Salió ChangesNowBowie, un nuevo disco póstumo de David Bowie

Bowie post-mortem

La tapa es un retrato en blanco y negro del fotógrafo Albert Watson, tomado en NY en 1996.La tapa es un retrato en blanco y negro del fotógrafo Albert Watson, tomado en NY en 1996.La tapa es un retrato en blanco y negro del fotógrafo Albert Watson, tomado en NY en 1996.La tapa es un retrato en blanco y negro del fotógrafo Albert Watson, tomado en NY en 1996.La tapa es un retrato en blanco y negro del fotógrafo Albert Watson, tomado en NY en 1996.
La tapa es un retrato en blanco y negro del fotógrafo Albert Watson, tomado en NY en 1996. 

En lo que va del año ya estamos frente a la segunda edición póstuma que se hace de nuestro marciano favorito. La anterior fue el EP Is it any wonder? (algo así como: "¿Qué tiene esto de maravilloso?") editado el último febrero, que presentaba 4 canciones inéditas de 1997 junto a una versión increíblemente remixada por otro de nuestros viejos marcianos favoritos: Brian Eno. Tanto aquel EP como el que nos ocupa en esta nota abren con una idéntica versión de "The man who sold the world" ejecutada por David junto a su alucinante banda estable de 1996, año en que se registró el show radial del que da cuenta este nuevo EP, ChangesNowBowie. No es inocente, creemos, abrir por partida doble con esta canción que había sido revivida en 1994 en versión unplugged por un Kurt Cobain a las puertas de su suicidio, durante el archipopular concierto acústico de su banda Nirvana para MTV en New York. Casualmente el show del que da cuenta "ChangesNowBowie" sería grabado dos años más tarde en la misma ciudad. Escuchando la versión en cuestión, a la luz de la acústica de Nirvana, la de Bowie (aún siendo una creación original suya) parece una reversión correctiva de la del trío grunge. Totalmente diluído y sublimado queda ese espíritu crossdresser del disco original (foto) que da título a la canción. Recordemos que la versión original registrada en el disco homónimo de 1970, construida también sobre ese riff de guitarra imborrable, contaba con una voz que por lo filtrada y lo distribuida de manera asimétrica en el estéreo, parecía la de un híbrido entre androide y alienígena. Nada de eso queda en la nueva versión.

Portada haciendo

EL ROCK GAY

Como bien afirma Eduardo Haro Ibars en su librito de culto Gay Rock, "Bowie no puede permitirse ningún fallo: lo que ofrece es un espectáculo, no un acto de culto (...) sus fans van a verle para presenciar algo tan riguroso y cuidado como pueda ser cualquier superproducción musical de Broadway." Definitivamente hay algo de ese espíritu que queda transformado en otro tipo de rigurosidad en los registros de este nuevo EP póstumo. Hay una belleza en la ejecución y en la selección de las canciones que nos llevan a otro mundo sin necesidad de estridencias ni efectos exagerados. Si bien lo que vamos a escuchar al dar play se podría alinear en esa estética unplugged que estuvo de moda en los '90s (y que de desenchufada no tiene nada más que la guitarra electroacústica), hay un vuelo en cada una de las performances en sí que las hace canciones fuera de todo tiempo. Sin ir más lejos la nueva versión de "Aladdin Sane" , cantada a dúo con la excelente bajista y vocalista Gail Ann Dorsey, logra una revisitación casi necesaria. Menos jazzera que la original y de una sensibilidad pop más directa que, por su estribillo dialogado, nos recuerda a unos Pimpinela del espacio exterior. El dúo Bowie-Dorsey se embarca también en una bella reversión de "Andy Warhol", sin la intro lisérgica ni los finos filtros vocales de la versión de "Hunky Dory" pero con el sentimiento a flor de piel. Versiones más directas, cambiadas pero no por ello menos disfrutables. Merece uno y varios plays.

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