Las movilizaciones siguen en Israel pese a la pandemia de coronavirus. Unas 2.000 personas -separadas entre ellas por dos metros de distancia- protestaron en Tel Aviv contra la corrupción y las medidas antidemocráticas que, alegan, el Gobierno de Benjamín Netanyahu adoptó para contener la covid-19.

Los manifestantes -todos con tapabocas- formaron largas filas y mantuvieron una distancia prudencial de separación para prevenir contagios, lo que extendió su presencia por la céntrica plaza Isaac Rabin en un evento donde mostraron su oposición al primer ministro en funciones, que negocia la formación de un Ejecutivo unitario con el centrista Beny Gantz.


"Así es cómo las democracias mueren en el siglo XXI", declaró el diputado opositor Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid, que se separó del de Gantz por apoyar a Netanyahu. Lapid, que según informa el diario Haaretz intervino en la protesta junto con otros políticos, ha sido una de las voces más críticas contra Netanyahu estas últimas semanas.

El jefe del Ejecutivo -acusado en tres casos de corrupción por los que deberá ir a juicio el próximo 24 de mayo- busca mantenerse en el poder a través de un pacto con Gantz, hasta hace poco su rival. Sus partidos negocian desde hace semanas la formación de un Gabinete de unidad y emergencia ante el coronavirus, con rotación en la jefatura de Gobierno, que Netanyahu empezaría encabezando un año y medio.

Los manifestantes ven esta posibilidad como un peligro para las bases democráticas del país por las acusaciones a Netanyahu y el riesgo de que utilice su poder para blindarse.

La protesta de este domingo fue convocada por el movimiento Bandera Negra, un grupo surgido hace poco que desde principios de marzo ha celebrado varias manifestaciones, una de ellas para oponerse al uso de tecnología avanzada para rastrear los teléfonos móviles de posibles contagiados y de quienes dieron positivo por covid-19.


La pandemia, que ha impactado en Israel de manera moderada comparado con otros países -hasta el momento registra 172 fallecidos y más de 13.000 infectados-, paró casi por completo la vida cotidiana y económica del país.

A pesar de las fuertes restricciones de movilidad impuestas -parte de las cuales se empezaron a levantar hoy- no han estado vetadas las protestas en el espacio público, siempre que respete las reglas de distanciamiento y prevención de riesgos.