiolibro, narrada por el actor Carlos Di Blasi, con una extensión aproximada de ocho horas- probablemente sea el final, cuando parece que la epidemia ha sido controlada. “Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las valijas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad feliz”. Camus vuelve con una obra que intenta impedir que el mundo se desintegre y que apuesta por la dignidad de la vida humana en circunstancias excepcionales. Como en estos tiempos.

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