Aumentó la brecha de ingresos y la desigualdad social y laboral

El teletrabajo es para pocos y privilegiados

De un total de 11 millones de trabajadores, sólo 3 millones podrían realizar el home office. Tambien se replica la diferencia de género. No puede hacer trabajo remoto el personal doméstico, construcción, agricultura, transporte, servicios de comida, servicios de apoyo edificios y atención a la salud.
El potencial de trabajo vía remota asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeresEl potencial de trabajo vía remota asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeresEl potencial de trabajo vía remota asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeresEl potencial de trabajo vía remota asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeresEl potencial de trabajo vía remota asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeres
El potencial de trabajo vía remota asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeres 

La posibilidad de trabajar desde el hogar durante la cuarentena obligatoria es el ideal de muchos, pero la realidad de pocos. Sólo un cuarto de la población ocupada podría realizar la modalidad remota. Es decir, de un total de 11 millones de trabajadores, sólo 3 millones podrían realizarse de esta forma

Las ocupaciones menos compatibles con el teletrabajo tienen mayor proporción de trabajadores informales y cuentapropistas, con niveles de educación, calificación y salarios más bajos. Por lo que los efectos negativos de la pandemia serán mayores en los estratos de menores recursos

Los resultados surgen de dos informes: uno realizado por el centro de estudios Cedlas de la Universidad de La Plata y otro por el grupo Cippec. Por la caída de los ingresos ante la imposibilidad del llamado home office, la pobreza podría aumentar 5 puntos.

Entre las actividades poco compatibles con el teletrabajo se encuentran el cuidado de los demás, el trabajo con el público, actividades físicas generales, operar vehículos o dispositivos mecanizados o movimiento manual de objetos. Además 4,8 millones de trabajadores, que representan el 40 por ciento de los ocupados, tienen nulo potencial de migrar al teletrabajo

En este grupo se destacan el personal doméstico, construcción, agricultura, transporte, servicios de comida, servicios de apoyo edificios y atención a la salud. Si bien varios se encuentran exceptuadas, operan en forma parcial. “Para estos trabajadores el costo del aislamiento es prohibitivo, no sólo por la imposibilidad de percibir sus ingresos durante la cuarentena, sino porque se encuentran en las franjas vulnerables de la población”, dice el informe de Cippec.

El mismo estudio refleja diferencias de género. El potencial de trabajo asciende a 34 por ciento en hombres y desciende a 24 por ciento en mujeres. “Detrás de esa cifra se esconden los sesgos conocidos: el 70 por ciento de los roles directivos que tienen potencial de teletrabajo relativamente alto es llevado a cabo por hombres. Los trabajos asociados a servicios sociales, donde la participación de la mujer es mayor, es más difícil ejecutarlos a la distancia”, agrega el trabajo del investigador Ramiro Albrieu.

Las restricciones al teletrabajo no se limitan sólo a la tarea específica, al rubro de la actividad o al modelo de la empresa. También en los hogares se necesita infraestructura. “Si corregimos el potencial de trabajo que puede realizarse desde la casa teniendo en cuenta el acceso a Internet, pueden hacerlo menos de 3 millones de trabajadores. Si lo corregimos por el uso de las computadoras, el porcentaje cae al 18 por ciento, por lo que hay 9,5 millones de personas que no puede pasar su trabajo al terreno digital”, dice el documento de Cippec.

En tanto, desde el centro de estudios Cedlas analizan las actividades y rubros incompatibles con el teletrabajo, pero además realizan estimaciones de cómo esto impactará en el aumento de la desigualdad y la pobreza. Entre las ocupaciones no compatibles hay un mayor nivel de informalidad (57 por ciento), en comparación del 22 por ciento en ocupaciones que pueden trabajar desde el hogar. Entre las no compatibles hay un 24 por ciento de cuentapropistas, y entre los compatibles, un 13 por ciento. El nivel salarial promedio es significativamente menor, al igual que el nivel educativo y la calificación. 

Por este motivo, el impacto de la cuarentena es asimétrico. Los investigadores del Cedlas Cristian Bonavida y Leonardo Gasparini realizaron una estimación de qué pasaría con la población que no puede hacer teletrabajo y por ende no tiene ingresos por dos meses. En este escenario, la caída del ingreso para el decil inferior es 29 por ciento, y para el superior sólo 3 por ciento, lo que implica un aumento de la desigualdad laboral y la brecha entre los deciles 10 y 1 crecería de 22,9 a 32,5. También aumenta la brecha entre los ingresos familiares, pero en menor medida dado que en un hogar pueden percibirse beneficios sociales. En este escenario, el Cedlas estima que la pobreza podría aumentar 4,6 puntos por efecto de la cuarentena o 4 puntos con ayuda gubernamental. 

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