EL monto global de pasivos de países y corporaciones aumentó a un máximo histórico de 258 billones de dólares

Una montaña de deuda y el riesgo de otro crac

En el segundo trimestre de este año hubo un record de 94 mil millones de dólares de bonos corporativos que no fueron pagados. Este es un dato clave para entender por qué se demora el canje de deuda argentina. Los fondos acreedores no quieren mostrar debilidad ante el país porque les esperan varias mesas de reestructuración a futuro.
La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020.La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020.La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020.La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020.La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020.
La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020. 

La deuda global se disparó a un máximo histórico de 331 por ciento del PIB mundial en el primer trimestre de 2020. La cifra es equivalente a 258 billones de dólares (con B larga). Los datos fueron publicados en el último informe del Instituto Internacional en Finanzas.

“Con una recesión generalizada en medio de la crisis sanitaria –que impacto principalmente en los mercados emergentes- la relación deuda sobre Producto aumentó en más de 10 puntos porcentuales en el primer trimestre del año”, indicó el documento.

Esta suba se explicó por un incremento en las colocaciones de nueva deuda pero principalmente por la caída del PIB en las distintas economías emergentes y desarrolladas (la reducción del denominador implica una suba del ratio de endeudamiento).

Desde el Instituto Internacional de Finanzas –entidad patrocinada por los principales bancos de inversión del mundo- se mencionó que a partir de marzo el ritmo de emisiones de nuevas deudas continuó en aumento y empezó a acelerarse.

“Esto es un reflejo de la respuesta fiscal y monetaria global ante el impacto de la pandemia”, se indicó en el informe. En detalle se precisó que se aprobaron 11 billones en estímulo fiscal en el mundo y hay otros 5 billones en trámite.

El resultado es que la emisión bruta de deuda alcanzó un récord de 12,5 billones de dólares en el segundo trimestre contra un promedio trimestral de 5,5 billones en 2019.

Los gobiernos explicaron más de 60 por ciento de estas colocaciones brutas de bonos. “Es claro que el aumento de los niveles de deuda aumentará las preocupaciones sobre la dinámica y calidad crediticia en los próximos años”.

El documento detalla que el incumplimiento de deudas es una de las principales preocupaciones tanto para bonos corporativos como bonos soberanos. “Los impagos están en aumento. Por ejemplo se alcanzó en el segundo trimestre un record de 94 mil millones de dólares de bonos de corporaciones que no fueron pagados e ingresaron a un default”.

Esta cifra fue casi 10 veces más elevada respecto de la registrada en el trimestre previo. Se trata de un panorama que puede repetirse con los títulos emitidos por países emergentes.

En el informe se estimó que las economías no desarrolladas deberán abonar cerca de 3,7 billones de dólares hasta finales de 2020 en vencimiento de deuda. De ese total cerca de la quinta para se encuentra denominada en divisas.

Para 2021 los vencimientos de esas economías se ubicarían en 4,0 billones de dólares. El Instituto Internacional de Finanzas plantea que existe un problema de deuda global en el caso de no conseguirse refinanciamiento para estos pagos.

El informe brinda datos clave para poder entender por qué se sigue demorando el canje de la deuda argentina. Los fondos de inversión consideran que no pueden mostrar debilidad ante el país porque les esperan varias mesas de reestructuración a futuro.

La quita nominal de los títulos, el recorte de los intereses, el alargamiento de los plazos y las cláusulas contractuales que terminen pactándose con la Argentina se transforman en caso testigo para sus próximas negociaciones de deuda.

Los principales acuerdos estructurales entre el equipo económico y los acreedores se encuentran cerrados. Ahora resta esperar el detalle fino de los contratos que en agosto terminará de definirse. En el ínterin los bonistas practican para sus próximas renegociaciones.

* Enrique Milan es analista financiero.

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